Seat intensifica negociaciones con la dirección del grupo para lograr la asignación de un modelo eléctrico de mayor volumen en su planta catalana. La filial española ha planteado que la factoría de Martorell sea la encargada de fabricar el Audi Q4 e-tron, actualmente ensamblado en la planta de Zwickau. Fuentes informadas indican que, de concretarse el movimiento, la producción podría arrancar en torno a 2032.
La posible reubicación conecta con el proceso de reordenación industrial dentro del grupo, donde las decisiones sobre asignación de modelos dependen de la planificación de inversiones para la próxima década. La continuidad de la línea en Zwickau ha quedado en discusión por la falta de asignaciones previstas en el tramo 2031-2034 del plan de inversiones del consorcio, un factor que abre espacio para que otras plantas europeas opten a modelos eléctricos.
Para Seat y el ecosistema industrial alrededor de Martorell, confirmar un modelo de altas unidades supondría mantener cargas de trabajo y justificar nuevas inversiones en equipo y capacitación. El proceso de adaptación a la producción de vehículos eléctricos demanda tanto cambios en la línea de montaje como en la logística de proveedores y gestión de baterías, aspectos que requieren definición por parte de la dirección del grupo y de las propias plantas implicadas.
El desenlace dependerá de las decisiones que adopte Volkswagen sobre su mapa productivo y de las negociaciones internas entre marcas y fábricas. Mientras tanto, la posibilidad de que el Audi Q4 e-tron se traslade a Cataluña sitúa a Martorell en el centro de la discusión sobre la distribución de producción eléctrica dentro del grupo, con implicaciones para proveedores locales y la estrategia industrial regional en los próximos años.




