La ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán ha descabezado al régimen de los ayatolás y ha puesto en jaque la continuidad de un sistema que parecía inquebrantable. El asesinato del líder supremo, Alí Jamenei, y de la cúpula política iraní ha dejado un vacío de poder sin una figura clara que recoja el testigo —ni desde el ala dura, ni por el sector reformista o pragmático—. Aunque el de Irán parezca un régimen personalista, hay todo un aparato estatal cohesionado donde conviven muchas facciones, preparadas para sobrevivir a la muerte del líder supremo.Ante esta incertidumbre, se abren varios escenarios donde la República Islámica puede reinventarse para sobrevivir, aunque su desarrollo dependerá de hasta dónde escale la guerra. Mientras que Donald Trump preferiría un Gobierno que mantuviera el control, pero dócil a sus intereses, la postura del Gobierno israelí la describió el analista de inteligencia israelí Danny Citrinowicz para el Financial Times: “Si se produce un golpe de Estado en Irán, genial. Si hay protestas, genial. Si estalla una guerra civil, genial. A Israel le da igual el futuro o la estabilidad de Irán”.La República Islámica sobrevivirá, pero ¿cómo?Diezmada, aislada y presionada militarmente, la teocracia iraní atraviesa un momento crítico. Sin embargo, es complicado que una campaña de bombardeos sin despliegue terrestre acabe con el régimen. Los restos del aparato estatal están bien armados y atrincherados. La República Islámica ha sobrevivido de crisis en crisis y tiene mecanismos para garantizar cierta continuidad. Por un lado, ha afianzado un brazo militar e instituciones afines a la Revolución; por otro, ha aplacado cualquier atisbo de crítica o disidencia social.La oposición no tiene fuerza suficiente ni cohesión interna como para representar un desafío real ni para hacerse con el poder. Si bien Donald Trump y Benjamín Netanyahu han instado a los iraníes a rebelarse una vez termine la ofensiva, el régimen aplastó las protestas masivas…
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elordenmundial.com




