La suerte suprema fue cara y cruz en la segunda eliminatoria de la Copa Chenel. Así, una estocada a sangre y fuego de Manuel Diosleguarde al quinto le valió una oreja de peso, a la vez que el estoque le negó a Alejandro Chicharo … un triunfo que se vislumbraba cierto en el que cerró plaza.
Debutaba en plazas españolas el peruano Juan Carlos Cubas, que con sus veintidós años de alternativa dejó constancia de oficio y buen poso. El primero, un redondo santacoloma de Flor de Jara, con nobleza, aunque sin acabar de entregarse, algo desentendido, permitió al diestro andar con facilidad y buenas formas.
Bravo en varas el cuarto que derribó con estrépito y luego fue a menos. Cubas no se sobrepuso en una faena de tono medio sin destellos ni a favor ni en contra.
Hondo el segundo de Pedraza de Yeltes, que tuvo buen son y con el que Manuel Diosleguarde anduvo muy decidido en una faena de entrega, que fue a más, siempre con intensidad. La espada apagó cualquier opción de triunfo.
Se templó el salmantino toreando a la verónica al quinto de Jara, que se empleó en el caballo. Con la misma actitud de querer y con una mano izquierda plena de poder. Buen toro y enfrente un torero capaz que dibujó naturales de trazo largo y sabor. Estocada a morir, que valió un trofeo de peso.
Plaza de toros de Miraflores de la Sierra.
Sábado, 11 de abril de 2026. Segunda de la Copa Chenel, tres cuartos de entrada. Se lidiaron tres toros de Flor de Jara (primero, quinto y sexto), y tres de Pedraza de Yeltes, bien presentados y de juego interesante y variado.
Juan Carlos Cubas,
de rioja y oro. Media tendida. Aviso (silencio). Estocada corta (silencio).
Manuel Diosleguarde,
de azul y oro. Estocada delantera y desprendida y cuatro descabellos. Dos avisos (ovación). Estocada (oreja).
Alejandro Chicharro,
de marino y oro. Dos pinchazos y estocada corta. Aviso (ovación). Pinchazo, media estocada y cuatro descabellos. Aviso (vuelta al ruedo).
El tercero, de Yeltes, empujó con fijeza en el caballo y Alejandro Chicharro le dio réplica con un aguerrido quite con el capote a la espalda. En el último tercio el viento molestó mucho en una faena intermitente con el toro a menos salpicada de buenos pasajes.
Iván García puso al público en pie tras dos excelentes pares de banderillas al sexto y dejó abierta la puerta al matador Chicharro con un toro de buena casta. Toreó muy templado a derechas, largos los de pecho. Solvente y firme, también con la zurda, los naturales de frente dieron paso a lo que nadie esperaba, que la espada estuviera remisa. Pinchazo y media, frenaron lo que se disipaba ya como puerta grande y quedó en una vuelta al ruedo de consolación.
Fuente:
www.abc.es



