InicioSaludLa obesidad que no mide el IMC preocupa a los nefrólogos

La obesidad que no mide el IMC preocupa a los nefrólogos

Publicado:

La consulta renal revela una realidad que el peso y la talla no siempre alcanzan a mostrar: un 27% de los pacientes atendidos en nefrología presenta obesidad oculta. El dato procede de un estudio que se presenta esta semana en el congreso de la Sociedad Española de Nefrología, un encuentro en el que los especialistas analizan cómo mejorar la detección de factores de riesgo en personas con enfermedad renal.

El problema clínico se sitúa en la herramienta utilizada de forma más extendida para clasificar el exceso de peso: el índice de masa corporal, conocido como IMC. Este indicador relaciona el peso con la estatura y resulta útil para una parte amplia de la población, pero no describe por completo la composición corporal. Puede subestimar el riesgo en personas con grasa acumulada en el abdomen y también ofrecer lecturas confusas en quienes tienen una masa muscular elevada.

En el ámbito de la nefrología, esa limitación tiene consecuencias prácticas. Si la valoración se apoya únicamente en el IMC, algunos pacientes con exceso de grasa visceral pueden quedar fuera de los criterios que orientan la indicación de determinados tratamientos. La obesidad abdominal no siempre se refleja en la báscula de la misma manera que otros patrones de aumento de peso, pero sí puede modificar la evaluación médica de quienes ya conviven con problemas renales.

La definición general de obesidad alude al exceso de grasa corporal, aunque en la práctica sanitaria se necesitan parámetros medibles y comparables. La Real Academia Española recoge el término en el lenguaje común, pero la medicina exige herramientas capaces de distinguir entre peso, músculo y distribución de la grasa. La información presentada por los nefrólogos refuerza la necesidad de complementar el IMC con otras mediciones cuando el perfil del paciente lo requiera.

La detección de ese 27% de casos no visibles mediante los criterios habituales añade un elemento relevante al seguimiento de la salud renal. Para los especialistas, identificar mejor la obesidad oculta no implica descartar el IMC, sino reconocer sus límites. En pacientes con enfermedad renal, una evaluación más precisa puede contribuir a ajustar decisiones clínicas y evitar que una clasificación incompleta condicione el acceso a la atención adecuada.

Artículos relacionados

Publicidadspot_img

Artículos recientes

spot_img