Por primera vez desde que fueron pintados hace más de siglo y medio, los ocho cuadros de costumbres de Valeriano Domínguez Bécquer vuelven a exhibirse juntos. El Museo del Prado recupera esta serie fundamental del costumbrismo español en la exposición ‘Valeriano D. … Bécquer (1834-1870): Los cuadros de costumbres’, una mirada a la España rural del siglo XIX que hoy adquiere nuevas lecturas.
Considerada una de las mejores muestras del costumbrismo español del siglo XIX, la serie fue realizada por encargo del Estado para el antiguo Museo de la Trinidad y pasó a formar parte de las colecciones del Prado tras la desaparición de aquella institución. Las obras permanecieron dispersas desde 1877, cuando fueron depositadas en distintos museos y organismos, hasta su reunión ahora en la exposición instalada en la sala 60, dentro del proyecto ‘Almacén abierto’.
La importancia de los detalles
Durante la presentación de la muestra, el comisario, Pedro J. Martínez Plaza, defendió que este encargo constituye uno de los primeros proyectos con el objetivo de documentar la diversidad cultural de España. Más que recrear escenas pintorescas, explicó, Valeriano buscó plasmar aquello que definía la identidad de cada territorio: sus oficios, sus fiestas, sus formas de vestir y las personas que daban vida a ese paisaje humano. Las escenas de Vera de Moncayo, Villaciervos, El Burgo de Osma o la romería de Sonsoles están construidas desde una observación minuciosa que obliga al espectador a detenerse. «Es un pintor que hay que mirar muy de cerca», insistió el comisario, convencido de que buena parte de la riqueza de estas obras reside en pequeños detalles que fácilmente pasan desapercibidos.
Uno de esos detalles aparece en ‘La hilandera’. En la escena puede verse una golondrina que, lejos de remitir al célebre imaginario poético de Gustavo Adolfo Bécquer, responde a una simbología vinculada a la religiosidad popular. Martínez Plaza explicó que, según las creencias tradicionales, este ave debía ser respetada en el medio rural por su asociación con la pasión, ya que fue este pájaro el que retiró las espinas de la corona a Jesucristo. Como sucede con la indumentaria, los utensilios o los gestos de los personajes, nada está dispuesto al azar: cada objeto posee un significado dentro de una cultura popular que Valeriano quiso documentar con una precisión casi etnográfica.
La serie soriana constituye el núcleo más sobresaliente del conjunto. Obras como ‘El baile’, ‘Un leñador’ y ‘La hilandera’ revelan la capacidad del pintor para dignificar tanto el trabajo como el ocio de la población campesina. Frente al costumbrismo complaciente, sus personajes aparecen retratados con una naturalidad que convierte estas pinturas en uno de los precedentes del realismo español.
La exposición incorpora además un material excepcional: los textos que el propio Valeriano redactó para acompañar la entrega de cada pintura al Ministerio. Esas descripciones, reproducidas junto a las obras, permiten conocer cómo interpretaba el artista cada escena y constituyen un caso prácticamente único dentro de las colecciones del Prado, al conservarse las explicaciones del autor sobre su propio trabajo.
La lectura más actual de la exposición llega, sin embargo, de la mano de la infancia. El comisario llamó la atención sobre la constante presencia de niños aprendiendo de padres y abuelos, una imagen que interpretó como la representación de la transmisión oral de costumbres, oficios y formas de vida. Esa continuidad generacional, señaló, se encuentra hoy amenazada por la despoblación del medio rural. En ese sentido, defendió que estas pinturas funcionan también como un alegato sobre la España vaciada: no solo documentan unas tradiciones, sino que recuerdan que la supervivencia de ese patrimonio inmaterial depende de las comunidades que aún lo conservan.
Más de 150 años después de su ejecución, la reunión de esta serie devuelve al público una obra concebida para preservar la memoria de un país. Lo que nació como un inventario de las costumbres populares españolas termina revelándose hoy como el retrato de una realidad en la España rural.
Fuente:
www.abc.es



