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Descubren en Lleida la primera evidencia de fundición de plomo en la península ibérica: tiene 4.000 años

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Imagina una tecnología que aparece, funciona razonablemente bien durante varios siglos y luego desaparece por completo, sin dejar rastro, como si nunca hubiera existido. No hablamos de un gadget efímero de nuestro tiempo, como un reproductor de vídeo o un lector de mp3, sino de algo mucho más antiguo: la fundición del plomo. Un equipo de arqueólogos ha identificado en el yacimiento de Minferri, en Lleida, los restos más antiguos conocidos en la península ibérica de una tradición tecnológica que floreció durante el tercer milenio a. C. y que, misteriosamente, se apagó pocos siglos después.

El estudio parte de tres pequeños fragmentos de escoria metalúrgica, apenas unos grumos de entre 10 y 24 gramos, que se hallaron en el interior de fosas y silos para almacenar grano. Al analizarlos mediante microscopía electrónica y fluorescencia de rayos X, estos residuos han revelado una composición muy rica en plomo, azufre y hierro, muy distinta a la de las escorias de cobre y bronce que ya se conocían en el mismo asentamiento.

¿Por qué es relevante que unas comunidades del Bronce catalán fundieran plomo hace cuatro milenios? Porque este descubrimiento no solo reescribe la cronología de la metalurgia en la península, sino que ofrece un raro ejemplo arqueológico de una innovación tecnológica que triunfó, se transmitió entre culturas… y luego fue abandonada.

Un equipo de arqueólogos ha identificado en el yacimiento de Minferri, en Lleida, los restos más antiguos conocidos en la península ibérica de una tradición tecnológica que floreció durante el tercer milenio a. C.

Fragmento de metal
Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto

Minferri, cerca de Juneda (Lleida), es conocido desde hace décadas como un poblado al aire libre de la Edad del Bronce. Ocupado aproximadamente entre el 2100 y el 1600 a. C., sus habitantes vivían en cabañas, cultivaban cereales, criaban ganado y, como demuestran los numerosos crisoles hallados, también trabajaban el cobre y el bronce. De hecho, el yacimiento ya había proporcionado la evidencia más temprana de fabricación de bronce en toda Iberia.

Fue precisamente durante el reexamen de los residuos metalúrgicos del yacimiento cuando los investigadores repararon en tres piezas que no encajaban con el patrón habitual del cobre. Procedían de una fosa (la número 159) y de un silo reutilizado como vertedero (el 259). La datación por radiocarbono de una semilla de trigo carbonizada hallada junto a uno de los fragmentos confirmó que el material pertenece a ese mismo horizonte cronológico, entre el 1885 y el 1692 a. C.

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El análisis detallado mostró que estas escorias contenían masas de sulfuro de plomo, cristales de silicatos ricos en hierro y calcio y pequeñas esferas metálicas (prills o gránulos) con plomo, cobre, azufre e incluso trazas de plata y estroncio. Estas texturas microscópicas son idénticas a las que se producen en procesos históricos de fundición de plomo documentados en lugares tan distantes como la antigua China o la Alemania medieval. Por ello, los científicos han concluido que los artesanos de Minferri ya dominaban esta tecnología.

El análisis detallado mostró que estas escorias contenían masas de sulfuro de plomo, cristales de silicatos ricos en hierro y calcio y pequeñas esferas metálicas con plomo, cobre y azufre.

Mapa Minferri
Mapa. Fuente: J. Montes-Landa

Para fundir plomo hace 4.000 años, no bastaba con calentar una piedra. Los metalúrgicos de Minferri utilizaban hornos de fosa muy sencillos, poco más que hoyos en el suelo, y crisoles abiertos cubiertos de carbón vegetal que alcanzaban temperaturas de al menos 1.100 grados centígrados. Es el mismo tipo de instalación que empleaban para trabajar el cobre, lo que sugiere que ambas actividades convivían en un mismo espacio de trabajo, aunque utilizaran materias primas distintas.

El mineral de partida no era plomo puro, sino minerales polimetálicos de color verde o azulado, como la anglesita, la caledonita o la linarita, muy similares en apariencia a la malaquita y la azurita, los minerales de cobre que se explotaban en las mismas comarcas mineras del Priorat y el Montsant. La selección sistemática de minerales pobres en plomo para fabricar bronce, frente al uso deliberado de minerales ricos en plomo en estas tres piezas, apunta a una elección consciente y experta.

Mediante este proceso habrían obtenido plomo metálico,con la presencia de impurezas de cobre ocasionalmente. Se trata, pues, de un producto bien diferenciado de las escorias de cobre halladas en el mismo yacimiento, que nunca contienen plomo ni azufre. Estas diferencias demostrarían, según los expertos, que las comunidades de Minferri distinguían entre ambas cadenas de producción, al seleccionar cada mineral según el metal que deseaban obtener.

Los metalúrgicos de Minferri utilizaban hornos de fosa muy sencillos y crisoles abiertos cubiertos de carbón vegetal.

Análisis de fragmentos de metal
Análisis. Fuente: J. Montes-Landa

Un saber llegado de Francia… y una tradición que se apaga

Todo apunta a que esta tecnología llegó desde el sur de Francia, donde ya se practicaba desde el Calcolítico, dentro de una densa red de contactos culturales conocida como el grupo de Veraza, que conectaba ambos lados de los Pirineos. En el yacimiento francés de Le Planet, fechado entre el 2850 y el 2580 a. C., se han hallado residuos muy similares, fruto de la fundición de minerales polimetálicos de cobre y plomo.

En Iberia, el testimonio más antiguo del uso de este metal procede de una cuenta de plomo hallada en la Coveta de l’Heura, a apenas 40 kilómetros de Minferri. Fechada en el Calcolítico, se considera el objeto de plomo más antiguo de toda la península ibérica. Las escorias de Minferri, más tardías, constituyen, sin embargo, la primera prueba directa de que ese plomo no llegaba ya trabajado desde otra región, sino que se fundía localmente.

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Mientras que al otro lado de los Pirineos la metalurgia del plomo se consolidó y perduró durante toda la Edad del Bronce, en el nordeste de Iberia la tradición se extinguió hacia mediados del segundo milenio a. C. No se tiene constancia de otros objetos ni residuos de plomo en la región hasta la llegada de los fenicios, ya en el primer milenio a. C., y con un propósito distinto: la obtención de plata. Los investigadores hablan de un raro caso de «rechazo de innovación», un fenómeno del que apenas existen ejemplos arqueológicos bien documentados, y cuya causa (quizá un valor social distinto atribuido al plomo frente al cobre) sigue siendo, de momento, un enigma abierto para la investigación futura.

No se tiene constancia de otros objetos ni residuos de plomo en la región hasta la llegada de los fenicios, ya en el primer milenio a. C., y con un propósito distinto: la obtención de plata.

Fragmento de metal
Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto

Referencias

Montes-Landa, J., Moya i Garra, A., Alonso, N. y Martinón-Torres, M. 2026. «An early lead-smelting tradition in north-east Iberia: a short-lived innovation of the third millennium BC». Antiquity. DOI: https://doi.org/10.15184/aqy.2026.10388


Fuente:

muyinteresante.okdiario.com

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