Más habituales en la ficción audiovisual que en la literaria, las historias de abogados suelen caracterizarse por la verista descripción de sus rutinas profesionales. El público, de hecho, acostumbra a saber más de los tribunales por lo que ha visto o leído que … por lo que ha vivido.
Junto a la representación de los procedimientos judiciales, la otra gran nota distintiva de estas narraciones suele conllevar una mirada escéptica hacia el mundo del Derecho, mostrando cómo en muchas ocasiones la verdad queda en un segundo plano frente a la ‘verdad judicial’ y ser inocente no implica no ser culpable sino no poder demostrarlo.
‘Crímenes decentes’
Autor
Javier Melero
Editorial
Tusquets
Año
2026
Páginas
382
Precio
21, 90 euros
Valoración
****
Estas premisas se constatan en ‘Crímenes decentes’. la nueva y recomendable novela de Javier Melero, abogado de profesión, quien utiliza su experiencia para construir una muy bien vertebrada trama que da inicio cuando al protagonista le contratan para defender de la acusación de asesinato al hijo de un poderoso empresario barcelonés.
Cínico —a veces quizá demasiado—, seductor, perspicaz y dotado de una particular ética personal que le lleva a coquetear con el delito al mismo tiempo que sostiene nobles ideales, Rovira está construido con trazas de ‘hard-boiled’. No en vano, algo hay de Chandler en la novela, no solo por la configuración de su protagonista, sino también por la crítica visión que proyecta.

En su afán por reconstruir lo sucedido para poder librar de la cárcel a su cliente, un chaval conflictivo con problemas de drogas, el protagonista y narrador tendrá que recorrer diversos ambientes, confirmando así que el crimen no entiende de clases sociales.
Jueces, fiscales, policías, ejecutivos, toxicómanos y ex presidiarios conforman la galería de personajes que se presenta, con la que se muestra cómo, pese a vestir de forma diferente y a vivir en barrios distintos, todo el mundo tiene un precio, incluso quienes en un alarde de idealismo tienden a pensar que no.
La obra posee una dimensión universal que le lleva a cuestionar el funcionamiento de la sociedad, y en especial del sistema judicial, siempre amenazado por presiones políticas y económicas. Sin embargo, es también localista en la medida en que, en lo que ya es casi un tópico de cierta narrativa contemporánea, denuncia la pérdida de la esencia de Barcelona por culpa de la gentrificación y la turistificación. El espacio físico y humano de la capital catalana, al que se alude constantemente a partir de referentes concretos, resulta fundamental en la novela, que tiene mucho de retrato urbano.
La intriga no decae en ningún momento gracias a la solidez de la estructura argumental
Narrada con un ritmo muy ágil solo lastrado por el abuso de símiles y por el artificio de ciertos diálogos, ‘Crímenes decentes’ se lee con tanto gusto como interés. La intriga no decae en ningún momento gracias a la solidez de la estructura argumental y a la estupenda construcción de personajes. Irónica e inteligente, su lectura desprende una frescura que termina por dejar un poso de desencanto al reflejar, como decía el propio Chandler, lo desesperante que resulta comprobar cómo el asesinato «es la moneda de cambio de lo que llamamos civilización».
Fuente:
www.abc.es



