Un equipo de científicos ha confirmado que la vida ya usaba molibdeno hace entre 3.700 y 3.100 millones de años, mucho antes de que este metal abundara en los océanos terrestres. El hallazgo, publicado en Nature Communications, adelanta el origen de una de las químicas más decisivas de la biología primitiva. La sorpresa es que aquel mundo casi no ofrecía molibdeno disponible. En los mares anóxicos del Arcaico, antes del gran aumento de oxígeno atmosférico, su concentración era extremadamente baja: menos de 5 nanomolar frente a los 105 nanomolar del océano moderno, según el propio estudio.
Sin embargo, la vida no esperó a que el planeta se volviera cómodo. Los microbios primitivos parecen haber encontrado la forma de capturar un metal escaso porque su poder catalítico era demasiado valioso para ignorarlo.
El molibdeno no es un adorno químico: se sitúa en el corazón de enzimas capaces de impulsar reacciones esenciales del carbono, el nitrógeno y el azufre. Sin ese empujón, muchas transformaciones seguirían ocurriendo, pero demasiado despacio para sostener metabolismo vivo.
El nuevo trabajo reconstruyó la historia evolutiva de proteínas relacionadas con el uso de molibdeno y tungsteno en el árbol de la vida. La conclusión es contundente: ambos metales tienen raíces arcaicas y no encajan en una historia simple de “primero tungsteno, después molibdeno”.
Hasta ahora, una hipótesis razonable sugería que el tungsteno, útil en organismos extremos actuales, pudo preceder al molibdeno. Pero el estudio muestra una imagen más extraña: la vida temprana habría trabajado con los dos metales casi desde sus primeros grandes experimentos metabólicos. Pero hay un detalle desconcertante: elegir molibdeno en un océano pobre en molibdeno implica que la biología primitiva ya era una cazadora química sofisticada.

El Arcaico no era pobre: era desigual
Hace más de 3.000 millones de años, la Tierra era otro planeta. No había oxígeno abundante en la atmósfera, los océanos tenían una química radicalmente distinta y los metales circulaban de otra manera. La Gran Oxidación, situada alrededor de hace 2.450 millones de años, cambió ese escenario al aumentar el oxígeno y favorecer la entrada de molibdeno a los océanos mediante procesos de meteorización. Pero el nuevo estudio sitúa el uso biológico del metal mucho antes de ese punto.
¿Cómo lo consiguieron los microbios? Una posible respuesta está en los respiraderos hidrotermales del fondo marino, oasis minerales donde podían concentrarse hierro, níquel, zinc, cobre, cobalto, tungsteno y también molibdeno. NASA señala que estos entornos pudieron actuar como refugios químicos para la vida temprana.
Es una imagen poderosa: mientras el océano global era pobre, ciertos rincones profundos funcionaban como despensas metálicas. Allí, entre calor, roca y agua cargada de elementos, la vida pudo aprender a usar catalizadores raros.

Una pista para buscar vida fuera de la Tierra
El hallazgo no solo reescribe un capítulo de la Tierra antigua. También cambia la forma de imaginar la vida en otros mundos. Buscar vida extraterrestre no debería limitarse a una lista de condiciones parecidas a la Tierra actual. La Tierra habitable de hace 3.400 millones de años no se parecía a nuestro planeta moderno, y aun así albergaba metabolismos capaces de explotar metales escasos.
Eso abre una posibilidad fascinante: en otros planetas, la biología podría apoyarse en combinaciones químicas distintas, adaptadas a historias de oxígeno, volcanismo y metales muy diferentes. La vida quizá no busca abundancia; busca utilidad.

En el fondo, este estudio sugiere que la biología nació con una audacia química inesperada. Antes de los animales, antes de las plantas, antes incluso de un cielo azul respirable, pequeños organismos ya convertían la escasez en oportunidad. Y en esa alquimia microscópica, un metal raro pudo ayudar a encender la maquinaria del mundo vivo.
Referencias
Klos, Aya S., Morgan S. Sobol, Joanne S. Boden, Eva E. Stüeken, Rika E. Anderson, Kurt O. Konhauser, and Betül Kaçar. “Biological Use of Molybdenum and Tungsten Stems Back to 3.4 Billion Years Ago.” Nature Communications 17, no. 3943 (2026).https://doi.org/10.1038/s41467-026-72133-0.
NASA Science. “NASA Research Shows Early Life Relied on Rare Metal.” Published May 5, 2026.
Fuente:
muyinteresante.okdiario.com



