El mercado laboral español cerró el tercer trimestre con una señal mixta: más ocupados que nunca, pero también más personas en desempleo. La Encuesta de Población Activa, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística, elevó la tasa de paro del 9,87% registrado en el segundo trimestre al 10,18%. El avance interrumpe la mejora inmediata de los meses anteriores y devuelve el indicador por encima del umbral del 10%.
El aumento se produce en un trimestre en el que el número de desempleados creció en 95.900 personas. La cifra mantiene el nivel de paro más bajo para esta época del año desde 2008, pero supone el peor comportamiento en un tercer trimestre desde la Gran Recesión, sin tener en cuenta el periodo excepcional de la pandemia. El dato introduce un elemento de cautela en la lectura de la evolución reciente del empleo, que venía mostrando una notable resistencia.
La ocupación, por su parte, siguió aumentando, aunque con menor intensidad. Entre julio y septiembre se sumaron 73.600 trabajadores, un avance claramente inferior al observado en el mismo periodo del año pasado, cuando el incremento fue de 118.400 personas, y también por debajo del registro del ejercicio anterior, con 138.300 ocupados más. La comparación apunta a una pérdida de ritmo en la creación de puestos de trabajo, aun cuando el volumen total de empleo continúa en máximos.
El balance anual ofrece una imagen más sólida. En los últimos doce meses se han creado 465.500 empleos y la ocupación alcanza los 22,85 millones de trabajadores, un nuevo récord para España. Esta cifra confirma que el mercado laboral conserva capacidad de generación de actividad, aunque el repunte del desempleo limita la lectura positiva del trimestre y refleja que el aumento de la población activa no se traduce de forma automática en una reducción del paro.
La evolución conocida a través de la EPA deja así un diagnóstico de contraste: el país mantiene un nivel histórico de ocupación, pero el tercer trimestre muestra señales de menor dinamismo y una absorción insuficiente de nuevos demandantes de empleo. La atención se desplaza ahora a los próximos datos, que permitirán comprobar si el repunte del paro responde a un ajuste puntual o si anticipa una fase de crecimiento laboral más moderado.




