A Jason Bateman (Rye, Nueva York, 57 años) le va bien. El actor es uno de los rostros más reconocibles de Hollywood, con más de cuatro décadas de carrera a sus espaldas (también detrás de la cámara) en las que ha pasado por muchos registros, destacando en la comedia. Es, además, uno de esos intérpretes que conoce bien la industria del entretenimiento, incluso su parte más cruda, porque ha crecido con ella. Lo hace desde 1982, cuando, con tan solo 11 años, hizo el papel de hijo adoptivo de Charles y Caroline Ingalls en la mítica serie La casa de la pradera. Como estrella infantil, Bateman aprendió antes que la mayoría de los niños el valor del dinero o, más aún, la inconveniencia de no tenerlo. Y aunque era hijo de un director y productor de cine y televisión, no tuvo más protección que otros menores a la hora de afrontar las exigencias del show business, como él mismo ha contado en el podcast Good One de la revista Vulture, en el que confiesa haber tenido “una relación complicada con el dinero” durante su juventud.
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Fuente:
elpais.com



