Mucho antes de que España levantara la Copa del Mundo femenina o de que los estadios se llenaran para ver a mujeres jugando al fútbol, existió una selección española femenina que jugaba partidos internacionales sin el respaldo de la Federación.
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A principios de los años 70, un grupo de futbolistas recorrió el país impulsando un deporte que seguía siendo visto con recelo en plena dictadura franquista. Aquel equipo llegó a enfrentarse a Portugal e Italia y tuvo una capitana que acabaría convirtiéndose en una de las mayores leyendas del fútbol femenino español: Concepción Sánchez Freire, más conocida como Conchi Amancio.
Considerada la primera futbolista profesional española, Conchi desarrolló una carrera de 25 años en Italia e Inglaterra y marcó más de 500 goles**.** Sin embargo, más de medio siglo después de sus primeros éxitos, sigue siendo una gran desconocida para buena parte del público.
Su historia y la de otras pioneras del fútbol femenino español inspiran ‘Pioneras. Solo querían jugar’, la nueva película de Marta Díaz de Lope Díaz, que llega a los cines este 12 de junio. Para la directora, el desconocimiento que todavía rodea a estas futbolistas fue precisamente una de las razones para llevar su historia a la gran pantalla. «Me parecía increíble que yo misma no conociera esta historia», explica a ‘Euronews’. «A mí me ha gustado desde pequeña el fútbol, me gusta contar historias sobre mujeres y me parecía una historia interesantísima».
La selección «clandestina» de España
La selección femenina española disputó sus primeros encuentros internacionales en 1971, pero lo hizo sin reconocimiento de la Federación. Tampoco aquellos partidos fueron reconocidos por la UEFA ni por la FIFA. El equipo fue impulsado por Rafael Muga, considerado uno de los principales promotores del fútbol femenino español cuando las mujeres todavía tenían enormes dificultades para practicar este deporte.
Conchi fue la primera capitana de aquella selección pionera, que llegó a enfrentarse a Portugal e Italia cuando el fútbol femenino español apenas estaba dando sus primeros pasos. «Ya llevan 6 y 7 años jugando y nosotros hoy hace dos años que hemos empezado a jugar», afirmaba entonces una joven Conchi en imágenes de archivo recuperadas por ‘RTVE’.
La propia exjugadora recordaba una etapa marcada por los viajes constantes y la promoción del fútbol femenino por toda España: «Jugábamos muchos partidos, casi jugábamos más partidos que los entrenamientos que hacíamos, porque íbamos a promover el fútbol femenino por toda España».
Aquellas futbolistas llegaron a ser conocidas como la «selección clandestina», un término que ha sobrevivido durante décadas para describir a un equipo que disputaba encuentros internacionales sin reconocimiento oficial. Sin embargo, Díaz de Lope Díaz explica que algunas de las propias pioneras matizan esa definición. «Ellas decían que no se ocultaban, que había público y que la gente iba a verlas», señala la directora. «Pero es comprensible también porque no tenían ningún apoyo oficial».
La falta de respaldo institucional se reflejaba incluso en detalles simbólicos. Según explica la cineasta, las jugadoras no podían utilizar los escudos oficiales ni los himnos nacionales en sus encuentros. «Ni siquiera, por ejemplo, al árbitro le dejaban vestirse con la indumentaria oficial», relata. Para la directora, son detalles que ilustran «el afán de la Federación por mantenerlas al margen».
El día que nació la leyenda
La historia del equipo comenzó a escribirse el 8 de diciembre de 1970, en el antiguo campo de Boetticher, en el madrileño barrio de Villaverde, en un encuentro que reunió a miles de espectadores y está considerado uno de los primeros grandes partidos de fútbol femenino celebrados en España. Según los testimonios recogidos por las emisiones de ‘RTVE’, entre 7.000 y 8.000 personas acudieron al estadio atraídas por la novedad del acontecimiento.
Conchi tenía apenas 13 años. Aquella tarde marcó los cinco goles de su equipo y se convirtió de inmediato en la gran sensación del fútbol femenino español. Su habilidad para el regate y el gol le valió el apodo de Conchi ‘Amancio’, en referencia al legendario jugador del Real Madrid Amancio Amaro.
El talento de la joven madrileña no tardó en cruzar fronteras. Siendo adolescente, fichó por el Gamma 3 de Padua y se convirtió en una de las primeras futbolistas españolas en desarrollar una carrera profesional en el extranjero. La operación fue tan llamativa para la época que apareció en los informativos de televisión, donde se informó de una ficha cercana a las 100.000 pesetas.
Conchi pasó de trabajar como aprendiz de peluquera en Madrid a convertirse en una de las figuras más destacadas del fútbol femenino italiano. Durante su carrera ganó varias ligas y copas, jugó en algunos de los principales clubes italianos y terminó desarrollando también parte de su trayectoria en Inglaterra. En total permaneció 25 años en el fútbol profesional antes de retirarse en Bristol.
Una «deuda pendiente» que llegó medio siglo después
El reconocimiento institucional tardó décadas en llegar. En 2019, la Real Federación Española de Fútbol reunió en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas a las integrantes de aquella primera selección que comenzó a disputar partidos en 1971, entre ellas su capitana, Conchi Sánchez Freire.
La Federación calificó el acto como un homenaje a las mujeres que «cambiaron la historia» y reconoció que mantenía una «deuda pendiente» con aquellas pioneras. Durante el encuentro, la RFEF subrayó que aquellas futbolistas fueron «motor de transformaciones fundamentales» y contribuyeron a que el fútbol femenino se convirtiera en un deporte cada vez más seguido y reconocido.
Décadas después de aquellos primeros partidos y años después de recibir ese reconocimiento oficial, la historia de estas futbolistas continúa encontrando nuevas formas de llegar al público. La directora Marta Díaz de Lope Díaz explica que, a medida que avanzó la documentación del proyecto, descubrió un relato que iba mucho más allá del deporte.
«La película va sobre fútbol, pero realmente habla de mucho más», explica la cineasta a ‘Euronews’. «Aprovechamos precisamente la excusa del fútbol para hablar de casi todo el recorrido que ha tenido que hacer la mujer en la conquista de derechos».
Para Díaz de Lope Díaz, era fundamental situar la historia en el contexto de la España franquista en la que crecieron aquellas jugadoras. «Estas mujeres estaban haciendo algo que hoy parece tan inofensivo como jugar al fútbol, pero causó mucha hostilidad y levantó muchas ampollas», afirma. La directora recuerda que el régimen promovía un modelo muy concreto de mujer a través de la Sección Femenina y que las futbolistas se enfrentaron tanto a obstáculos institucionales como a fuertes prejuicios sociales.
Díaz de Lope Díaz considera que el recorrido del fútbol femenino ayuda también a entender la transformación vivida en las últimas décadas. «El talento estaba», sostiene. «El problema era que no había estructura, que no había proyecto y que el foco no estaba puesto en ellas». Hoy, señala, las nuevas generaciones cuentan con referentes como Alexia Putellas u Ona Batlle, algo impensable para aquellas primeras futbolistas.
La directora define la película más como una «hazaña social» que como una historia deportiva. A través de un grupo de jóvenes futbolistas, la cinta retrata el papel de la mujer en aquella España y las limitaciones a las que se enfrentaba en distintos ámbitos de la vida cotidiana. «Hacemos un retrato del papel de la mujer en la época y de las libertades que ha ido conquistando, no solo en lo deportivo», explica.
Para Díaz de Lope Díaz, la historia de aquellas pioneras permite entender tanto el largo camino recorrido por el fútbol femenino como los cambios vividos por la sociedad española en las últimas décadas. «Era una manera de poner en valor lo que hicieron, de homenajearlas y también de contarle al público un poco de dónde venimos», concluye la directora.
Fuente:
es.euronews.com



