Decía Guardiola en la rueda de prensa previa al partido que había situaciones más graves en el mundo que este partido de vuelta ante el Real Madrid. Era una forma de tirar el partido, de tirar su endemoniada relación con el conjunto blanco y de tirar su último año como entrenador del City. Es más, su vestimenta, con una inusual camisa de cuadros ancha, no reflejaba al entrenador trajeado de otros tiempos.
Las pocas ganas de remontar se acabaron a los 20 minutos cuando Bernardo Silva tuvo que sacar con una perfecta zamorana un disparo de Vinicius que se colaba dentro de la portería de Donnarumma. Antes, el posible fuera de juego se rompió con una precisión de quirófano y todo se precipitó. Penalti a favor del Real Madrid, expulsión del portugués y gol del brasileño que no dudó el volver a disparar desde los 11 metros pese al fallo de la ida.
El gol blanco enfrió los ánimos de la grada y de los propios jugadores. El Real Madrid solo tenía que controlar el partido y justo eso es lo que le faltó en los minutos posteriores al gol. Haaland anotó el 1-1, aunque apenas animó a la grada.

Los minutos posteriores fueron un entrenamiento de los de Arbeloa. Dominio absoluto hasta el punto de que los olés de la afición visitante se escucharon durante todo el partido sin que fueran silenciados por la grada local.

Mbappé, Manuel Ángel, Carvajal y hasta el propio Lunin tuvieron minutos. En el caso del meta ucraniano fue por una molestia de Courtois que no querrá perderse el derbi del próximo domingo. Lo que volvió a quedar claro es que la portería del Madrid está cubierta con creces con su pareja de porteros.

El City de Guardiola está en clara descomposición. No tanto por la plantilla, pero sí por un entrenador que ya no transmite nada a su equipo. Los últimos minutos sirvieron para ver un gol anulado a Vinicius y otro que sí entró. El primero se fue a celebrarlo con la grada para recordarles aquella pancarta en la que se mofaban del brasileño por perder el Balón de Oro ante Rodrigo. Un gesto feo, como es habitual en él, que fue reprochado por Donnarumma y que se acabó en el momento en el que el árbitro pitó el final.

La eliminatoria se acabó y la estancia de Guardiola en Manchester, también. Los de Arbeloa tendrán enfrente al Bayern de Múnich y otra épica a la que agarrarse ante uno de los mejores equipos de Europa.
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