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Antonio Descalzo
Homenaje a la salsa de alcoba por uno de los artistas más importantes de la isla caribeña que se han dado cita esta semana en Madrid.
Este fin de semana más allá de la visita del santo Padre, el enésimo concierto de Bad Bunny, las elecciones a la presidencia del Real, feria del libro etc., tuvo lugar el esperado concierto de Ismael Ruiz Hernández (Nueva York 1966) conocido como Maelo Ruiz, considerado por muchos como el maestro de la salsa romántica, sensual o como dicen en Colombia, salsa de alcoba.
El portorriqueño tomó el pulso de la sala citando países todos al sur de México. ¿Adivinan cuál fue el más celebrado? Por supuesto, Colombia
Todo comenzó en torno a las 23.30 de la noche, muchos se extrañarán de la hora, pero lo cierto es que esa fue tan solo el momento de la apertura de puertas de la sala Latín Palace, lugar que acogió el paso de Maelo por la capital.
A base de rancheras, salsa y merengue, la sala fue tomando temperatura. Antes del concierto, el cantante y maestro de ceremonias Mauricio Cruz fue el encargado de telonear al maestro boricua. Continuaron las rancheras, interpretó algún famoso vallenato y terminó por Carin León. Aperitivo sabroso, equilibrado y aplaudido por el personal.
Eran exactamente las 3.10 de la madrugada cuando finalmente Maelo subió a la tarima de Latín Palace, muy exótico para un señor de mediana edad criado en cuatro caminos, no tanto para el público que abarrotaba la sala madrileña.
Un formato que bien podría servir de reflexión a salsas y programadores españoles. Un contexto que invita a vivir la experiencia musical de otra forma. ¿Podría ser la próxima vuelta de tuerca una vez que pase la fiebre por el tardeo? Seguramente pronto lo sepamos.
Con las primeras notas a modo de calentamiento, el portorriqueño tomó el pulso de la sala citando países todos al sur de México. ¿Adivinan cuál fue el más celebrado? Por supuesto, Colombia.
“Por favor, señora» fue el primer hit que explotó en la sala a las primeras de cambio. Coreado por todos, bailado por otros, sentido por todos.
Son innumerables los éxitos que fueron sonando a lo largo de la noche. Maelo, un artista prolijo en construir himnos románticos fue interpretando muchos de ellos con desigual factura. La orquesta, formada por once músicos, tal vez no llegó a sentirse lo más cómodo posible. No se si fruto de los continuos viajes (inmersos dentro del tour igual que ayer) la falta de descanso o simplemente un día en el que la cosas no llegan a salir como uno desea.
“Si supieras», otro artefacto con ciento cincuenta millones de reproducciones en Spotify…
Bien engarzados, los temas llegaban casi sin que uno se diese cuenta. Repertorio en el que la pasión y el dolor son los protagonistas.
Una de las más coreadas por el público fue “Regálame una noche». Uno de los mejores ejemplos que jamás se han escrito para definir lo que es la salsa romántica. En este caso un romanticismo acompañado de dos rombos (símbolo que indicaba que la película incluía imágenes no aptas para menores por su contenido sexual)
“Nadie igual que tu», “Amiga», “Si volvieras a mi» son ejemplos de lo pudimos vivir como cuerpo del espectáculo.
Casi dos horas más tarde y con el personal ya extasiado de cantar y bailar, Maelo se despidió con “Te va a doler”, canción compuesta por el gran Álvaro Torres y magníficamente interpretada. Un fin de fiesta perfecto para este viaje inmersivo que propusieron tanto el maestro, la sala y el programador.
Solo eché de menos a alguno de los cientos de miles de españoles que andan aprendiendo a bailar salsa y que no apuestan por la música en directo y más tratándose de uno de los maestros. Cosas raras.
Fuente:
www.nuevatribuna.es



