Luz Stella Castañeda y José Ignacio Hernao: “Narcos’, Maluma o Karol G han legitimado el parlache a nivel global”

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El parlache, según la Real Academia Española de la Lengua (RAE), es la jerga surgida en los sectores marginados de Medellín. Su aceptación, hace 25 años, ejemplificó la apertura a una visión panhispánica del idioma y fue posible gracias al trabajo de campo liderado por los lingüistas Luz Stella Castañeda (Medellín, 77 años) y José Ignacio Henao (Pensilvania, Caldas, 81). Esta pareja, en la vida y en lo académico, compiló el primer diccionario de ese dialecto social en 2006, un material al que incluso recurre la policía en su lucha contra el crimen. Ya jubilados, les sigue sorprendiendo el impacto que tiene en el habla coloquial colombiana. Varias series o el reguetón, aseguran, lo han legitimado y difunden a nivel global.

Pregunta. ¿Cómo se origina el parlache?

Stella Castañeda. La brecha social en la Medellín de los años ochenta tuvo un reflejo en cómo se comunicaban los jóvenes de los barrios populares, en respuesta al contexto de marginación, exclusión y violencia en que vivían. Inicialmente era percibido como un lenguaje soez, pero ahora está en titulares de prensa o en las campañas presidenciales.

José Ignacio Henao. Se trata de un proceso de creación y transformación de palabras y expresiones, algunas prestadas del caló, del lunfardo, del inglés… Y muestra la transformación de valores: un asesinato es un trabajo.

P. ¿Qué permitió el salto de escala?

J.I.H. Esas expresiones son efímeras, pero esta permeó otros sectores sociales, por contacto en la calle, aunque se use después con matices. Los artículos periodísticos sobre la situación de los jóvenes de las comunas y la literatura fueron clave. Y, ahora, también el uso que hacen artistas como Juanes o Karol G o series como Narcos, han legitimado y difundido ese dialecto social ya a nivel global. ¡Qué chimba!, de Maluma, es puro parlache.

P. ¿Cómo termina reconocido por la RAE?

S.C. Para la 22ª edición del diccionario se abordó de manera específica el léxico relacionado con la violencia. La Academia Colombiana de la Lengua conocía nuestro trabajo, que entonces era mero un glosario de unas 1.500 palabras y lo elevó a las deliberaciones.

J.I.H. En 2001 se aceptaron 31 de esas piezas léxicas como bacano (estupendo o bueno), fierro (arma de fuego), duro (persona con poder), chichipato (persona o asunto de poco valor), cuero (mujer fea)…

P. Van a por la tercera revisión de su diccionario, 2.500 entradas. ¿Cómo ha cambiado el parlache estos 25 años?

S.C. Tiene una base estable y una fracción muy relacionada con encriptar información en actividades ilícitas, que sí varía. En 2015, le pregunté a un estudiante de colegio que además lideraba una banda si aún se usaba tola o la niña para referirse a las pistolas, como habíamos identificado en 2001. ¡Me dijo que así era como hablaban los viejos! Él le decía fory [un préstamo del inglés, relacionado con el calibre de la pistola].

J.I.H. Me impresiona su vitalidad. Por ejemplo, el elemento compositivo narco, que tiene miles de combinaciones, en ese momento está actualizado con términos como narcolanchas. O el narcomenudeo, como se le llama en México al microtráfico.

P. ¿Sigue siendo eficiente como mecanismo de encriptación?

S.C. Sí. En 2018, recibimos en la Universidad de Antioquia a unos traductores holandeses muy interesados en el parlache. Resulta que trabajaban en los juzgados y querían traducir mejor las interceptaciones que les pasaba la policía, porque decían que no entendían nada. Y nos consta que altos mandos de la Policía Nacional usan el diccionario.

P. ¿Parlache y narcotráfico viajan juntos?

S.C. Hemos cotejado, por ejemplo, con titulares de periódicos de México y Centroamérica y sí, encontramos que hay una migración del léxico.

P. ¿Por qué llamarlo parlache?

S.C. Los informantes con los que trabajábamos no se ponían de acuerdo en un nombre. Un día, uno de esos jóvenes me contó que, en sueños, se le había aparecido un compañero al que habían matado hacía unos días. “Sabe qué mano, no le busque más. El nombre es parlache”, le dijo. Y así se quedó [Parla, de habla, y parche, sitio de reunión].

P. ¿Le queda aún camino a la RAE para mirar más allá del español peninsular?

S.C. En el 2010 la RAE publicó el Diccionario de Americanismos, dirigido por Humberto López Morales, pero obvió la gran parte de ese léxico en el Diccionario de la lengua Española. Con la IA la investigación lingüística dará un vuelco total y se podrá publicar el red un gran diccionario panhispánico.


Fuente:

elpais.com

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