Necesitamos tu ayuda para seguir informandoColabora con Nuevatribuna
Hoy nos hacemos la pregunta del título del artículo sobre qué mide la salud de un partido, y siguiendo nuestro habitual método recurrimos a un material histórico de la mano de Antonio López Baeza
Nuestro autor fue un periodista madrileño, destacado sindicalista de la UGT, miembro de la Escuela Nueva y de las Juventudes Socialistas, además de miembro de la Comisión Ejecutiva del PSOE, masón y concejal de la capital. En junio de 1912 comentó en un artículo en Vida Socialista unas declaraciones de Lerroux, que le motivaron a reflexionar sobre la moralidad de los partidos políticos. Ciento veinticuatro años después buceamos en las mismas.
Al parecer, Lerroux había pronunciado un discurso hacía poco tiempo en Madrid donde afirmó que no había pensando jamás en que la palabra moralidad figurase como principal fundamento de los programas políticos, de los partidos republicanos y socialistas. El político republicano se refirió también a un caso concreto de aquel momento en relación con la conducta de los concejales radicales de Barcelona que habían intervenido en el negocio de la cal, el yeso y el cemento, y que los habría defendido aun siendo culpables pues para él la salud del partido lo era todo.
Para López estos principios eran muy peligrosos. Acoger con silencio estas afirmaciones significaba complicidad indigna y debían ser rechazadas porque podían servir para desviar el sentido ético de la opinión pública.
La salud de un partido estaba, y siempre según nuestro autor, en relación directa con la salud moral de todos los que en el mismo militaban y callar la inmoralidad era lo mismo que participar en ella.
No contestar a este tipo de declaraciones era como extender patentes de corso para que los que militaban en un partido político se aprovechasen del mismo con la finalidad de realizar negocios en provecho propio, sabiendo que éstos no habían de tener la sanción debida.
Los partidos populares, en alusión a los partidos de izquierda, tenían que ser honrados y proceder según un rígido sentimiento ético. Si no se hacía así, insistía López Baena, no se podría censurar a los contrincantes.
El autor hacía muchas alusiones concretas a las circunstancias de su tiempo que en este artículo de opinión no nos interesan. Nos importaba aportar, modestamente, un testimonio simple, aparentemente, aunque no lo es porque sigue siendo fundamental. Creemos que nunca está de más recordar un poco.

López .Baeza, Antonio Miembro de la Comisión Ejecutiva del PSOE (Madrid). Concejal por Madrid
Nacimiento: 10/1/1887, Madrid, provincia de Madrid Fallecimiento 1936, Madrid, provincia de Madrid
Biografía: Periodista. Redactor, entre otros, de los periódicos España Nueva, La Internacional, El Socialista, El Sol y La Voz. Director de El Trabajo, órgano de la Sociedad de Albañiles “El Trabajo” de la UGT de Madrid. Presidente del Sindicato de Periodistas y Empleados de Prensa de Madrid, al que representó en el XI Congreso de la UGT en 1914. Ingresó en la Asociación de la Prensa de Madrid ese mismo año. Fue miembro de la Escuela Nueva. Iniciado en la masonería en 1910 con el nombre simbólico de “Ganivet” perteneció a la logia “Ibérica nº 7” de Madrid, donde alcanzó el grado 2º. Fue vicepresidente del Comité Nacional de las Juventudes Socialistas de España de 1915 a 1919. Ingresó en la AS de Madrid el 1 de mayo de 1912. Representó a las AS de Minas de Ríotinto y Zalamea la Real (Huelva) en el X Congreso del PSOE en 1915; a las AS de Cáceres, Coria y Plasencia (Cáceres) y a la Escuela Nueva en el Congreso Extraordinario de 1919 y a la AS de Torreblascopedro (Jaén) en el Congreso Extraordinario de 1920. Fue vocal de la Comisión Ejecutiva del PSOE en 1920-1921 y concejal del ayuntamiento de Madrid de 1920 a 1923 por el distrito de La Latina. Partidario de la Tercera Internacional se dio de baja en el PSOE en septiembre de 1921 aunque siguió en su cargo de concejal, primero como comunista y poco después en las filas de los monárquicos romanonistas. Al dejar el cargo de concejal trabajó como empleado del ayuntamiento de Madrid. Después del golpe de Estado de julio de 1936 apareció asesinado en la carretera de El Pardo (Madrid).
Fuente:
www.nuevatribuna.es



