El gran incendio forestal cerca de Burdeos, que ha devastado ya al menos 42.000 hectáreas, no está controlado pero se encuentra en una fase más estable gracias a la clemencia del viento y algo de lluvia durante la noche del domingo al lunes. A la espera de una extinción que llevará todavía mucho tiempo -semanas, según los bomberos- y de la difícil gestión de más 220.000 evacuados, la inquietud a medio plazo plazo se centra ya en la abultada factura del desastre. La multiplicación de fuegos es “un mazazo económico”, según el Gobierno.
Los bomberos quieren aprovechar el ligero respiro meteorológico antes de la llegada de una nueva ola de calor, a partir del martes, que volverá a complicar las labores de extinción, con temperaturas que pueden alcanzar los 40 grados centígrados. La comisaria europea Hadja Lahbib anunció que la ayuda aérea de la UE se ampliará a nueve aviones y dos helicópteros porque “se trata de una carrera contrarreloj”.
La prefecta de Gironde, Sophie Brocas, que es periodista y escritora, se muestra muy visible ante los medios, aunque con una tendencia a la hipérbole y a singulares descripciones para compensar un desconocimiento técnico que ellareconoce. Este lunes ha empleado por primera vez la fórmula de “fuego homérico” que “no obedece a ninguna lógica conocida”, en alusión al rumbo errático debido a los cambios en la dirección del viento.
El titular de Economía y Finanzas, Roland Lescure, ha asegurado que los múltiples incendios de este verano suponen “un mazazo económico” para el país, que ya está fuertemente endeudado y registra un crecimiento muy débil. Basta pensar en las 13.000 empresas que han visto sus locales desalojados en el área de Burdeos por culpa de la emergencia, las 240 casas destruidas, los comercios y vehículos calcinados. Lescure anunció que las compañías aseguradoras se harán cargo de los gastos de alojamiento de los deplazados.
También los agricultores expresan su alarma por la no recogida de sus cosechas. Los célebres viñedos de Burdeos pueden verse afectados por el humo, que, en casos extremos, hará inviable utilizar la uva este año para hacer vino.
El titular de turismo, Serge Papin, alertó de las cuantiosas pérdidas para el sector hotelero y de restauración, amén de otros comercios, teniendo en cuenta que tanto el incendio de Gironde como el del departamento de las Landas, más al sur, y el de Var (Provenza) han golpeado zonas muy populares para las vacaciones y en plena temporada alta. Ha habido miles de anulaciones en hoteles y campings.
Se hace urgente asimismo para el Estado afrontar la cuantiosa inversión, de centenares de millones de euros, para ampliar la flota de aeronaves apagaincendios, que es antigua y obsoleta. Por ejemplo, de 12 hidroaviones Canadair, solo siete están operativos.
Una célula interministerial de crisis, presidida por Emmanuel Macron, se reunió en la sede del Ministerio del Interior. A este encuentro le siguió el Consejo de Ministros ordinario, en teoría el último antes de las vacaciones. La portavoz del Ejecutivo, Maud Bregeon, puntualizó que los ministros afectados no podrán alejarse de París y que su descanso será relativo, pues deberán estar pendientes de los acontecimientos.
Unas horas después de la reunión del Gabinete, Macron se desplazó a Burdeos para informarse en el cuartel general de las operaciones y mostrar su apoyo y dar las gracias a los bomberos, fuerzas del orden y militares que colaboran en la evacuación y garantizan la seguridad en las zonas desalojadas. Hasta ahora ha habido 88 bomberos heridos o intoxicados. “No vamos a rendirnos”, les dijo el presidente. “Esta batalla la ganaremos juntos”, prometió. “Hace falta tomar medidas estructurales”, agregó, pensando en la futura gestión de los bosques y el urbanismo, y agregó que los sectores económicos afectados serán “acompañados” por el Estado para reponerse.
Además de apagar el incendio, con sus consecuencias medioambientales y sanitarias (la contaminación por partículas finas en una gran aglomeración urbana), preocupa el impacto a largo plazo. Según la ministra para la Transición Ecológica, Monique Barbut, los efectos para la fauna salvaje, sobre todo los grandes mamíferos, serán “catastróficos”. Aunque es demasiado pronto para evaluar los daños, “se sabe ya que en el conjunto de la fauna que existe en los bosques las pérdidas serán extremadamente importantes”.
Una cuestión fundamental a reevaluar es la gestión forestal. Los bosques de Gironde y las Landas fueron, en su mayoría, plantados por el hombre a finales del siglo XIX para sanear zonas pantanosas y se han aprovechado para explotar la madera. Se trata casi siempre de de pinos marítimos, especie autóctona pero muy resinosa e inflamable. De cara al futuro, se habrá de reducir ese monocultivo de pinos y diversificar las especies, plantando las que son más resistentes al fuego, como los robles.
Uno de los temores sigue siendo la propia ciudad de Burdeos, más por el humo que por las llamas. Tanto el alcalde como la portavoz del Gobierno insisten en que la evacuación de la urbe “no está a la orden del día”, si bien es evidente que tal posibilidad no ha sido descartada. Se recomienda a las personas vulnerables que usen mascarillas y ventilen sus casas lo menos posible. Las autoridades evitan mencionar un escenario de evacuación para no fomentar el alarmismo.
Bregeon confirmó que desde el inicio de la crisis se ha tenido muy en cuenta la presencia de industrias sensibles cerca del aeropuerto de Merignac, como las fábricas que producen los misiles nucleares de la fuerza submarina de disuasión atómica y los cohetes Ariane que lanzan satélites. Estas instalaciones están especialmente vigiladas y protegidas.
La fiscalía de Burdeos, que investiga el origen del incendio, cree que pudo comenzar durante unos trabajos de la red de distribución eléctrica efectuados por una empresa contratada por el gigante Enedis. Según el fiscal Renaud Gaudeul, no existen indicios de que se violaran las normas para este tipo de tareas.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, recordó en un tuit que ya se han quemado 116.000 hectáreas este año y que nueve de cada diez incendios tienen origen humano, a menudo accidental o por negligencia. También hay fuegos deliberados. “Es un crimen, castigado con 15 años de cárcel”, avisó.
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