El Achilleion de Corfú recupera actualidad gracias al renovado interés internacional por las grandes obras de Homero y al esperado estreno cinematográfico de ‘La Odisea’, de Christopher Nolan. En las mismas aguas del mar Jónico donde Odiseo regresó a su hogar en Ítaca después … de la Guerra de Troya, el palacio recupera el legado de la emperatriz Isabel de Austria y reina de Hungría, conocida como Sisi, y su fascinación por el legendario héroe homérico Aquiles.
El Ministerio de Cultura de Grecia acaba de aprobar los estudios para la restauración integral del Achilleion (o Aquileón), el palacio que Sisi construyó en la isla griega de Corfú en honor de Aquiles. Su admiración y pasión por la cultura griega, y en especial por este héroe trágico de la Ilíada, hizo que las aguas griegas se convirtieran en su refugio espiritual tras el suicidio de su hijo, el archiduque Rodolfo, en 1889, y el compromiso de su hija favorita, Valerie, a la que estaba muy unida.
Lo más interesante de esta emperatriz del siglo XIX, que convirtió a Aquiles y a Grecia en el centro de su universo, fue la intensa vida intelectual que desarrolló. En muchos aspectos, Sisi no fue una mujer comprendida. Era conocida su inclinación a la melancolía, su fuerte voluntad, su afán de libertad y su obsesión por el cuidado de su belleza y de su cuerpo, por el que llegaba a caminar diariamente ocho horas para desesperación de muchos de sus acompañantes, pero sobre todo por su rechazo a las normas de la corte vienesa. Los dolores de ciática que padecía y otros problemas de salud también le dificultaban permanecer sentada durante largos periodos de tiempo. Los viajes incesantes, la poesía y los estudios sobre el mundo griego, se convirtieron en su pasión y en una fuente de sentido en los últimos años de su vida.
Como cuenta muy bien Stefan Haderer en su libro ampliamente documentado ‘Under the Spell of a Myth. Empress Sisi in Greece’ (CreateSpace), Isabel de Austria estudió griego moderno con gran dedicación, reunió una amplia biblioteca especializada y se rodeó de profesores, escritores e intelectuales helenos. Su pasión por las lenguas, la literatura y la cultura clásica la llevó a escribir numerosos poemas. A través de esa actividad intelectual expresó sus ideales de libertad, belleza y superación personal.
Aquiles moribundo.
Pero volviendo al Aquilleion, aunque el interior del edificio permanece cerrado por las obras de rehabilitación, los visitantes pueden recorrer los espacios exteriores y sus jardines imperiales, donde se conservan las obras encargadas por la emperatriz. Entre ellas destaca el Aquiles moribundo, de Ernst Herter, escultura que muestra al héroe herido de muerte por la flecha lanzada por Paris de Troya con ayuda del dios Apolo, que le alcanzó en su talón provocándole la muerte. Esa parte era la única desprotegida de su cuerpo, pues, según la tradición mitológica, la ninfa Tetis intentó hacer invulnerable a su hijo Aquiles sumergiéndolo en las aguas del río infernal Estigia. Pero, al sujetarlo por un talón, esa parte de su cuerpo quedó sin protección.
Según recordaba uno de sus profesores griego, Konstantinos Christomanos, Sisi explicaba así su admiración por Aquiles: «Es el Aquiles moribundo a quien dediqué mi palacio, porque para mí personificaba el alma griega, la belleza de este paisaje y de su pueblo. También lo amo porque tenía pies ligeros. Era fuerte y obstinado, y despreciaba a todos los reyes y las tradiciones. Solo consideraba sagrada su propia voluntad y vivía únicamente para sus sueños». La emperatriz se identificó profundamente con el ideal de Aquiles como héroe trágico, de voluntad inquebrantable y alma libre, pero consciente de su destino.
Esta obra contrasta con el Aquiles victorioso, monumental escultura de bronce realizada por el escultor alemán Johannes Götz, e instalada posteriormente en los jardines, entre palmerales y mirando al mar Jónico, por el káiser Guillermo II. En 1898, tras el asesinato de Sisi por un anarquista italiano en Ginebra, el káiser adquirió en 1907 la propiedad del Achilleion. El último emperador alemán admiraba a Sisi y compartía con ella su profundo interés por el mundo helénico y, en particular, por el legendario protagonista de la Ilíada. Pero, a diferencia de la emperatriz, Guillermo II se sentía más atraído por el Aquiles triunfante que por el melancólico.
Entre todos los rincones de Achilleion, en la terraza se encuentra el Peristilo de las Musas, esculturas de las nueve divinidades inspiradoras de las artes, que junto al monumento al poeta Heinrich Heine al que admiraba intensamente y el busto de Homero, creaban un lugar de contemplación muy especial para la emperatriz. Lo consideraba su refugio al amanecer y al anochecer, un espacio frente al mar Jónico rodeada de referencias al mundo clásico.
Terraza en la que se encuentra el Peristilo de las Musas, nueve divinidades inspiradoras de las artes.
(ABC)
El Achilleion, con sus jardines suspendidos sobre el mar Jónico, la intensidad de la luz cristalina de Corfú, la poesía que siempre acompañó a la emperatriz y la mitología que inspiró cada lugar del palacio, resume la singular relación que Sisi mantuvo con Grecia durante los últimos años de su vida.
Fuente:
www.abc.es



