Japón atraviesa una etapa de transformaciones políticas, económicas y estratégicas. El auge de la primera ministra Sanae Takaichi ha consolidado el giro conservador y nacionalista iniciado durante la era de Shinzo Abe, en un contexto marcado por el debate sobre la reforma de la Constitución pacifista, el aumento del gasto militar, la rivalidad entre Estados Unidos y China y el deterioro del entorno de seguridad en Asia-Pacífico.
En este escenario, la oposición japonesa busca redefinir su espacio político tras décadas de hegemonía casi ininterrumpida del Partido Liberal Democrático (PLD). Para analizar estos desafíos hablamos con Junya Ogawa, líder de la Alianza Reformista Centrista de Japón y una de las principales figuras del Partido Democrático Constitucional (PDCJ).
En esta entrevista aborda la posibilidad de construir alianzas opositoras, las debilidades del sistema político japonés, la crisis demográfica y económica del país, la relación con China y Estados Unidos, el debate sobre Taiwán y Okinawa, así como la posición de Japón respecto a Palestina y la memoria histórica en Asia oriental
[Alejandro López] En primer lugar, me gustaría darle las gracias y preguntarle por el giro hacia posiciones más derechistas que ha dado el gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi respecto a líderes anteriores que ya se situaban en posiciones bastante conservadoras dentro del espectro político japonés.
[Junya Ogawa] Es una característica propia del caso japonés. Apenas ha habido cambios de gobierno y, aunque la señora Takaichi representa una posición claramente de derechas, al igual que el señor Ishiba o el señor Kishida, en el fondo todos forman parte de una misma continuidad política.
[A.L.] ¿Cree usted que debería unirse con más partidos políticos para poder derrotar al Jimintō, por ejemplo con el Partido Comunista de Japón?
[J.O.] Es una cuestión algo compleja de evaluar. El Partido Liberal Democrático (PLD) perdió la mayoría en las elecciones generales de 2024. Por primera vez en 15 años, el partido gobernante y su socio de coalición dejaron de contar con mayoría absoluta, algo muy relevante en la política japonesa reciente.
No obstante, la coalición se reorganizó y posteriormente se celebraron nuevas elecciones generales [en 2026], en las que obtuvo una amplia victoria [de dos tercios]. Pero la realidad es que el marco de la coalición se ha mantenido.
[A.L.] ¿Pero contemplan de cara al futuro este tipo de alianzas con partidos situados más a la izquierda y más diferenciados ideológicamente del suyo?
[J.O] Por supuesto, me gustaría cooperar con todos los partidos de la oposición. Pero cuando incluso la oposición ha intentado unirse, nos hemos enfrentado a un bloque oficialista que ha llegado a ostentar entre 350 y 360 escaños de los 465 totales. Con esa superioridad numérica, el debate parlamentario se vuelve difícil. Aunque lo intentes, francamente es extremadamente frágil.
[A.L] ¿Incluyendo el Partido Comunista?
[J.O] Absolutamente. Siempre quiero tener en cuenta todas las alianzas.
[A.L] ¿Y qué opinión le merece el Sanseitō, el partido de extrema derecha?
[J.O] Hemos brindado una cooperación parcial cuando ha sido posible. Sin embargo, es un poco difícil cooperar plenamente, ya que las posiciones están demasiado alejadas.
[A.L] ¿Y en qué cree que podrían colaborar?
Por ejemplo, he estado reclamando al partido gobernante que lleve a cabo deliberaciones exhaustivas sobre el presupuesto. Llevamos tiempo exigiéndolo, pero nuestras peticiones han sido ignoradas en gran medida. Aun así, cooperamos de distintas maneras, aunque de forma muy limitada, como por ejemplo mediante la presentación de mociones de censura contra el gobierno.
[A.L] ¿Hay forma de reformar el sistema en Japón a nivel electoral para evitar que siempre, o casi siempre, acabe gobernando el PLD?
[J.O] Después de la Segunda Guerra Mundial existió [en Japón] un sistema de circunscripciones plurinominales, que no es muy común en el mundo, en el que se elegían tres personas de una misma circunscripción. El sistema resultaba sumamente ventajoso para el partido que había ostentado el poder.
Más que una política partidista, el sistema se basaba en el mérito individual. O, dicho de otro modo, en una competencia por el servicio público, el dinero y las luchas internas. Debido a que la política se había llevado a cabo de esta manera durante mucho tiempo, el sistema de circunscripciones uninominales se introdujo por primera vez hace 30 años, y luego, entre 10 y 13 años después, se produjeron cambios de gobierno a gran escala.
Sin embargo, el Partido Demócrata, que se formó en aquel entonces y al que yo pertenecía, se desmoronó después de tan solo tres años. La decepción generalizada de la ciudadanía con esa administración acabó propiciando otro largo período de gobierno del Partido Liberal Democrático.
[A.L] ¿Pero cambiarían ustedes el sistema electoral?
[J.O] Creo que ese es un debate que deberíamos abordar a partir de ahora. Por ejemplo, en este momento el Partido Liberal Democrático cuenta con más de 300 escaños, mientras que nosotros tenemos 49. Eso significa que ellos poseen seis veces más representación parlamentaria.
Sin embargo, en términos de votos, nosotros obtuvimos alrededor de 10 millones y ellos unos 20 millones, es decir, apenas el doble. Aun así, con solo el doble de sufragios tienen seis veces más escaños.
Es una diferencia enorme. Se trata de un sistema muy sesgado y, por eso, creo que deberíamos plantearnos avanzar hacia un modelo más parecido al de representación proporcional que existe en muchos países europeos.
[A.L.] ¿Qué medidas tomaría usted para evitar que volviera a ocurrir como en 2012, cuando Yoshihiko Noda perdió el poder y fue la última vez que gobernó un líder de partido de oposición?
[J.O] Tras haber gobernado anteriormente y haber sufrido después una derrota aplastante, mi experiencia no se ha centrado tanto en cómo evitar otra gran derrota, sino más bien en cómo volver a acercarnos al poder.
[A.L] Sí, pero quiero conocer también su programa económico y cómo valora usted la política económica de Sanae Takaichi. ¿Qué diferencias hay entre ambos?
[J.O.] La señora Takaichi ha continuado en gran medida las políticas del señor Shinzo Abe, como la flexibilización monetaria y una política fiscal expansiva. Como resultado, el valor del yen ha caído considerablemente frente al dólar y el euro.
[A.L] ¿Considera usted necesario reducir los niveles de deuda tan elevados que tiene Japón? ¿Cómo lo compatibiliza con un control de la inflación?
[J.O] Una de las razones del aumento de la inflación actual es la depreciación del yen. Japón importa el 70% de sus alimentos y el 90% de su energía. El hecho de que el 90% de la energía provenga del exterior implica un enorme déficit presupuestario.
Para abordar este problema de raíz, hay que entender que la principal causa del déficit presupuestario es la insuficiencia del gasto en seguridad social. Japón es el país con la población más envejecida y con el declive demográfico más acelerado del mundo, y por ello es también uno de los más afectados por estas dinámicas.
Por tanto, considero que intentar responder a estos problemas mediante políticas monetarias expansivas o políticas fiscales ambiciosas no es el enfoque adecuado. Las medidas económicas más importantes pasan por reformar el sistema de seguridad social para adaptarlo a la realidad actual y por aumentar la producción nacional de alimentos y energía.
[A.L.] De cara a una posible reforma de la Constitución, varios gobiernos japoneses han planteado esta posibilidad, incluyendo un eventual abandono de las políticas pacifistas. ¿Cómo valora usted ese escenario?
[J.O] Apoyo las enmiendas constitucionales que amplían las libertades, pero me opongo a las que fortalecen el poder estatal nacionalista. En este momento, no deseo enmendar el artículo 9 [de la carta magna, el relativo al pacifismo nipón].
[A.L.] Y en relación con una posible reforma del artículo 9 de la Constitución y del principio pacifista, especialmente en lo referente al papel y tamaño de las Fuerzas Armadas, ¿cuál es su posición?
[J.O] No tengo intención de revisarlo [el artículo 9]. Sin embargo, dado que la confianza en las Fuerzas de Autodefensa y las expectativas de la población están aumentando en Japón, no pretendo descartar por completo el argumento de que debería basarse en algún tipo de justificación extremadamente pacifista.
[A.L] ¿Debería Japón avanzar hacia alianzas militares con otros países asiáticos de la región para contener a China?
[J.O] Ya existe cierto grado de confianza en materia de política de defensa, empezando por Filipinas. Además, considero necesaria la cooperación con países vecinos, como Corea del Sur.
Sin embargo, partiendo de esta premisa, no creo que sea apropiado considerar a China como un enemigo. Más bien, dado que somos dos importantes países asiáticos con estrechos vínculos, mi postura fundamental es que debemos esforzarnos por mantener unas relaciones bilaterales amistosas.


[A.L] ¿Pero están a favor de estas alianzas que está firmando el gobierno? ¿Una alianza con Estados Unidos? ¿Y Filipinas, Corea del Sur…?
[J.O] Debemos cooperar con los países que puedan armonizar adecuadamente sus leyes, normas y valores. Creo que es necesaria una política de seguridad realista.
[A.L.] Por ejemplo, Sanae Takaichi afirmó que un eventual uso de la fuerza por parte de China contra Taiwán supondría una amenaza existencial para Japón. ¿Comparte usted esa visión?
[J.O] Eso ha provocado a China más de lo necesario y, como consecuencia, su respuesta está teniendo un impacto significativo en la economía y en los intercambios del sector privado.
[A.L] Entonces, ¿Japón no debería participar en caso de hostilidades en Taiwán?
No lo creo. Implicaría ir a la guerra a la ligera. Lo que la señora Takaichi calificó como una situación que amenaza la supervivencia nacional equivale a una declaración de guerra [a China]. Creo que no deberíamos hacer declaraciones que puedan conducir a una guerra a la ligera.
[A.L.] Con respecto a su experiencia en Okinawa, usted ha trabajado allí y conoce la realidad sobre el terreno. ¿Considera que ha habido abusos por parte de las tropas estadounidenses desplegadas en la isla?
[J.O] Sí, Okinawa es una región donde se libraron batallas terrestres y donde se perdieron muchísimas vidas [en la Segunda Guerra Mundial]. Pasé dos años allí, especialmente al inicio de mi carrera profesional, y también comencé mi vida de casado en Okinawa. Respecto a tu pregunta, no creo que las influencias culturales derivadas de las bases militares estadounidenses en la región sean irrelevantes.
Sin embargo, siguen existiendo problemas relacionados con el uso del suelo y con los delitos ocasionales que se cometen. Además, debido a que el Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas entre Estados Unidos y Japón es extremadamente particular, el gobierno japonés no puede intervenir cuando se producen determinados incidentes o accidentes. Todas estas cargas recaen sobre Okinawa, así que quiero hacer algo para aliviarlas.
[A.L.] Entonces, ¿sí le gustaría eliminar la presencia militar estadounidense en Okinawa?
[J.O.] Incluso en la situación actual, sigo creyendo que debemos valorar positivamente nuestra relación con Estados Unidos. Sin embargo, considero problemático que la carga que representan las bases militares recaiga de forma desproporcionada sobre Okinawa.
Por supuesto, esto debe abordarse junto con la mejora de las relaciones con China y la promoción de la paz y la estabilidad en Asia y en la península coreana, pero aun así deseo reducir gradualmente la excesiva carga que soporta Okinawa.
[A.L.] Por tanto, sí mantendría la presencia estadounidense en Okinawa, aunque la reformaría.
[J.O.] Sí, quiero reducir la carga.
[A.L.] Con respecto a Israel, ¿qué política mantendría usted? ¿Y cómo valora la política de los gobiernos hasta ahora?
[J.O.] Me reuní con el embajador israelí en Tokio el otro día. Siento una profunda empatía por la historia del Holocausto y otras adversidades. Dicho esto, no puedo justificar el uso de la fuerza ni la guerra, por lo que espero fervientemente que se alcance la paz en la Franja de Gaza y que cesen de inmediato los ataques contra los países vecinos, incluidos Líbano e Irán. Se lo dejé muy claro al embajador.
Recientemente participé como ponente junto al ex primer ministro palestino Mohammad Shtayyeh. Muchos países están trabajando para lograr el reconocimiento estatal de Palestina y, en este contexto, Japón también debería prepararse para avanzar hacia ese reconocimiento lo antes posible.
[A.L.] ¿Considera usted que Japón debería implicarse más profundamente en cuestiones de memoria histórica relacionadas con los posibles crímenes cometidos durante el siglo XX en China y Corea del Sur, incluso mediante reparaciones?
[J.O.] Creo que no cabe duda de que Japón causó numerosas víctimas en China y en la península coreana durante la guerra. Solo desde una posición de humildad podremos construir relaciones amistosas con la península coreana y con Pekín. Deseo que esa perspectiva histórica humilde sea la base de mis ideas.
[A.L.] Muchísimas gracias por atendernos, Junya Ogawa. Teníamos muchas ganas de conocer su posición.
[J.O.] Me impresionó lo bien que has estudiado Japón. Fue maravillosamente original. Muchas gracias.
Fuente:
www.descifrandolaguerra.es



