Una tarde de 2009, Ali Smith se sentó en una terraza con Cathy Moore, creadora del Festival Literario de Cambridge, y la profesora Gillian Beer. Allí surgió la idea de incorporar al certamen ‘La Conferencia Una Habitación Propia’, en la que el Newnham College – … el mismo en el que Virgina Woolf pronunció la suya- ofrece una oportunidad anual a escritoras destacadas para cuestionar los avances que han logrado las mujeres desde 1928.
Catorce años después, el 23 de abril de 2023, Smith fue la encargada de inaugurarlas y esta ‘Una Woolf propia’ que ahora publica Nórdica es el resultado. La pregonera del pasado Sant Jordi desgrana aquí cómo se ha acercado a ella, tanto en el sentido físico (cuenta que le regalaron una silla en la que estuvo sentada Virginia el día en el que le obsequiaron un mono tití con el que se coló sin querer en una manifestación nazi en Alemania), como en el literal (Beer le rescató la obra de Woolf, arrinconada en el ámbito académico).
‘Una Woolf propia’
Smith aplica su aplastante dominio de la etimología desde el ‘Pero’ con el que Virginia se convirtió en un símbolo. Y lo hace fluir al ritmo de los meandros de un río por el que pasea mientras mantiene una conversación con una adolescente imaginaria. Nacida en 2009, su particular Mary Carmichael se identifica como no binaria y reflexiona con ella acerca de los desafíos que plantea el presente para el legado de Woolf. Además de cuestiones de género, apuntan a una polarización creciente que no hace si no mermar las dimensiones del debate público y, por ende, las de la habitación.
Su planteamiento es tan rico, se bifurca en tantos afluentes, que es fácil dejarse llevar. Con su doble juego, invita a identificar otros retos que asedian el espacio de reflexión; en el plano literal, la crisis de vivienda, y en el psíquico, la carga mental, esa que hace que apenas tengamos tiempo de habitarlo.
Fuente:
www.abc.es



