Redacción — Este asunto vuelve a estar en el foco informativo.
MADRID 24 Jun. (EUROPA PRESS) –
Sergio Ríos, el exchófer de Luis Bárcenas, ha admitido como acusado por la ‘Operación Kitchen’ que informó al comisario jubilado José Manuel Villarejo sobre las actividades de Rosalía Iglesias, la esposa del extesorero ‘popular’.
Ríos ha relatado ante el tribunal de la Audiencia Nacional que fue captado por Villarejo como confidente de la Policía Nacional, durante su declaración en el juicio por el presunto operativo parapolicial orquestado por el Ministerio del Interior del Gobierno de Mariano Rajoy para robar información sensible a Bárcenas y obstaculizar, supuestamente de esa forma, las investigaciones sobre la existencia de una contabilidad opaca en el seno del partido.
Ríos ha señalado que le pidieron que «no obstacularizara los seguimientos» a Iglesias y que «facilitara los lugares a donde» llevaba a la esposa de Bárcenas, así como «las personas con las que se reunía, los números de teléfono que pudiera tener de prepago y las matrículas de los vehículos» que utilizaban.
«Las mismas labores de un conductor, pero simplemente informar cómo parte de trabajo», ha descrito Ríos, para quien la Fiscalía reclama 12 años de prisión.
El entonces chófer de Bárcenas ha relatado que en un primer momento fue el comisario Enrique García Castaño, para quien la causa se archivó por motivos médicos, quien trató de captarle como fuente, pero pensó que «era un detective privado» porque «en ningún momento se identificó como policía».
Ríos llamó entonces al comisario Andrés Gómez Gordo, también acusado en este juicio, al que había conocido con anterioridad y quien le trasladó que le iba a presentar a un comisario.
VILLAREJO, «CAPTADOR DE FUENTES»
El exchófer de Bárcenas ha relatado que se reunió con Gómez Gordo en un descampado y este le presentó a Villarejo, aunque él no supo quien era «hasta después de muchos años» porque el comisario jubilado se presentó como «Tomy».
Villarejo le dijo que era «captador de fuentes» y que sería su «controlador» si aceptaba colaborar con la Policía, ha dicho. Ríos ha indicado que fue en la segunda reunión con Villarejo cuando aceptó «colaborar con la Policía Nacional».
Asimismo, ha asegurado que el comisario jubilado le explicó que «había una figura dentro del Cuerpo Nacional de la Policía, que era el confidente momentáneo, o sea, para una única operación».
Según la versión de Ríos, Villarejo le proporcionó «unos teléfonos «ilocalizables» y sin Internet que en el argot policial se conocen como «canutos».
A través de ellos informaba de «cualquier tipo de problema que tuviera», de «algún tipo de sospecha» sobre temas relacionados «con los testaferros», de «una reunión» o de «una cena con personas de aspecto nórdico», ha detallado Ríos.
El chófer ha asegurado que se comunicaba con Villarejo «al final de la tarde del día, a los dos días o cada tres días» y que en alguna ocasión se reunían en puntos acordados.
GARCÍA CASTAÑO ERA «LA PARTE TÉCNICA»
Sobre el tratamiento de la información acerca de Bárcenas, Ríos ha señalado que Villarejo le dijo que «había que dársela» a él y no a García Castaño porque el segundo «era la parte técnica».
Así, ha continuado su relato señalando que mantuvo contactos con Gómez Gordo porque «se interesó» por su situación personal y le mostraba sus ánimos.
Sin embargo, preguntado por la Fiscalía si trasladaba información de Bárcenas a Gómez Gordo, el exchófer ha indicado que «tenía prohibido informar de nada de este tipo de investigación con cualquier otra persona que no fuera Villarejo».
«Con Gómez Gordo solamente traté tres meses, durante este tema. Lo único que tenía de misión era vigilar dos vehículos de gran cilindrada que tenía Bárcenas», ha explicado.
Esos tres meses de los que ha hablado Ríos son los mismos que los que el Gómez Gordo estuvo «de controlador de la fuente». Es decir, se trata del periodo en el que ese comisario sustituyó a Villarejo en los pagos al exchófer.
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