
España se encuentra hoy ante una responsabilidad histórica. Durante años fue un país de referencia en la aplicación de la justicia universal, pura y absoluta, con causas que permitieron investigar crímenes cometidos, por ejemplo, en Chile y en Argentina. Esos procesos marcaron a toda una generación de abogados y enviaron un mensaje claro: ciertos crímenes, por su gravedad, no pueden quedar a resguardo detrás de una bandera o de una frontera. La jurisdicción universal, cuya justicia llegó a ejercer, fue una de las expresiones más audaces y valiosas de su compromiso con los derechos humanos, incluso si con el tiempo ese espacio se ha visto limitado.
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Fuente:
elpais.com




