Redacción — Nuevas informaciones han salido a la luz.
Francia, que celebra dentro de ocho meses sus elecciones presidenciales, es un objetivo prioritario de la campaña desestabilizadora de Vladimir Putin contra la Unión Europea. Por si quedaba todavía alguna duda, tres aspirantes al Elíseo -los exprimeros ministros Édouard Philippe y Gabriel Attal, así como el eurodiputado Raphaël Glucksmann, aliado de los socialistas- han sido víctimas recientes de operaciones de desinformación, atribuidas a redes vinculadas con el Kremlin, con fake news de intención difamadora.
El propósito de la injerencia rusa, parte de la guerra híbrida que libra Moscú desde hace años, parece bastante claro: debilitar a quienes podrían enfrentarse a Marine Le Pen en la segunda vuelta de los comicios. Que un país con el peso de Francia cayera en manos de la extrema derecha sería, a priori, un gran triunfo en la estrategia de Putin porque colocaría al frente de uno de los fundadores de la UE, y el único que posee arsenal nuclear propio y asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, a una fuerza política tradicionalmente muy euroescéptica y nacionalista. Se resentiría el tándem francoalemán y la cohesión entre los Veintisiete.
La mentira sobre Philippe, que es alcalde de la ciudad portuaria normanda de Le Havre y dirigió el gobierno los tres primeros años de la presidencia de Macron, consistió en afirmar que sufría una “demencia frontotemporal”. De Attal, que tiene 37 años, se divulgó el bulo de que presentaría signos de la enfermedad de Parkinson y que sería adicto a las drogas, como su padre, que falleció de un cáncer fulgurante hace unos años.
Con Raphaël Glucksmann, que ha sido implacable con Rusia desde la invasión de Ucrania, la manipulación fue aún más sofisticada, al utilizar métodos de falsificación de la realidad, usurpación de personalidad y deep fake. La red rusa Storm1516 ingenió un supuesto intento de corrupción de medios de comunicación, para alentar su candidatura. Al frente de esta maniobra habría estado la mujer de Glucksmann, Léa Salamé, presentadora de televisión. Incluso se falseó la voz de un conocido periodista de investigación, Edwy Plenel, a quien se habría ofrecido dinero.
Una nueva ley debe endurecer las sanciones por ‘fake news’ para alterar las elecciones
La labor de la factoría rusa de mentiras no supone ninguna sorpresa. Macron lleva años denunciando públicamente la desinformación, una vez ante el propio Putin. El primer ministro, Sébastien Lecornu, confirmó hace poco el grave peligro que Francia corre en las presidenciales del 2027 y se reunió con los partidos. El ministro del Interior, Laurent Núñez, presentó al Parlamento un proyecto de ley para endurecer las sanciones contra quienes traten de manipular la campaña electoral con falsas informaciones.
Los servicios de seguridad y contraespionaje franceses están atentos para detectar y destapar los casos de injerencia, algo que resulta disuasivo y que educa a la audiencia. Los recientes incidentes fueron desvelados por el Secretariado General de la Defensa y de la Seguridad Nacional (SGDSN) y un servicio especial de vigilancia contra las injerencias digitales exteriores (Viginum), que ya trabajaron a fondo durante las últimas municipales, consideradas un ensayo general. No cabe ninguna duda de que las operaciones contra los candidatos procedieron de redes de origen ruso y “órganos vinculados al poder central ruso”.
El modus operandi ruso para estas injerencias se denomina “Matrioschka” (como las típicas muñecas rusas) y consiste en falsos reportajes, vídeos de emisoras y portadas de diarios supuestamente reales, trucando los medios franceses originales.
Mélenchon denuncia que su partido, de izquierda radical, fue víctima de injerencias israelíes
El candidato de La Francia Insumisa (LFI, izquierda radical), Jean-Luc Mélenchon, condenó los ataques a sus rivales, aunque recordó que su partido también sufrió injerencias parecidas en las pasadas municipales -contra sus candidatos en Marsella, Toulouse y Marsella-, atribuidas a un ente privado israelí, BlackCore.
Los rusos no se han limitado en los últimos años a entrometerse con métodos ilícitos en las campañas electorales francesas. Al Kremlin se le considera responsable de acciones puramente desestabilizadoras y para sembrar cicaña en la sociedad francesa llevadas a cabo por agentes poco profesionales de Europa oriental que en algunos casos fueron detenidos. Entre ellas hubo la de colocar ataúdes vacíos delante de la torre Eiffel, para alertar del coste en sangre de enviar soldados franceses a Ucrania, las pintadas de estrellas de David en París -por el escándalo que causa siempre el antisemitismo- o las cabezas de cerdo colocadas frente a mezquitas de la capital, para irritar a la población musulmana.
La candidata ecologista plantea que se prohíba la red X durante la campaña
Las amenazas de injerencia no solo vienen de Rusia. En una entrevista con el periódico Libération, la candidata presidencial de los ecologistas, Marine Tondelier, planteó prohibir la red X, al menos temporalmente, durante la campaña electoral, por el impacto de los algoritmos utilizados, que favorecen de manera sistemática los mensajes de la extrema derecha. “Amenazar las plataformas como X con una prohibición me parece necesario, y debería aplicarse esta sanción es caso de injerencias verificadas -dijo Tondelier-. Si X se parara, durante un mes, haría mucho bien al debate público francés”.
Para la candidata verde, no está en juego ni la libertad de expresión ni la libertad de empresa, sino tomar medidas contra “una herramienta que es propiedad de una persona (Elon Musk), basada en Estados Unidos, con una ideología supremacista que quiere precipitar a Europa a una sumisión total a Estados Unidos. Tondelier recordó que Musk ha expresado su respaldo a Le Pen, a quien reprochó que su partido siempre presume de patriotismo y es, por tanto, “una hipocresía” que “todas las potencias extranjeras hostiles a Francia tengan interés en su victoria”.
Fuente:
www.lavanguardia.com



