Marruecos-Senegal: apoyo recíproco
África, en el punto de mira
Mecanismo de selección y prioridades marroquíes
La presidencia de la Asamblea General de las Naciones Unidas recibió oficialmente la candidatura del expresidente senegalés Macky Sall para el cargo de secretario general, en sustitución del portugués António Guterres, cuyo mandato terminará a finales de diciembre de 2026.
En medio de crecientes demandas para dar la oportunidad de liderar la ONU a representantes de América Latina o África, o nombrar a la primera mujer para este puesto, la candidatura de Sall supone la presencia del continente africano África en la institución.
Sall se une a una lista creciente de candidatos, que incluye al diplomático argentino Rafael Grossi, actual director de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, y a la expresidenta chilena Michelle Bachelet, quien cuenta con el apoyo conjunto de Chile, Brasil y México.
Marruecos-Senegal: apoyo recíproco
Tras la etapa del egipcio Kofi Annan al frente de la ONU, la nominación del expresidente senegalés Macky Sall para el puesto de secretario general consolidará la posición africana en las Naciones Unidas y tendrá un impacto positivo tanto sobre el continente como sobre las relaciones bilaterales entre Marruecos y Senegal.
El continente africano necesita de representantes que alcen su voz para crear el cambio que el continente necesita, y resuelvan los problemas de seguridad y de saber aprovechar las capacidades humanas, económicas y de desarrollo.
Gozando de una larga experiencia, grandes capacidades de comunicación y buenas relaciones para asumir este cargo internacional, el político senegalés siempre ha intentado consolidar las relaciones entre Rabat y Dakar.

Estas relaciones históricas y estratégicas que unen Marruecos a Senegal se ven plasmados en la cooperación y el apoyo mutuo, sin llegar a una conformidad completa en materia de posiciones o percepciones dentro de los espacios internacionales, lo que exige el respeto reciproco de ambos lados.
La nominación de Sall podría recibir, en este contexto, el apoyo marroquí y el de un grupo de países africanos y otras naciones del mundo. Sin embargo, cualquier otra propuesta de las demás nominaciones relacionadas con este puesto podrían beneficiar más a Marruecos, por su eficiencia o proximidad.
El político amigo de Marruecos entabló una relación de amistad histórica y muy estrecha tanto con el país norteafricano como con el soberano marroquí. Se trata de vínculos que se han fortalecido durante su presidencia y después de ella, a fin de crear un clima favorable que acompañe el desarrollo de las relaciones bilaterales y su gestión dentro de espacio africano.
Basándose en la cooperación Sur-Sur, Marruecos y Senegal están consolidando una asociación estratégica excepcional, mediante el respaldo reciproco, consolidado por el apoyo constante de Senegal a la soberanía marroquí sobre el Sáhara y la integración económica.
Por su parte, Marruecos considera a Senegal como socio estratégico en la iniciativa atlántica de Marruecos; reforzando, durante la 15ª Gran Comisión Mixta de enero 2026, sectores clave de asociación como energía, agricultura y comercio.
África, en el punto de mira
La candidatura de Macky Sall para dirigir las Naciones Unidas constituye una señal fuerte de que África debe tener su parte en la gestión de esta organización internacional y contribuir eficientemente a establecer la paz y la seguridad internacionales.
Gracias a su peso regional y continental, Sall como exjefe de Estado se destaca por ser el único candidato africano. Apoyado por la Unión Africana, el expresidente senegalés se distingue también por sus orientaciones equilibradas y su conocimiento profundo de las cuestiones regionales, continentales e internacionales.
Su hipotética elección como secretario general de la ONU tendrá, por tanto, su impacto positivo en la creación de un clima favorable susceptible de seguir el ritmo de desarrollo de las cuestiones estratégicas actuales, especialmente las problemáticas sociales y geopolíticas que preocupan al continente africano, como la pobreza, la seguridad alimentaria, los derechos humanos, el terrorismo, la secesión y las milicias.
En esta línea, el nombramiento de Sall beneficiará a África, acercando visiones y aplicando el derecho internacional, además de dar un fuerte impulso a las cuestiones regionales, continentales e internacionales.

Con un fuerte carisma y sus buenas relaciones con jefes, reyes y príncipes de varios países en el mundo, Sall aportará su granito de arena en la recomposición del panorama geopolítico africano, priorizando la paz y la seguridad en un continente inquieto y en continua transformación, en consonancia con los cambios que experimenta el planeta actualmente.
Sall es consciente de que el territorio africano está en medio de una competencia geopolítica internacional, en busca de explotar sus recursos y su biodiversidad. Lo cual urge una intervención para defender, en primer lugar, los intereses de África ante los retos que políticos y medioambientales que enfrenta el continente.
La ONU también centra su atención, por consiguiente, en los desafíos de seguridad, pobreza, deuda y cambio climático, buscando fortalecer la estabilidad y el desarrollo sostenible en África, dado que el continente ocupa un lugar central en la agenda de las Naciones Unidas, debido a la juventud de su población y a su potencial económico, con un crecimiento estimado a 4 % en 2026.
Mecanismo de selección y prioridades marroquíes
En el marco de los procedimientos formales, los postulantes comenzarán con una serie de diálogos interactivos programados para la tercera semana del próximo mes de abril, con el objetivo de presentar sus declaraciones y responder a las preguntas de los estados miembros de las Naciones Unidas.
Después de estas comunicaciones vienen las votaciones oficiosas en el Consejo de Seguridad para evaluar el nivel de apoyo y nombrar el candidato que goza del apoyo de al menos nueve miembros, sin objeciones de los cinco miembros permanentes, a fin de presentarse a la Asamblea General que aprobará la resolución final.
En un contexto repleto de complejidades sin precedentes que enfrenta el sistema internacional, los candidatos realizarán intensas giras diplomáticas en los próximos meses a fin de crear consenso internacional que les permitirá ganar la competencia.
El nuevo secretario general asumirá, en efecto, sus funciones el 1 de enero de 2027. En este sentido, los partidarios de Sall elogian la experiencia diplomática del expresidente de Senegal y su liderazgo de la Unión Africana.

La posible nominación del expresidente senegalés Macky Sall para el cargo de Secretario General de las Naciones Unidas se inscribe en una dinámica africana que Marruecos defiende, apostando por un continente africano unido y próspero capaz de hacer llegar su voz en la escena internacional.
La prioridad para Marruecos no reside en la nacionalidad del Secretario General, sino que se traduce en el grado de su compromiso con la neutralidad institucional y el respeto de las resoluciones del Consejo de Seguridad sobre asuntos delicados como la cuestión del Sáhara Occidental.
La finalidad es seguir en los tramites de la resolución de este conflicto regional a la luz del plan de autonomía adoptado por las Naciones Unidas como la solución más realista, creíble y duradera de la disputa. Aquí, el secretario general de las Naciones Unidas tiene influencia moral y diplomática, pero la decisión real sigue en manos del Consejo de Seguridad y del equilibrio internacional de poder.
Source:
www.atalayar.com



