Así era Mary, la madre de Meryl Streep: de su origen irlandés a su eterno apoyo a su hija

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El próximo 30 de abril el público español podrá de nuevo disfrutar de Miranda Priestly, quizá uno de los papeles más icónicos —y que le granjeó una de sus tantas nominaciones a los Oscar— de la extensa carrera de una actriz que de por sí tiene varias interpretaciones históricas. Nos referimos a Meryl Streep, quien regresa a las pantallas con la muy esperada secuela de El diablo viste de Prada, que vuelve para esta segunda parte junto con todo el elenco original, pues la veterana actriz está acompañada de Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci.

Pocas cosas hay nuevas que decir de Streep, que en esta nueva cinta habrá de hacer frente a la irrupción de nuevas publicaciones y cómo ha de hacer sobrevivir su revista, Runway, pero acaso hay partes de su vida más desconocidas, como la relación que tenía con su madre o que esta también trabajó durante muchísimos años en publicaciones sobre moda, estilos de vida y, en general, todo aquello que tan bien conoce el personaje de Miranda.

Mary Wolf Wilkinson, fallecida en 2001 a los 86 años debido a una serie de complicaciones cardíacas tras una breve enfermedad, fue uno de los mayores apoyos de su hija y, además, un gran referente artístico. Nació en el barrio de Brooklyn, en Nueva York, a finales de julio de 1915, en plena Primera Guerra Mundial. Lo hizo en el seno de la familia numerosa —la tercera de cinco hijos— del matrimonio entre Mary Agnes y Harry Rockafellow Wilkinson, cuyos orígenes se remontan a Irlanda, dado que los bisabuelos de la actriz emigraron a Nueva York a bordo del buque Webster SS.

Mary se crio en un ambiente muy familiar y unido, lo que le permitió que desarrollase sus capacidades artísticas sin la intromisión de sus padres, sobre todo a partir de que la familia se mudase a Madison, en Nueva Jersey, durante su infancia. Allí estudiaría sus primeros años, si bien cruzaría el río Hudson para acabar graduándose en Bellas Artes en la Liga de Estudiantes de Arte [Art Students League] de Nueva York. Poco después llegaría la Segunda Guerra Mundial y Mary trabajaría como directora de arte en los Laboratorios Bell en Nueva Jersey, que aprovisionaban de equipamiento de comunicaciones al ejército norteamericano.

Tras la guerra, desarrollaría una carrera como artista plástica, en especial en el mundo de la publicidad y las revistas, trabajando como editora para House Furnishings, una publicación propiedad del gigante de la comunicación sobre moda y belleza Fairchild. En dicho puesto se encargaba de supervisar la presentación visual de la revista, desde el diseño de maquetación a la selección del contenido que ilustraría los artículos sobre interiores y tendencias en decoración del hogar. También se desempeñaría desde su casa como freelance, creando ilustraciones para otros clientes, después de formar su propia familia. 

Porque durante el conflicto bélico, nada más comenzar la década de los años 40, se había casado, en una boda descrita en los periódicos de la época como «una ceremonia informal en casa de los Wilkinson», con el ejecutivo farmacéutico Harry William Streep Jr., de orígenes germanos y suizos y con quien estuvo 60 años de matrimonio, teniendo tres hijos. Estos, claro, fueron en primero lugar Meryl, cuyo nombre real es Mary Louise —Mary por su propia madre y por tradición familiar y Louise por una amiga de sus padres—), Dana y Harry, quien hoy por hoy está casado con la actriz Maeve Kinkead. Todos ellos se criaron entre Bernardsville, también Nueva Jersey, aunque con los años Mary y Harry se mudarían a Stamford y Mystic, ambas en Connecticut.

Además de su actividad artística, Mary fue una voluntaria muy activa toda su vida, sobre todo en causas que afectasen directamente a la comunidad en la que vivía. Así, por ejemplo, apoyó o fue parte de organizaciones vinculadas al Hospital Memorial de Morristown, al museo marítimo Mystic Seaport, al Centro de Naturaleza Pequotsepos y al Club de Jardinería de Mystic.

Otro detalle importante de su vida es que se mostró muy proactiva en que la educación de sus hijos se basase en tener diferentes intereses, de ahí que realizase salidas especiales con ellos, llevándolos tanto a espectáculos de Broadway como a las Naciones Unidas, a partidos de béisbol o al Museo de Historia Natural. Además, claro, de saber ver el talento de cada uno de ellos, siendo el ejemplo más notable cuando, tras un recital escolar en el que su primogénita deslumbró con sus dotes de canto la apuntó a la escuela de la reconocida profesora Estelle Liebling en Nueva York, lo que sin duda contribuyó a cultivar su temprana pasión por la interpretación.

Mary acabaría apareciendo, de hecho, en una de las películas de su hija, Se acabó el pastel, dirigida por Mike Nichols en 1986. Es, por supuesto, apenas un cameo como invitada en una cena, pero no fue su única gran participación en la industria. Porque durante un tiempo siguió acompañando a su hija a diversos eventos, como cuando, en enero de 1999, en una de sus últimas apariciones públicas, acudió junto a Meryl Streep, aquella noche nominada, a la gala de los Globos de Oro.


Fuente:

www.20minutos.es

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