Hace casi 850.000 años, en una cueva del norte de Burgos, un grupo humano protagonizó una de las escenas más crudas del pasado europeo. Los cadáveres de varias personas fueron descuartizados con herramientas de piedra y sus huesos acabaron mezclados con los restos de ciervos, caballos y bisontes consumidos en la misma comida. Aquel episodio, uno de los testimonios de canibalismo más antiguos conocidos en la evolución humana, vuelve a ser noticia.
La 49ª campaña de excavaciones en el yacimiento de Gran Dolina de la sierra de Atapuerca ha recuperado 24 nuevos fósiles humanos atribuidos a Homo antecessor, la especie que en 1997 obligó a reescribir la historia del primer poblamiento de Europa. Varios de esos huesos conservan marcas de corte, la firma inconfundible del descarnado practicado sobre los cuerpos humanos.
El hallazgo, que se presentó en julio de 2026 tras varias semanas de trabajo en una campaña que contó con la participación de más de 300 investigadores, no solo confirma que aquel canibalismo fue una práctica habitual. También ha permitido, por primera vez, empezar a reconocer el perfil de los adultos de una población que, hasta ahora, se conocía sobre todo por sus niños.
La Gran Dolina vuelve a demostrar, más de tres décadas después de las primeras excavaciones, que aún guarda hallazgos de enorme importancia científica.

La Gran Dolina, la caja de sorpresas de Atapuerca
Gran Dolina es una de las cuevas más estudiadas del yacimiento de Atapuerca, un conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En su interior, el nivel TD6 (un estrato bautizado como «Aurora») ocupa una posición central en la secuencia estratigráfica del yacimiento. Fue allí donde se descubrieron, hace más de tres décadas, los primeros restos de Homo antecessor.

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Tras 31 campañas consecutivas de excavación, el equipo ha vuelto a alcanzar ese nivel emblemático. Aunque solo se ha excavado una parte del tramo superior del depósito, los primeros días de trabajo ya anticiparon lo que se avecinaba. Bastó con limpiar la superficie para que los participantes en la campaña hallaran cuatro restos humanos en muy poco tiempo. Esa señal temprana se confirmó al cerrar los trabajos de excavación de 2026, con un balance que vuelve a situar a Gran Dolina como referencia mundial para entender la biología y el comportamiento de los primeros habitantes del continente europeo.
Los 24 fósiles recuperados en 2026 elevan a 12-15 el número de individuos representados en el nivel TD6.2 de Atapuerca.

Veinticuatro huesos que multiplican nuestro conocimiento del pasado
El inventario de los nuevos fósiles incluye un fragmento de hueso temporal del cráneo, vértebras cervicales y lumbares, falanges de manos y pies, tres dientes, un cúbito y fragmentos de tibia, fémur y húmero. Este conjunto heterogéneo permitirá reconstruir con más detalle cómo era el cuerpo de estos homínidos del Pleistoceno inferior.
Los dientes recuperados este año han resultado especialmente reveladores. Han contribuido a identificar a un individuo adulto adicional, algo infrecuente en un yacimiento dominado, sobre todo, por restos infantiles y juveniles. Gracias a ello, el número provisional de personas representadas en el nivel TD6.2 se eleva ahora a 12-15 individuos, una cifra que los investigadores podrán confirmar con estudios más detallados en los próximos meses.
Por primera vez, los fósiles de esta campaña permiten reconocer adultos en una población de Homo antecessor dominada históricamente por niños y jóvenes.

Cortes en el hueso: la firma del canibalismo
Varios de los huesos recuperados presentan marcas de corte. Se trata de incisiones finas y repetidas producidas por las herramientas de piedra durante el descarnado de los cadáveres. Son señales parecidas a las que deja un cuchillo sobre un hueso de pollo cuando alguien aprovecha hasta el último resto de carne. La comparación, aunque pueda resultar incómoda a las sensibilidades contemporáneas, ayuda a entender el gesto. Nuestros antepasados separaban el músculo y los tendones del hueso y después lo fracturaban para acceder a la médula, un recurso nutritivo muy apreciado.

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Estas evidencias no son nuevas en la Gran Dolina. El nivel TD6 lleva más de 25 años ofreciendo pruebas de que sus habitantes practicaron el canibalismo de forma repetida hace unos 850.000 años. Los fósiles de esta campaña, además de corroborar esa pauta con nuevos casos, la han identificado en huesos de partes del cuerpo distintas respecto a las estudiadas hasta ahora.
La abundancia de fauna hallada junto a los huesos humanos sugiere que el canibalismo respondió más a conflictos entre grupos que al hambre.
¿Hambruna o violencia entre grupos rivales?
La abundancia de restos de fauna hallados junto a los huesos humanos, entre los que se cuentan la hiena, el castor, el ciervo, los bóvidos, el caballo y el rinoceronte, invalida, en principio, la hipótesis de que el canibalismo fuese fruto de una hambruna. Si aquellas personas disponían de otras fuentes de alimento, la explicación más plausible apunta a otro escenario: el enfrentamiento entre grupos humanos que competían por el territorio y sus recursos. Esta idea aleja a Homo antecessor de la imagen del cazador solitario que solo lucha contra el hambre. Todo apunta, pues, a que también se enfrentaba a otros miembros de su propia especie en disputas quepodían terminar con el cuerpo del rival convertido en alimento.

Adultos que salen por fin de las sombras
Hasta esta tercera fase de excavación, casi todo lo que se sabía de Homo antecessor procedía de restos infantiles y juveniles. Los adultos apenas habían dejado huella, un vacío que dificultaba conocer cómo era esta especie en la madurez de su vida.
Los primeros análisis, todavía preliminares, sugieren que entre dos y seis de los individuos identificados en TD6.2 fueron adultos de mediana edad, de entre 27 y 30 años. En este contexto, cada nuevo fósil resulta especialmente valioso, porque la intensa fragmentación de los huesos, producto del propio procesamiento de los cadáveres, ha limitado durante décadas la información disponible sobre el esqueleto adulto de la especie.
Fuente:
muyinteresante.okdiario.com



