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A poco más de dos meses de la celebración en Brasil de las próximas elecciones generales (4 de octubre), el lanzamiento de la campaña del ultraderechista Flavio Bolsonaro a la presidencia de Brasil por el Partido Liberal (PL), contó este pasado sábado (25) con la presencia del presidente argentino, Javier Milei, que viajó a São Paulo especialmente para el evento.
En un discurso de casi media hora lleno de insultos y descalificaciones al gobierno del presidente Lula, el argentino entró directamente en la campaña electoral del país vecino.
La incursión de Milei este fin de semana en Brasil se encuadra en su intención de presentarse como el principal dirigente de la extrema derecha regional
A sus habituales expresiones toscas, soeces y provocadoras, donde la expresión “zurdos de mierda” fue pronunciada en varias ocasiones, se sumó un ataque personal al presidente del país que visitaba. Se refirió a Lula como “el presidiario” o “el ladrón”. Añadió que hablaba del “mismo que mete presos a opositores”, en referencia al expresidente de ultraderecha Jair Bolsonaro, condenado a 27 años y tres meses de prisión por intento de abolición violenta del Estado democrático de derecho, entre otros cargos.
Después de las elecciones del 2022, Bolsonaro lideró una conspiración para anular el resultado de las urnas y mantenerse en el poder, promoviendo una ruptura del orden constitucional. Con los derechos políticos suspendidos, Jair Bolsonaro impuso a su hijo mayor como candidato de la extrema derecha.
Un comunicado del ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil afirma que “no hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya proferido agresiones e insultos al jefe del Estado, a las instituciones democráticas, incluso al Poder Judicial y al pueblo brasileño. Es especialmente lamentable que este episodio infamante envuelva al presidente de un país con el que Brasil mantiene 203 años de amistad y cooperación y que tiene en Brasil a su principal socio comercial”.
Las críticas entre jefes de Estado no son infrecuentes en la política internacional, pero acostumbran a suceder en sus propios territorios o en reuniones internacionales y no en un acontecimiento político realizado en el territorio del país objeto de las declaraciones.
El presidente del Partido de los Trabajadores (PT), el partido gubernamental en Brasil, Edinho Silva, calificó de inadmisible el discurso de Milei, añadiendo que no está a la altura del cargo que ocupa. El ministro de Economía de Brasil, Dario Dorigan, calificó a Milei de “payaso” y desmintió cifras que había dado el argentino en su discurso: “El riesgo país de Argentina es mucho más alto, la deuda pública es mucho más elevada y la inflación también allí es mucho mayor. No tiene sentido prestar atención a quienes anuncian un apocalipsis o dicen que todo va a ir mal”.
Milei intentó visitar a Jair Bolsonaro en su prisión domiciliaria, pero el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes se lo impidió. La Justicia brasileña limitó severamente las visitas para impedir la prisión se convierta en un centro de actividad política o electoral, teniendo en cuenta también que el expresidente incumplió medidas cautelares previas.
Milei sostiene que Bolsonaro está injustamente encarcelado y la decisión del juez que le impidió visitarlo provocó que lo insultara como “basura calva”, en referencia a la cabeza afeitada del magistrado.
Además del pedido de explicaciones al embajador argentino en Brasilia, el gobierno de Lula también llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, sin fecha para volver a Argentina, medida que en el lenguaje diplomático se considera aún más grave. En todo caso no se cree que desde Brasilia se impulse una escalada, quedando las reacciones al nivel del ministerio de Relaciones Exteriores.
Fuentes de la presidencia argentina citadas por el diario La Nación aseguraron que el gobierno no pretende pedir disculpas a Brasil por los dichos de Milei. El mismo diario afirma que pocas personas dentro del gobierno esperaban un ataque de esas proporciones durante el viaje del presidente argentino a Brasil.
Con un sentido de Estado del que carece Milei, Lula sostiene que las relaciones entre ambos países no pueden ser empañadas por eventuales divergencias entre mandatarios o por rivalidades deportivas. Según la columnista del diario Folha de S.Paulo Mónica Bergamo, el equipo de Lula ve a Milei como “un candidato a gerente de Trump en América Latina”. Es por eso que el presidente brasileño, “un peso pesado de la política mundial, no puede entrar en una disputa con un peso pluma como Milei”.
No se cree que el apoyo de Milei a Flavio Bolsonaro tenga ninguna consecuencia positiva a favor de su candidatura. Las últimas encuestas le dan la victoria a Lula, mientras Flavio Bolsonaro está muy debilitado políticamente y a la defensiva por su relación con el exbanquero Daniel Vorcaro, ex titular del Banco Master, preso e investigado por presuntos delitos financieros.
Su posición política es tan delicada que no ha logrado que otros sectores de la derecha que apoyaban al bolsonarismo se sumen a su candidatura. Y ni siquiera convenció todavía a ninguna figura importante de la derecha para que lo acompañe como candidato a vicepresidente.
Además del apoyo a la candidatura de la extrema derecha de Brasil, Milei aprovechó su paso por São Paulo para acusar a la izquierda brasileña de estar detrás de una supuesta campaña antiargentina relacionada con el reciente Mundial de Fútbol 2026. Sin ninguna prueba, a su regreso a Buenos Aires sumó también a México y al Partido Demócrata de los EE. UU. en esta supuesta campaña. Los dichos de Milei fueron desmentidos por el portal Chequeado, de verificación de datos.
La incursión de Milei este fin de semana en Brasil se encuadra en su intención de presentarse como el principal dirigente de la extrema derecha regional. En los próximos días viajará a otros tres destinos donde la derecha radical ha conseguido victorias electorales recientes.
Es el caso de Perú, donde asistirá a la toma de posesión de Keiko Fujimori; de Colombia, donde el candidato electo Abelardo de la Espriella surgió como un espejo de Milei; y de Ecuador, donde el presidente Daniel Noboa, elegido hace un año, es uno de sus principales aliados regionales.
Pero esta pretensión de jefatura regional de la extrema derecha coincide con un panorama interno complicado para Milei, donde su imagen viene deteriorándose en las últimas encuestas. Aunque todavía sería vencedor frente al precandidato peronista Axel Kicillof, cada vez es menor la diferencia y la aprobación a su gestión está en su nivel más bajo desde que inició su mandato en diciembre de 2023.
Un dato especialmente significativo que destacó un reciente estudio de la Universidad de San Andrés es que no todos los que aprueban la gestión de Milei estarían dispuestos a votarlo si las elecciones fueran ahora.
JAVIER M. GONZÁLEZ (Río de Janeiro)
Fuente:
www.nuevatribuna.es



