Irán ha vuelto a cerrar el estrecho de Ormuz al tránsito marítimo este sábado, en respuesta directa a la continuidad de los ataques israelíes en el sur del Líbano. El anuncio llega apenas un día después de que Israel y Hizbulah firmaran un nuevo alto el fuego —el tercero desde marzo— que, sobre el papel, debía poner fin a los combates. En la práctica, los bombardeos no se detuvieron sobre el terreno.
El Cuartel General Central Jatam al Anbiya, principal mando del Ejército iraní, justificó la medida acusando a Estados Unidos de incumplir el memorando que puso fin a la guerra entre ambos países.
“En vista del incumplimiento y la clara violación por parte de Estados Unidos (…) y en respuesta a las continuas y persistentes violaciones del alto el fuego por parte del régimen sionista en el sur del Líbano, se anuncia que el estrecho de Ormuz será cerrado al tránsito de embarcaciones”, señaló en un comunicado recogido por la agencia IRNA. Teherán advirtió además que, si la agresión continúa, “se ejecutarán nuevas medidas para obligar al enemigo a cumplir sus obligaciones”.
El cierre llega menos de una semana después de que Irán y Estados Unidos alcanzaran un acuerdo provisional para acabar con la guerra en todos los frentes —incluido el libanés— y reabrir precisamente ese paso marítimo, bloqueado por Teherán desde el 28 de febrero. Pero la insistencia de Israel en mantener a sus tropas desplegadas en el país de los cedros amenaza con hacer colapsar cualquier pacto con los persas.
A pesar de la tregua, los ataques israelíes contra el sur del Líbano y el valle de la Bekaa causaron la muerte de al menos 20 personas este sábado. Israel alega que respondía a proyectiles lanzados por Hizbulah -más de 50 durante la noche, según fuentes militares israelíes- y asegura seguir comprometido con el alto el fuego. La milicia chií, por su parte, ha dejado claro que no permitirá a Israel “libertad de movimiento” en territorio libanés y que respondió a un intento israelí de infiltración en la zona de la colina de Ali al Taher.
La consecuencia diplomática no se ha hecho esperar. Irán ya había suspendido las negociaciones previstas para el viernes con Estados Unidos sobre su programa nuclear, y por ahora no hay fecha para retomarlas, si bien hoy está prevista la llegada al país helvético del ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchí.
El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, que debía viajar a Suiza para esas conversaciones, sigue en Washington. Este sábado insistió en que confía en mantener la tregua y que su país no tiene constancia de que Irán haya cerrado realmente el estrecho, una declaración que contrastaba, casi en tiempo real, con el comunicado del mando iraní.
El anuncio de un nuevo alto el fuego entre Hizbulah e Israel ya no provoca ni un ápice de alivio en Ahmed, quien prefiere no dar su nombre real. Explica por teléfono a La Vanguardia que está buscando una nueva habitación en Ashrafiye, el barrio cristiano de Beirut y el más inmune, por el momento, a los bombardeos israelíes. Ni se plantea volver a su piso en los suburbios chiíes: “No confío en que la tregua cambie nada, podrían volver a atacar en cualquier momento”.
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