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La química del ámbar revela dos grandes rutas de aprovisionamiento que cruzaban Europa de norte a sur hace 2.500 años

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Entre los siglos VIII y IV a. C., una red de rutas poderosísimas atravesaba Europa. Por ellas circulaba un material que Heródoto colocaba al mismo nivel que el oro y el estaño: el ámbar del Báltico. De pequeño tamaño, portátil y cargado de un simbolismo milenario, este tesoro fosilizado podía recorrer hasta 2.000 kilómetros para llegar a las costas del Mediterráneo, donde su precio equivalía, según Plinio el Viejo, al de varios esclavos. Ahora, un estudio publicado en el Journal of Archaeological Science reconstruye, por primera vez a gran escala, las dinámicas de los talleres que transformaban la resina prehistórica en joyas para la élite.

El equipo internacional, liderado por Zuzana Golec Mírová del Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias Checa, analizó 41 yacimientos de la Edad del Hierro Temprana distribuidos en siete países europeos, desde la República Checa hasta Croacia y Serbia. Para ello, empleó una metodología interdisciplinar que combina arqueología, traceología, arqueología experimental y dos técnicas de espectroscopia química: la espectroscopia infrarroja por transformada de Fourier (FTIR) y, por primera vez en este contexto, la microespectroscopia Raman.

El estudio ofrece un retrato de un sistema económico sofisticado, gobernado por las élites, en el que el ámbar era capital político, símbolo de poder y herramienta diplomática. Comprender cómo se elaboraba, de qué fuentes se obtenía y por qué caminos viajaba revela el esqueleto socioeconómico de una Europa prehistórica más interconectada de lo que se podría pensar.

A través del análisis de piezas de ámbar de la Edad del Hierro, un equipo ha logrado reconstruir los mecanismos económicos y de producción que gobernaron el comercio del ámbar en Europa.

Piedras de ámbar sin pulir
Piedras de ámbar sin pulir. Fuente: GFDL/Wikimedia

La cadena operativa: de la piedra al colgante

Identificar un taller de ámbar en el registro arqueológico no resulta sencillo. Durante décadas, muchas de las piezas de ámbar halladas en un contexto de asentamiento se catalogaron como evidencia de producción, con criterios laxos que distorsionaban el mapa real. El nuevo estudio propone una solución para evitar malinterpretaciones. La clave está en la cadena operativa, un modelo de cinco fases de producción que cubre desde la obtención del ámbar en bruto hasta el objeto terminado, pasando por el corte, el pulido mediante torno, la perforación y, en algunos casos, el ensamblaje de piezas compuestas.

Solo cuando un yacimiento presenta evidencias de varias de estas fases, con herramientas identificables en el contexto arqueológico, como limas, sílex o piedras de amolar, puede clasificarse como taller. El sitio de Kralice na Hané, en Moravia, fue clave para calibrar este método. Sus excepcionales condiciones de humedad en el suelo de loess preservaron la secuencia completa de producción. Se trata de una rareza única en Europa Central.

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Eugenio M. Fernández Aguilar

Los talleres solían ubicarse en cabañas semienterradas dentro de los propios asentamientos. Compartían espacio con la producción de bronce, hierro, hueso, asta y tejidos. Eran, por tanto, talleres universales y no espacios de producción especializada y exclusiva. Esta multifuncionalidad, lejos de restar importancia al ámbar, subraya su integración en un sistema de producción centralizada destinado a satisfacer los gustos de una clientela aristocrática.

Para detectar los talleres de producción de ámbar, el estudio analiza las huellas de una cadena de producción en cinco fases: la obtención del ámbar en bruto, el corte, el pulido, la perforación y el ensamblaje de piezas compuestas.

Reconstrucción de parte de la cadena operativa de la elaboración de ámbar.
Reconstrucción de parte de la cadena operativa de la elaboración de ámbar. Periodo de Hallstatt, taller de Kralice na Hané. Fuente: Golec Mírová et al. 2026

Dos fuentes, dos rutas: la química reescribe la historia

La mayor novedad técnica del estudio reside en la aplicación combinada de espectroscopia FTIR y microespectroscopia Raman a casi 2.000 muestras procedentes de 28 talleres y 5 yacimientos funerarios. El análisis de la relación entre dos señales de intensidad Raman permitió distinguir, por primera vez con este nivel de resolución, dos grandes familias de ámbar báltico: el ámbar oriental, procedente de Polonia, Lituania y Kaliningrado, y el ámbar occidental, originado en el Mar del Norte y el Báltico occidental, sobre todo en Dinamarca y el norte de Alemania.

En Moravia, la región donde se ha localizado la mayor concentración de talleres de toda Europa, domina el ámbar oriental. En Bohemia, por su parte, conviven ambas fuentes, con una presencia creciente de ámbar occidental. El material del castro de Heuneburg, en Baden-Württemberg, demuestra que el taller principal recibía ámbar oriental, mientras que las tumbas de élite del entorno albergan resina de ambas procedencias. La tumba más rica de toda la cultura de Hallstatt, Hochdorf, deparó la gran sorpresa: los residuos del taller hallados bajo el túmulo correspondían a piezas de ámbar occidental, mientras que los ajuares funerarios contenían ámbar oriental.

El equipo investigador ha identificado dos grandes familias de ámbar báltico: el ámbar oriental, procedente de Polonia, Lituania y Kaliningrado, y el ámbar occidental, originado en el Mar del Norte y el Báltico occidental.

Ámbar del Báltico
Ámbar del Báltico. Fuente: PrinWest Handelsagentur/J. Kossowsk/Wikimedia

Las rutas del ámbar: un mapa que se complica

El modelo clásico que explicaba la obtención y distribución del ámbar se basaba en una serie de corredores norte-sur que avanzaban en paralelo hacia el Mediterráneo. El nuevo estudio amplía este esquema mediante la metodología denominada estibología, un proceso deductivo que integra datos del relieve, vados fluviales, centros de producción, rutas históricas y hallazgos arqueológicos para reconstruir los corredores de transporte prehistóricos.

De este modo, los expertos han reconstruido un sistema de al menos cuatro zonas interconectadas. La Zona 1 (el Báltico) actuaba como fuente de materia prima. La Zona 2 (el territorio de la cultura de Hallstatt, en Europa Central) era el nodo manufacturero y redistributivo. Era aquí donde se producían las cuentas y los anillos básicos. La Zona 3 (el Mediterráneo norte) recibía tanto la materia prima como los productos elaborados. Además, desarrolló sus propias formas de talla de figuras zoomorfas y antropomorfas de gran valor. La Zona 4 alcanzaba Grecia. Existen indicios de una posible Zona 5, que llegaría a Turquía y Marruecos.

Cofre

Se expone por primera vez al público el cofre de ámbar y marfil de Belmonte Piceno, una pieza única del siglo VI a.C.

Tres grandes corredores vertebraban este flujo: la Ruta Báltico-Balcanes, la Ruta Báltico-Península Itálica y la Ruta Mar del Norte-Península Itálica. En los cruces de estas arterias, el ámbar oriental y el occidental se mezclaban, creando un mosaico de procedencias que el modelo de Navarro no podía prever y que solo la química moderna ha logrado desvelar.

El estudio reconstruye un sistema de cuatro zonas de obtención y elaboración de ámbar, desde el Báltico hasta Grecia, vertebrado a través de tres grandes corredores geográficos.

Ejemplos del uso de ámbar en la Edad del Hierro europea
Ejemplos del uso de ámbar en la Edad del Hierro europea. Fuente: Golec Mírová et al. 2026

El ámbar como capital político de las élites

La riqueza de algunos enterramientos de la Edad del Hierro, con carros, arneses de oro, vajillas de bronce y cientos o miles de piezas de ámbar, refleja el papel de este material como marcador de estatus en una sociedad que estaba experimentando una creciente estratificación social. El ámbar era, a la vez, moneda de cambio en las redes diplomáticas de larga distancia y símbolo de la capacidad de un linaje para dominar las rutas comerciales. Quien controlaba el taller controlaba el acceso a un lujo capaz de viajar 2.000 kilómetros para llegar a las manos de un aristócrata mediterráneo dispuesto a pagar cualquier precio por él.

Referencias

Golec Mírová, Z., Golec, M., Kučera, L. et al. 2026. «Amber workshops in Central Europe during the Early Iron Age. Technology, chemical analyses, and Amber Roads». Journal of Archaeological Science, 191, 106569. DOI: https://doi.org/10.1016/j.jas.2026.106569


Fuente:

muyinteresante.okdiario.com

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