Se ha instalado como la lluvia ácida de los cuentos de terror. No se acaba de ver pero la izquierda respira el derrotismo de la profecía autocumplida, decorada por el prestigio del pesimismo. No solo ya está todo perdido, según creen, sino que el fracaso ha sido el resultado clamoroso de la primera coalición de izquierdas de la democracia. El recuento de causas que fundamentan ese diagnóstico es un tanto enigmático y hasta contraintuitivo porque no hay izquierda de ningún país europeo y hasta algunas latinoamericanas que no reconozcan en este Gobierno una referencia política de éxito, sin disfrutar exactamente de las condiciones objetivas más favorables para gobernar, pero haciéndolo.
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Fuente:
elpais.com




