Algunos llegaron en coche con guardaespaldas, como los expresidentes del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Otros en taxi y sin más compañía, como la exalcaldesa de Madrid Manuela Carmena y la deportista Ana Peleteiro. Otros acompañados de sus asistentes, como el pintor Antonio López y la modista Sybilla. Hubo quien vino acompañada de su pareja, como la astronauta Sara García Alonso, y quien lo hizo acompañado de su hermano, como el cineasta Pedro Almodóvar. El cocinero Ferrán Adrià llegó solo y caminando. Y todos, sin excepción, llegaron a las distintas redacciones de EL PAÍS en Madrid, Barcelona y Ciudad de México como lectores del periódico, que ahora cumple 50 años, y como rostros famosos que han conseguido carreras muy relevantes en sus disciplinas profesionales. Y también todos los protagonistas de esta serie de entrevistas para hablar de su relación sentimental con EL PAÍS llegaron a nuestras distintas redacciones con una sonrisa y ganas de desempolvar sus recuerdos para poner en valor cómo este diario entró en sus vidas.
Manuela Carmena
Un periódico para un país europeo
Manuela Carmena llega sola a la Redacción de EL PAÍS y como “jubilada”, advierte, no como exalcaldesa de Madrid o exjueza. Se sienta en el plató de vídeo y dice que tiene “una foto fija” de su primer recuerdo de este periódico. “Yo había quedado con una superamiga, que ya ha muerto. Se llamaba Lele, aunque su nombre real era Mercedes Abad. Era traductora. Fuimos a un bar que había cerca del Tribunal Supremo. Recuerdo que estaba pintado de rojo. Íbamos mucho allí. Llegamos y, entonces, vimos un ejemplar y le digo: ‘¿Has visto qué periódico? Sí, esto ya parece Europa’. Las dos, entusiasmadas, estuvimos leyendo el periódico sentadas en el bar”. La exalcaldesa se muestra contenta al rememorar esos días de hace 50 años, en los que era una abogada laboralista defensora de los obreros detenidos durante la dictadura de Franco. “Las dos nos suscribimos inmediatamente. Me parecía que era algo tan diferente a lo que estábamos acostumbrados”, añade. “Luego, ya fue el periódico en el que encontré ayuda cuando tuve que pelearme con todo el tema de la corrupción que había en los juzgados. Lo primero que hice fue venir a ver a[el periodista experto en temas jurídicos] Bonifacio de la Cuadra. Hasta publiqué un artículo. Y Bonifacio siguió todo el asunto. Para mí, era como mi casa”. Durante su paseo por la Redacción, los periodistas se paran a hablar con ella. En la conversación reconoce que antes leía el periódico mucho más. Se refiere al papel, porque es lectora de noticias “por el móvil y la radio”. Y, cuando coge el papel, dice que busca, sobre todo, “opinión más que información”.
Pedro Almodóvar
El director de las mil portadas

Es el hombre récord,y no solo por los premios que ha conseguido. Pedro Almodóvar tiene el honor de ser la persona que más portadas ha protagonizado enEl País Semanal.En total, 24. “¡Es una barbaridad!”, exclama. La primera es de 1988 con el éxito de Mujeres al borde de un ataque de nervios.“Llegar a una portada de El País Semanal era un sueño”. Coge aire y resopla antes de decir: “Era sentir que habías llegado a algo”. De entre todas, el cineasta destaca el reportaje que le hizo Juan José Millás, que se pegó a él durante el rodaje de La mala educación.Portada para una película en la que rememoraba parte de su infancia en el colegio de curas y que se ilustró con una fotografía de él con 14 años, en blanco y negro. “Estoy muy jovencito y se me nota que estoy empezando en todo”, dice. “Todas son mi vida”, añade. Trastea entre ellas y, con buena sorna, dice que está “muy mal acostumbrado” porque, en los últimos tiempos, cada película suya tiene una portada. “Si no salgo, siento que estoy haciendo algo mal”, apunta con media sonrisa. Sigue pasando revistas, pero también coge el mamotreto del archivo donde sale otra imagen suya en la portada de EL PAÍS del 27 de marzo de 2000, tras ganar el Oscar a la mejor película extranjera por Todo sobre mi madre.El día del famoso “¡Pedroooooo!”, gritado por Penélope Cruz. “Antonio Banderas hizo la pantomima de sacarme [del escenario], pero la culpa era de mi sordera. ¡No estaba oyendo la musiquita para marcharme!”. Antes de irse, suelta: “Me llevo todas las portadas a casa”. Dicho y hecho: el periódico le regala una carpeta con todas impresas.
Antonio López
Todo empezó en un quiosco

A sus 90 años,el pintor y escultor Antonio López echa la vista atrás y recuerda el día que vio por primera vez un ejemplar de EL PAÍS en un quiosco. Fue justo hace 50 años, cuando el entonces “diario independiente de la mañana”, hoy con el apellido de “periódico global”, acababa de nacer en España. “Iba con mi amigo y paisano el escritor Francisco García Pavón, y se paró delante de un quiosco en el centro de Madrid y preguntó: ‘Oiga, ¿cómo vaEL PAÍS?’. El quiosquero respondió que iba muy bien. Acababa de nacer el periódico y mi amigo quería saber cómo estaba funcionando su salida”, recuerda entre risas. “Nació muy sano”, añade con ojos traviesos este artista español que ha protagonizado varios reportajes en EL PAÍS por la trascendencia de su obra, una de las más importantes del arte español en las últimas décadas. “Quizá ahora todos hemos perdido salud, pero se hace lo que se puede. En términos generales, creo que el periódico está muy bien”. López fue amigo de Jesús de Polanco, fundador del diario y del Grupo Prisa. Le recuerda con cariño. También una portada de El País Semanal de 1986, en la que se le ve en su taller esculpiendo unas estatuas de niños. En aquella imagen tiene el gesto serio, pero durante su visita la sonrisa no se le va de la cara. Habla del futuro con honestidad: “No lo veo muy bien. Vivimos unos momentos en los que uno no puede ser optimista. Los políticos pueden hacerlo mejor. Por eso, necesitamos que los periódicos como EL PAÍS lo hagan muy bien”. En la Redacción será parado por varios periodistas, auténticos fans de este artista sin igual.
Carlos Slim
Un legado para enmarcar
Son las siete de la tarde de un miércoles de abril y el ingeniero agarra el periódico con el mismo interés que quien lo hace a primera hora de la mañana.
—¿Es el de hoy?
—No. Es una réplica del primer ejemplar de EL PAÍS.
Lo extiende y lee: “El reconocimiento de los partidos políticos, condición esencial para la integración en Europa”. Alza la mirada y bromea: “Ya desde el primer día estaban con lo político, eh”.
En México, en ciertos sectores, cuando alguien se refiere a “el ingeniero” no es necesario preguntar nombre ni apellido. Se sabe que es Carlos Slim. Al empresario de 86 años, el hombre más rico de México, se le nota contento con el regalo que tiene entre las manos; mira el interior, desde los anuncios a los titulares de hace cinco décadas, como la batalla entre Reagan y Ford. Slim celebra los 50 años de un periódico del que ha sido noticia en muchas ocasiones en estas cinco décadas. Sus páginas han detallado la evolución de su país, a la que él ha contribuido con diversas iniciativas y proyectos empresariales, sobre todo alrededor de las telecomunicaciones. También Slim ha sido parte de esta aventura, pues es accionista del Grupo Prisa, editor del diario. “A EL PAÍS hay que agradecerle lo que tanto ha comunicado y el éxito que ha tenido, ha hecho que nos enteremos de tantas cosas que pasan, no solo en España, sino en el mundo”. Y mientras se retira,le muestra a su nieto Alejandro el ejemplar del 4 de mayo de 1976y le dice: “Hay que enmarcarlo”.
Sara García Alonso
Leer en silencio, como en el espacio

Bajo los focos de luz,su melena rojiza brilla en la sección de Internacional de la Redacción de Madrid mientras sujeta el ejemplar de El País Semanal en el que ella fue portada. “Siento incredulidad. Me sigue pareciendo imposible porque fue un sueño”. La bióloga molecular Sara García Alonso protagonizó un amplio reportaje, escrito por Margaryta Yakovenko y con fotografía de Caterina Barjau, por ser la primera astronauta española de la historia designada por la Agencia Espacial Europea y también por su labor de divulgación científica entre niños y adolescentes. “Lo recuerdo con especial cariño porque fue muy extenso, íntimo y cuidado tanto por Margaryta como por Caterina. Estuvieron, como se dice en inglés,behind the scenes[entre bambalinas]”, explica. En la imagen de aquella portada aparece con un recorte de un dibujo de un niño que pintó un cohete en un papel. Según cuenta, a la fotógrafa se le ocurrió en el hotel que quedaría bien si se ponía ese dibujo en un ojo, a modo de parche. “Fue muy gracioso y me encanta cómo quedó”, afirma. “Tras la publicación del reportaje, me escribieron mucho, pero más aún a mi familia”, confiesa. Suele leer EL PAÍS por las mañanas cuando desayuna con su pareja. “Le dedicamos media hora en silencio”. Del periódico le gustan especialmente “la variedad de opiniones” y la sección de Ciencia, que es “la mejor de la prensa española”. Su visita a nuestra Redacción de Madrid acaba en la azotea, el lugar más alto y privilegiado. Pocos redactores lo han pisado en el medio siglo de vida del diario. Pero ¿qué es eso para Sara García Alonso, aspirante a volar a las estrellas?
Ferran Adrià
Cansado del scroll

Ferran Adrià no necesita ver un ejemplar en papel con la primera portada que El País Semanal le dedicó en 1999. “No hace falta”, asegura. Lo mira en el móvil. “Estoy suscrito y es como lo leo ahora”, añade. “Aquella portada fue muy importante porque, en aquella época, elBulli representaba la cocina de vanguardia y España hasta unos años antes era un cero patatero internacionalmente en el ámbito gastronómico. Solo existía Francia. Esta portada cuestionó ese liderazgo”, explica. “De todas las que me han dedicado en los periódicos de todo el mundo, esta es una de las cinco más icónicas”. Adrià se mete en uno de los despachos de la Redacción de EL PAÍS en Barcelona. Aprovecha para recordar que aquella portada fue “polémica”. “Alex Martínez Roig, que estaba al frente del suplemento, recibió muchas críticas por sacar a elBulli y no a otros, pero insisto: fue muy importante. Y, personalmente, era un sueño. Porque para todo el mundo profesional de todos los sectores es un sueño”. Durante su visita, hace hincapié en el valor que tiene la gastronomía desde un prisma económico. Desde 2023, existe EL PAÍS Gastro —y, antes, El Comidista—, una sección que apuesta por contenidos relacionados con el sector donde se habla de la actualidad, de recetas, restaurantes o productos. “La gastronomía tiene un impacto en el PIB tremendo y, más aún, en el turismo de calidad”. Añade: “Cuando yo tuve tres estrellas, la prensa española pasó de todo. Mira ahora la cobertura que hay”. Y propone algo: “Estoy cansado del scroll tan largo de los periódicos. Sugiero hacerlos más cortos. Se agradecería”.
Mariano Rajoy
Una sana discrepancia

Mariano Rajoy llega a la Redacción de EL PAÍS en Madrid y se sienta en la sala de reuniones donde cada día los redactores jefes, subdirectores y el director analizan la actualidad. “¡A mí, por favor, sacadme guapo! ¡Dejaos de tonterías!”, dice con su habitual retranca a los fotógrafos. “Que ayer me corté el pelo”, añade. De buen humor, pregunta si Vinicius Jr. no va a salir en esta serie de reportajes y apunta que no quiere hablar de la derrota del Real Madrid en el Santiago Bernabéu contra el Bayern de Múnich. “La gente normal no ganamos para disgustos”, indica. El presidente del Gobierno entre 2011 y 2018 con el Partido Popular, ya más formal, asegura que siempre ha valorado la época de la Transición como un periodo fundamental en la historia de España y, de esos “años complejos pero muy positivos”, guarda su primera memoria de EL PAÍS. Sin embargo, destaca otro recuerdo relacionado con sus principios en la política. “Es uno importante”, asegura. “Yo tenía unos 20 años cuando Manolo Millán, en aquel momento un personaje importante de Alianza Popular, le dijo a Manuel Fraga que debía estar en el consejo de EL PAÍS. Yo, entonces, no sabía qué significaba eso”. Cuando se pone a valorar los 50 años de vida del periódico, dice que se merece “un respeto”, aun cuando no siempre estuvo de acuerdo con enfoques editoriales que le afectaban en sus distintas etapas políticas. “Sobre todo, no estaba de acuerdo cuando se me criticaba porque no lo merecía”, señala con media sonrisa. Con todo, valora a un diario que ha sido “una gran referencia, con áreas, como la de Internacional, muy valiosas”.
Sybilla
Una buena terapia
A Sybilla le causa una gran impresión acceder al archivo de EL PAÍS, una especie de sótano de la primera planta de la Redacción que guarda un halo de misterio, como de estancia secreta. Posa para las fotografías y recuerda la primera vez que le dedicaron un reportaje, escrito por Sol Alameda y con fotografía de Juan Gatti. “Nunca me gustó que me fotografiaran”, reconoce. “Sentí mucho pudor porque me abría por primera vez en una entrevista. Coincidió con un momento muy concreto: volvía con una pequeña colección de noche después de retirarme de las pasarelas”. En ese reportaje compartió fotos de niña, con su madre, y habló de proyectos fuera de la moda. Para ella, salir en el periódico era muy importante. “Mi padre era de los que creían que había que leer todos los periódicos todos los días para estar informado, así me lo inculcó. No sé qué pensaría ahora… Como muchos de mi generación, EL PAÍS fue un periódico importante. Siempre ha estado en las distintas etapas que he vivido, mis idas y vueltas, mis subidas y bajadas, con periodistas que hacían preguntas inteligentes e interesantes que me ayudaban a reflexionar sobre el momento que estaba viviendo. Creo que mis entrevistas en EL PAÍS fueron una muy buena terapia”. Pasea entre viejos ejemplares del periódico y libros de estilo y añade: “Ahora, la verdad es que soy muy crítica con el filtrado de noticias en todos los medios, y todos andamos despistados y sobreinformados. Admiro mucho a los periodistas que son capaces de despertar nuestra curiosidad y transmitir entusiasmo y belleza, a pesar del momento feo y triste”.
José Luis Rodríguez Zapatero
Recortes de artículos para leer en los viajes

A José Luis Rodríguez Zapatero le llegan dos recuerdos de una forma clara en su relación con el diario. “El primero es la primera vez que vi a Sonsoles [su esposa], que luego se convirtió en el gran amor de mi vida. Iba con un chubasquero amarillo y EL PAÍS en el brazo. Eso era ya el sumun. ¡Fue una mujer que me encantó desde el primer día y que además llevaba EL PAÍS! El segundo recuerdo ya es de cuando fui elegido el diputado más joven de España. Fue en el año 1986 y Feliciano Fidalgo me hizo una entrevista. Dijo que yo era el Butragueño del Congreso. Me hizo mucha ilusión porque tenía 26 años y Butragueño era la nueva gran estrella del fútbol español”. Cuando se trata de recordar portadas que le afectasen en su carrera profesional, destaca las dos victorias electorales, donde “estaban muy bien las fotos elegidas”, y “el fin de la violencia de ETA”. Asegura el presidente del Gobierno entre 2004 y 2011 con el PSOE que compra el periódico en papel los fines de semana y que suele recortar artículos que no le da tiempo a leer y se guarda para después en los viajes en avión o tren. “El resto de los días tengo una rutina: primero releer a Borges cada día y, después, ponerme con EL PAÍS. Me entusiasma cada artículo de Irene Vallejo. También Elvira Lindo, Rosa Montero y, cuando vivía, Almudena Grandes”. Se pasea por la Redacción y visita el comedor, donde coincide con las empleadas, que están comiendo. “Que aproveche”, dice, y se pone a charlar con ellas. “¿Están ustedes contentas con su trabajo?”, pregunta. Y se despide: “EL PAÍS es el mejor periódico en lengua española que hay”.
Ana Peleteiro
El papel para recoger cáscaras de naranja
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Personajes en la redacción de El País: Ana Peleteiro
Para Ana Peleteiro, EL PAÍS, más que un periódico, es “un recuerdo de la infancia”. De niña, ya lo veía todos los días en su casa y cada domingo era costumbre ver a su padre bajar a tomarse el vino al bar y comprar la prensa. “Yo no, que era muy pequeña y me quedaba en casa”, dice con una sonrisa. Esa costumbre sigue intacta en su padre. “De hecho, cuando viaja o no está un fin de semana en casa, me pide que se lo compre yo para dejárselo en el salón”. Y añade entre risas: “Mi padre es una persona muy vintage”. Se le ilumina la mirada cuando cuenta que, en su casa, se hace uso del papel del periódico ya leído. Si Maruja Torres recordaba a los periodistas con grandes egos que los pescaderos solían envolver el género con el periódico del día anterior, la familia Peleteiro aporta una nueva variante: ellos usan esos papeles ya leídos para meter las cáscaras de las naranjas después de hacer el zumo. “Es una tradición”, confiesa. “Ahora lo hace mi hija”. Todo esto es muy distinto si ella protagoniza esas páginas, como ha sido costumbre gracias a sus éxitos en los Juegos Olímpicos o los Campeonatos del Mundo de Atletismo. De hecho, cuenta que el mejor amigo de su padre, Nicolás, le regala todos los años los recortes con las noticias en las que ella sale. “Es muy bonito porque estoy segura de que ahora no le doy la importancia que tendrá”. En este sentido, le emocionó “muchísimo” verse en la portada de EL PAÍS después de ganar una medalla de bronce en triple salto en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. “Es el periódico de mi infancia, el de mi casa”, dice. Añadimos: y el que recoge las cáscaras de naranja.
Andreu Buenafuente
El caso de la agenda de piel

Andreu Buenafuente se reconoce “un romántico” con respecto a verse en una portada de un periódico. “Siempre hace mucha ilusión, pero más si es una portada de El País Semanal”. Se encuentra en la Redacción de Barcelona cuando coge el ejemplar del suplemento dominical con las manos y observa la portada que protagonizó con Berto Romero en abril de 2025. “Es muy bonita. Toca un tema que personalmente me emociona, mi relación con Berto. Recuerdo que, entonces, me preguntaba cómo iban a resumir todo, porque Berto y yo tenemos tantas cosas juntos”. ¿Por qué este romanticismo con EL PAÍS? En buena parte, porque es el periódico al que empezó a seguir en sus primeros pasos en Radio Reus, en 1983, cuando era periodista deportivo y “un alma libre”. “Me encantaba que, por Navidad, siempre regalabais una agenda de piel muy bonita, pero siempre se la quedaba un veterano de la radio. Pensaba: algún día me quedaré yo esa agenda. Cuando ya fui veterano, ya no se hizo la agenda. Fue un tema de las expectativas mal gestionadas”, cuenta con una sonrisa. “¡Por favor, que se vuelva a hacer la agenda!”. Del periódico actual, asegura que le gusta leer a los columnistas. “Tengo especial querencia por Manuel Vicent y Juan José Millás”, dice la estrella de la televisión, que pide seguir apostando por “temas de análisis y profundidad informativa”, todos esos “que se leen con un buen café en la mano”. Y deja un deseo: “El periódico del futuro debe tener un equilibrio entre veteranía e innovación. Ojalá lo consiga. Aguantar ya es un éxito. El buen periodismo nos hace mejores”.
Fuente:
elpais.com



