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El Gobierno de Ucrania lanza una ofensiva en Crimea mientras se descubre la red de reclutamientos forzosos de extranjeros por el Ejército ruso

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La reportera y periodista María Senovilla, colaboradora de Atalayar, analizó en el programa “De cara al mundo” de Onda Madrid los últimos acontecimientos de la guerra entre Rusia y Ucrania.

El presidente ucraniano Volodimir Zelenski ha decretado una ofensiva relámpago de 40 días contra Rusia para influir en el estado agresor. Los ataques ucranianos paralizan refinerías rusas que afectan a Crimea, que está sin gasolina ni electricidad y también tiene implicaciones en Bielorrusia esta ofensiva.

El anuncio se hizo el pasado jueves. La contraofensiva en la que ya estaríamos inmersos se va a extender durante los próximos 40 días, pero no se trata de una operación en la que esté implicado el grueso de las tropas ucranianas. Solo van a estar implicadas en estas acciones las fuerzas de operaciones especiales.

Debemos esperar que se lleven a cabo infiltraciones y operaciones de sabotaje en puntos claves del frente de combate mientras continúan con lo que el Gobierno de Zelenski ha bautizado ya como sanciones de larga distancia, que son esos ataques ucranianos contra refinerías de petróleo y contra otros objetivos implicados en abastecer la logística del ejército ucraniano en suelo ruso. Ataques que llevamos semanas contando y que son posibles gracias a que Ucrania ha desarrollado y fabricado sus propios drones de ataque de media y larga distancia.

Además de atacar objetivos en Moscú, San Petersburgo y otras ciudades rusas importantes, Ucrania ha logrado también cortar casi por completo la logística rusa en la península de Crimea, que está ocupada por Putin desde 2014 y donde en estos momentos se están enfrentando a cortes de electricidad extremos y un desabastecimiento de carburantes que no se había visto antes desde que comenzara la invasión a gran escala.

Una imagen de satélite muestra una sección de una refinería de petróleo en Moscú tras un ataque ucraniano con drones en el curso del conflicto entre Rusia y Ucrania, en Moscú, Rusia, el 20 de junio de 2026 – Planet Labs PBC / Folleto a través de REUTERS

Un desabastecimiento que influye directamente en el frente de combate sur, porque con esta operación con la que han cortado la logística a Crimea, lo que se estaría haciendo es aliviar la presión en la ciudad de Gerson y en el frente de Gerson en un momento en el que la saturación de drones en el cielo estaba haciendo prácticamente imposible la vida en esta ciudad de Gerson. En líneas generales el objetivo de esta nueva contraofensiva, que podemos decir que es quirúrgica, al no estar implicado el grueso de las tropas, es, según Zelenski, influir en el estado agresor y presionar para que se oponga a la guerra.

En esta línea estarían también las advertencias que Ucrania ha hecho a Bielorrusia para que apaguen los repetidores de radio que Rusia estaba utilizando para dirigir sus ataques de drones contra ciudades como Kiev o Chernobyl, en el norte del país. Zelenski ha asegurado que tras explicar al presidente bielorruso Lukashenko que si no desconectaban ellos las antenas, lo haría Ucrania. Finalmente, estas estaciones de repetidores han sido apagadas.

El problema con Bielorrusia existe porque el gobierno prorruso va más allá de poner a disposición del Kremlin estos repetidores de radio y estaría construyendo, según informes de inteligencia, nuevas instalaciones militares a lo largo de toda la latera que comparte con Ucrania, un hecho preocupante que podría indicar que Rusia pretende reactivar el frente de combate norte en algún momento.

En resumen, esta semana hemos visto muchos movimientos, tanto políticos como militares, especialmente aquí sobre el donde me encuentro yo, unos movimientos que indican que algo va a suceder, que podemos tener sorpresas de cara a las próximas semanas de verano y la primera de estas sorpresas está siendo ver cómo Ucrania toma la iniciativa en la ofensiva gracias a que ya no tiene mayoritariamente del armamento extranjero que llegaba en forma de ayuda militar y ahora tiene una autonomía armamentística para realizar ataques en suelo ruso que le está permitiendo poner en marcha esta contraofensiva anunciada por Zelenski.

El presidente de Bielorrusia, Aleksander Lukashenko, es el más fiel aliado de Putin en su operación militar de arrebatar territorios a Kiev y su principal socio en la CSTO, la versión rusa de la OTAN - PHOTO/Kremlin-Konstantin Zavrazhin
El presidente de Bielorrusia, Aleksander Lukashenko, es el más fiel aliado de Putin en su operación militar de arrebatar territorios a Kiev y su principal socio en la CSTO, la versión rusa de la OTAN – PHOTO/Kremlin-Konstantin Zavrazhin

Por su parte, Rusia sigue intensificando el asedio contra las pocas ciudades que ya quedan bajo el control ucraniano en Donbass, en el norte de la provincia de Donetsk y la carrera de los drones sigue su curso para ambos bandos con el desarrollo de nuevas tecnologías para vehículos no tripulados cada vez más letales. Yo me encuentro ahora mismo en el frente de combate en un campamento militar, y estoy viendo cómo perfeccionan sobre el terreno en el propio frente de combate mediante laboratorios de drones que instalan aquí las tecnologías que tienen que dar respuesta a los retos que se presentan día a día.

Como digo es una carrera de drones: los dos bandos están participando en ella. Cuando Rusia lanza una nueva tecnología, los ucranianos inmediatamente desarrollan la respuesta y viceversa, cuando los ucranianos son los que toman la iniciativa, rápidamente Rusia responde en una guerra que de verdad está cogiendo una velocidad increíble con este desarrollo.

No sé si dispones de información, pero lo que se plantea ahora es si Ucrania tiene capacidad para mantenerse después de esta ofensiva.

Todo apunta a que sí, porque hace unos pocos días se publicaba que el 90 % del armamento que está empleando Ucrania ya se está fabricando aquí y buena parte de este armamento, además, ha sido desarrollado por los propios ucranianos. En el momento en el que Ucrania ya no depende de la ayuda internacional, sobre todo con esas armas de largo alcance, todo indica que esta situación se puede prolongar en el tiempo, se puede mantener, se puede seguir presionando a Rusia con esos ataques en suelo ruso. Y ello,  a la vez que las fuerzas de operaciones especiales en Ucrania realizan estas contraofensivas relámpago que, al no implicar al grueso de la tropa, se podrían mantener en el tiempo porque no van a provocar un desgaste especialmente reseñable en el ejército regular.

Militares de la 148ª Brigada Separada de Artillería Zhytomyr de las Fuerzas Armadas de Ucrania se preparan para lanzar un dron de reconocimiento Raybird hacia las tropas rusas desde una posición cerca de la línea del frente, en medio del ataque de Rusia a Ucrania, en la región de Dnipropetrovsk, Ucrania, el 22 de junio de 2026 - PHOTO/REUTERS
Militares de la 148ª Brigada Separada de Artillería Zhytomyr de las Fuerzas Armadas de Ucrania se preparan para lanzar un dron de reconocimiento Raybird hacia las tropas rusas desde una posición cerca de la línea del frente, en medio del ataque de Rusia a Ucrania, en la región de Dnipropetrovsk, Ucrania, el 22 de junio de 2026 – PHOTO/REUTERS

La financiación la tienen porque, después del cambio de Gobierno en Hungría, que estaba vetando la ayuda de miles de millones de euros de la Unión Europea, esa ayuda está llegando, con lo cual financiación también tienen para mantener esa producción autónoma de proyectiles de misiles y de drones que necesitan.

Eso parece, aparte de que, como también contamos hace un par de semanas, Estados Unidos desbloqueó un paquete de ayuda que era de 2025, no de 2026, pero que también estaría llegando y además en el momento justo para apoyar esta contraofensiva relámpago.

Hay una cuestión muy relevante ¿Qué novedades nos puedes contar sobre una red internacional de trata de personas con fines militares que habría implementado Rusia para reclutar soldados para su guerra? Llevamos ya años hablando del papel de los combatientes extranjeros, pero en los últimos meses ha cobrado más protagonismo y también intentan ocultarlo, con más opacidad.

Que los combatientes extranjeros participan en esta guerra es algo que hemos visto desde el primer día, porque Zelenski el primer día de la invasión hizo un llamamiento a todos los extranjeros que quisieran unirse al ejército regular ucraniano mediante un contrato que se firma y que, en el último año ha cobrado especial relevancia. porque aquí en Ucrania cada día es más difícil reclutar a ciudadanos ucranianos. Los que han querido participar en la guerra, se han reclutado hace mucho tiempo; los que no, lo están evitando por todos los medios; y esa ley de movilización forzosa que lleva funcionando ya año y medio no está obteniendo los resultados esperados.

Un dron ruso destruido y cartuchos en una carretera entre las ciudades de primera línea de Druzhkivka y Kostiantynivka, en medio del ataque de Rusia a Ucrania, en la región de Donetsk, Ucrania, el 24 de junio de 2026 - REUTERS/  ANATOLII STEPANOV
Un dron ruso destruido y cartuchos en una carretera entre las ciudades de primera línea de Druzhkivka y Kostiantynivka, en medio del ataque de Rusia a Ucrania, en la región de Donetsk, Ucrania, el 24 de junio de 2026 – REUTERS/ ANATOLII STEPANOV

Pero es que en el otro lado, en Rusia, es aún más preocupante, porque Putin no quiere movilizar a gente en las ciudades importantes, en San Petersburgo, en Moscú y toda la parte que estaba trayendo de esas áreas rurales de Chechenia de las regiones que están más cerca de China parece que se está agotando. Lo que llevamos viendo desde hace más de un año es que está intentando reclutar soldados en Latinoamérica, en África y en países de Asia Central como pueden ser Uzbekistán o Kazajistán.

De esto nos enteramos cuando Ucrania captura prisioneros de guerra y empezamos a ver que hay gente de 128 nacionalidades distintas y sorprendentemente está creciendo el número de africanos y de latinoamericanos. En enero pasado tuve la ocasión de entrevistar a un prisionero de origen cubano que me puso sobre la pista de esta red de trata de personas con fines de reclutamiento militar. Me dijo que él había sido engañado, que le habían hecho una oferta de trabajo civil a través de Facebook y que, una vez que había llegado a Moscú, le habían puesto un uniforme en las manos.

Siguiendo con esta investigación, en los últimos días ya he tenido ocasión de entrevistar a otros cuatro prisioneros de origen colombiano capturados en diversos puntos del frente de combate y varios de ellos ratificaban la misma historia que contaba este ciudadano cubano. Habían respondido a través de Facebook o a través de Tiktok a una oferta de trabajo civil, para cuidar pozos de petróleo en suelo ruso, en calidad de guardia de seguridad civil, para trabajar o incluso en otros países europeos.

Militares de la Brigada Consolidada Khyzhak del Departamento de Policía de Patrulla de Ucrania caminan cerca de un edificio de apartamentos destruido mientras participan en una misión para proteger una carretera de drones rusos entre las ciudades de primera línea de Druzhkivka y Kostiantynivka, en medio del ataque de Rusia a Ucrania, en la región de Donetsk - REUTERS/  ANATOLII STEPANOV
Militares de la Brigada Consolidada Khyzhak del Departamento de Policía de Patrulla de Ucrania caminan cerca de un edificio de apartamentos destruido mientras participan en una misión para proteger una carretera de drones rusos entre las ciudades de primera línea de Druzhkivka y Kostiantynivka, en medio del ataque de Rusia a Ucrania, en la región de Donetsk – REUTERS/ ANATOLII STEPANOV

Cuando aceptan, empieza una red en la que están implicados ciudadanos de distintos países que reúnen a esas personas. En el caso de Colombia, reúnen a los interesados en Bogotá, les pagan el viaje desde la puerta de su casa en cualquier ciudad y reúnen a un gran número de personas, que van sacando en grupos de 10. Van primero a Brasil allá hacen escala varios días para que se pierda su pista, después les suben a otro avión rumbo a Qatar y desde Qatar llegan a Moscú. Allí les hacen firmar el contrato que está en ruso, con un traductor que apenas les traduce unas frases en las que se habla de la duración del puesto de trabajo y poco más, y una vez que ya han firmado les llevan a un almacén con ropa militar les ponen un uniforme en las manos y les dicen bienvenido al ejército.

Algunos rehúsan y, en este caso, les amenazan diciéndoles que están de manera irregular en Moscú, que dependen de inmigración y que si no aceptan el trabajo les van a meter en la cárcel y no van a salir vivos de ahí.

Presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskiy, a través de Telegram / Folleto a través de REUTERS
Presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskiy, a través de Telegram / Folleto a través de REUTERS

Hay que dejar una cosa clara y es que la mayoría de los combatientes extranjeros que llegan a Rusia saben que van a combatir al ejército. Pero hay que destacar también que el número de personas que están siendo engañadas ha aumentado estrepitosamente en los últimos meses y, contrastando los testimonios de gente capturada en diversos puntos del frente, coinciden demasiados detalles como para que sea una mentira generalizada.

Estos ciudadanos responden a una oferta de trabajo a través de redes sociales porque hay una mala situación económica en sus países y además la mayoría tiene el servicio militar obligatorio hecho, con lo cual cuentan con cierta experiencia militar.

Otro dato interesante es que todos los prisioneros de guerra a los que he conseguido entrevistar me dicen que, aunque Rusia promete abultadas sumas de dinero, no han llegado a percibir ni un solo rublo, ni un solo peso en la moneda equivalente a su país después de estar varios meses combatiendo en una trinchera de Ucrania.


Fuente:

www.atalayar.com

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