El final feliz está más cerca para cinco de las siete personas atrapadas desde hace una semana en una mina abandonada de Laos. Un equipo de rescate ha podido localizarlas este miércoles a las cuatro y media de la tarde, hora local, en aparente buen estado. Al caer la noche, todavía faltaba devolverlas a la superficie. Imágenes en redes muestran la expresión de agradecimiento y alivio de varios de estos hombres, a trescientos metros de la boca del lobo. Mientras tanto, prosigue la búsqueda de los otros dos desaparecidos.
Se trata de gente de pueblos cercanos que continúa probando suerte en una mina de oro abandonada y de difícil acceso. El miércoles pasado, sin embargo, las fuertes lluvias anegaron varias galerías, con desprendimientos añadidos, dejándolos incomunicados. Hasta hoy no habían dado señales de vida.
Desde el domingo, los espeleólogos locales contaban con el auxilio de buzos especializados de la vecina Tailandia. Dos de ellos -un tailandés y un finlandés- participaron en 2018 en el sonado rescate del equipo de fútbol juvenil que permaneció atrapado con su entrenador durante 18 días en las cuevas de Tham Luang. Suceso que tuvo al mundo en vilo y que inspiró películas, por su extrema dificultad -estaban a cuatro kilómetros de la entrada- dramatismo y final feliz para los niños y adolescentes (pese a que uno de los buzos falleció durante la operación y otro más tarde, por secuelas).
El finlandés Miko Paasi, que estuvo allí, ha declarado que la mina laosiana presenta incluso mayores dificultades, con pasajes de apenas sesenta centímetros de anchura y la necesidad de reptar en varios tramos. Por suerte, los equipos de bombeo han reducido el nivel del agua y no ha llovido en los últimos dos días.
La mina en cuestión se encuentra en Long Chaeng, en la provincia de Xaisomboun, en el centro de Laos, no muy lejos de la localidad turística de Vang Vieng y a unos 120 kilómetros de la capital, Vientián.

Los atrapados fueron encontrados en aparente buen estado de salud, encaramados por encima de la corriente que cubre gran parte de la mina y tapona la salida. Así lo muestra un vídeo colgado en Facebook por uno de los buzos. “¡Son cinco!”, se le oye decir, antes de dirigirse a los atrapados”. “Me encuentro bien, pero tengo un hambre tremenda”, le responde uno. “Débil”, “sin fuerzas”, corean otros.
“Esto es solo un breve alivio, ya que los cinco supervivientes aún se encuentran en la cámara, todos sanos y con buen ánimo, pero la extracción no será fácil”, señala Paasi en redes.

La mina se encuentra en un lugar de difícil acceso, que requiere una caminata de 4 kilómetros por un sendero de montaña entre la maleza. “Una vez dentro hay que sortear cientos de metros de obstáculos constantes, inundaciones y peligro de derrumbes”, había indicado el finlandés, antes de que se confirmara el éxito -todavía incompleto- de la misión.
El día empezó con las ofrendas a los espíritus de la montaña por parte de los lugareños. A las dos de la tarde empezó la inmersión que sería la buena. Las autoridades laosianas, por su parte, han desplegado ambulancias y personal sanitario a la espera de que los rescatados salgan a la superficie.
Fuente:
www.lavanguardia.com




