InicioEuropaCali escenificará la toma de posesión de De la Espriella en un...

Cali escenificará la toma de posesión de De la Espriella en un momento de elevada tensión

Publicado:

Redacción — Este asunto vuelve a estar en el foco informativo.

Incluso antes de celebrarse el viernes, la toma de posesión de Abelardo de la Espriella anuncia las tensiones que, con toda probabilidad, van a caracterizar su presidencia. El plan A del presidente electo había sido hacer el juramento presidencial en un cuartel en Popayán, la capital colonial del Cauca en el suroeste de Colombia, donde De la Espriella pretende enfrentarse a  la confederación indígena CRIC, empoderada por el gobierno de Gustavo Petro.

 Al igual que la construcción de una nueva sede presidencial en Barranquilla, cuya fachada será una copia de la Casa Blanca, el simbolismo de tomar posesión en el Cauca, feudo de la izquierda petrista,  sería otro golpe de efecto para el abogado multimillonario, elegido presidente de Colombia el mes pasado.

Pero, previsiblemente, las cuestiones de logística y de seguridad en una de las zonas más conflictivas del país  forzaron un cambio de plan. Las irrupciones explosivas del cercano volcán Puracé tampoco eran un buen augurio para la ceremonia. Cali, 140 kilómetros al norte, será la ciudad que sustituya a la capital, Bogotá, donde todos los presidentes, desde Ernesto Samper a Gustavo Petro, han tomado posesión desde la firma de la Constitución en 1991. Aliado con los poderes de siempre, aunque vestido de insurgente,  De la Espriella entiende la importancia simbólica de romper con las tradiciones ceremoniales

El nuevo presidente jurará lealtad a la patria, elogiada hasta la saciedad en sus eslóganes electorales, en la universidad privada de Santiago de Cali, patrocinada en los años noventa por narcotraficantes locales. En la ciudad que fue el epicentro del estallido social de 2021,  la carga simbólica es igual de fuerte que en Popayán. Anticipando la inevitable ofensiva del Gobierno contra el movimiento de protesta que emerge tras las elecciones, un grupo de exmanifestantes ha anunciado que defenderá el Monumento a la resistencia, un imponente puño de hormigón de diez metros de altura adornado con los 80 mártires de las protestas.

En un acierto político para un país receloso del fuerte centralismo de Bogotá desde hace  dos siglos, De la Espriella calificó la selección de Cali como “la primera demostración de que la descentralización” prometida es “una realidad”. 

De la Espriella: elegir Cali es “la primera demostración de la descentralización”

Está por ver si esta realidad va más allá de la nueva fachada del palacio presidencial en Barranquilla. Paradójicamente, siempre ha sido la izquierda —y Petro más que nadie— la que ha querido transferir poder desde la capital hacia las regiones. Según un análisis del medio La Silla Vacía, Petro ha repartido el presupuesto del Estado entre más municipios (1.039) que ningún otro presidente, cinco veces más que ex mandatarios de la derecha como Álvaro Uribe e Iván Duque, aliados de De la Espriella

Algunos en Bogotá plantean con una dosis de ironía que la toma de posesión, en lugar de en una ciudad colombiana, debería celebrarse en Miami, donde el presidente electo  es propietario de una mansión en el ostentoso distrito de Pinecrest, cuyo valor de mercado es de cinco millones de dólares. Según el New York Times, durante la década  larga que vivió en Miami, el nuevo presidente de Colombia era “uno de los abogados de polvo blanco” que  se dedicaban a defender  a los acusados de narcotráfico. El socio de  De la Espriella en Florida, según el mismo diario, era  el narcotraficante y paramilitar Jorge Luis Hernández Villazón.

De la Espriella logró la nacionalidad estadounidense en 2023 y juró lealtad a ese país. Esto, según abogados consultados en Bogotá, complica la ceremonia en Cali, ya que el juramento estadounidense exige renunciar a la lealtad a otro país. 

“Es una incompatibilidad y hay un grupo de juristas que sostiene que esto podría plantear la nulidad de su posesión si no renuncia a su juramento estadounidense”, dijo en Bogotá un jurista importante en declaraciones a La Vanguardia. 

Otras fuentes apuntan a que es muy poco probable que ocurre. Pero la polémica es un indicio de hasta qué punto se cuestiona la legitimidad de la presidencia del político de la derecha populista que ganó por un estrecho margen de 250.000 votos en un país de 53 millones de habitantes. 

Tras la insistencia del actual presidente, Gustavo Petro, en que hubo fraude en las elecciones del mes pasado, gran parte del electorado que votó al candidato de la izquierda  Iván Cepeda no reconoce el resultado. Se esperan protestas en las grandes ciudades colombianas el viernes.

Se esperan protestas en las grandes ciudades colombianas el viernes

El riesgo de confrontación es elevado, ya que “De la Espriella ha hecho una campaña de rebelde dispuesto a ir a la guerra; no deberíamos esperar que reaccione a las protestas con esfuerzos por rebajar la tensión”, advierte el analista James Bosworth en Latin American Risk Report. El presidente electo no solo ha plantado a la izquierda petrista, sino que también ha decidido no invitar a la ceremonia a los dos expresidentes progresistas Ernesto Samper y Juan Manuel Santos.

La descentralización de poder bajo De la Espriella coincidirá con un fuerte traslado del poder de decisión hacia Washington. Colombia pronto se incorporará a la operación Escudo de las Américas y coordinará las operaciones militares contra grupos delincuentes y guerrillas disidentes con Estados Unidos, aunque, por el momento, De la Espriella no ha defendido el restablecimiento de bases militares. 

Asimismo, después de la ruptura de Petro en protesta por el genocidio en Gaza, se restablecerán las relaciones con Israel, lo que incluirá la incorporación de servicios israelíes de apoyo a la nueva guerra contra grupos armados tras el fracaso de la paz total de Petro

Cali puede ser la escenografía perfecta para la inauguración presidencial por otros motivos. El miércoles, el periodista colombiano de Univisión, Gerardo Reyes, radicado en Miami, sacó una noticia bomba sobre el pasado del  estrecho asesor del presidente electo, Carlos Alonso Lucio. Según documentos obtenidos por Reyes de un tribunal en Carolina del Norte, el contable del cartel de Cali declaró en 1995 que Lucio estuvo en la nómina del cártel de narcotráfico más grande de Colombia. “Esto va a crear mucho ruido”, dijo un periodista en Bogotá. 


Fuente:

www.lavanguardia.com

Artículos relacionados

Publicidadspot_img

Artículos recientes

spot_img