El tribunal correccional de Bruselas homologó, el 8 de junio de 2026, una transacción penal por un importe de 175,2 millones de euros concluida entre la fiscalía federal belga, el Banque Centrale Populaire (BCP), su filial Banque Chaabi du Maroc y varios de sus directivos. Esta decisión pone fin a uno de los procedimientos financieros más importantes que han afectado a una entidad bancaria marroquí en Europa.
El caso tiene su origen en una investigación abierta por las autoridades belgas sobre actividades desarrolladas en Bélgica entre 2003 y 2022. Según la fiscalía federal, las indagaciones se dirigían especialmente a actividades bancarias, de crédito, de pago y de seguros que presuntamente se habrían realizado sin disponer de la totalidad de las autorizaciones exigidas por la normativa belga.
Durante casi veinte años, el Banque Chaabi ha ocupado un lugar central en las relaciones financieras entre Marruecos y su diáspora asentada en Bélgica. Con presencia entre decenas de miles de clientes, se ha convertido a lo largo de los años en un actor imprescindible para las transferencias financieras, el ahorro y las inversiones de los marroquíes residentes en el extranjero. Es precisamente esta importancia económica y social la que confiere a este caso una dimensión particular.
La investigación llevada a cabo por las autoridades belgas dio lugar a registros, al análisis de miles de documentos financieros, así como al examen de operaciones por importes particularmente elevados. Los hechos imputados no se referían a una malversación de los fondos de los clientes ni ponían en duda la solidez financiera de la entidad, sino más bien al marco regulatorio en el que supuestamente se habrían ejercido ciertas actividades en territorio belga.
Ante la complejidad del expediente y los riesgos que habría supuesto un juicio de varios años, las partes eligieron finalmente la vía de la transacción penal. Este mecanismo, previsto por el derecho belga, permite poner fin a las acciones judiciales mediante el pago de una suma negociada y validada por la justicia. Es importante recordar que una transacción penal no constituye un reconocimiento de culpabilidad por parte de las personas o instituciones implicadas.
No obstante, el importe de 175,2 millones de euros demuestra la importancia otorgada a este caso por las autoridades judiciales belgas. Se trata de una de las transacciones penales más importantes jamás concluidas en el país en un expediente vinculado a actividades financieras. Esta decisión ilustra también el endurecimiento progresivo de las exigencias europeas en materia de cumplimiento bancario, control prudencial y supervisión de las actividades transfronterizas.
Para el Banque Chaabi y su empresa matriz, el Banque Centrale Populaire, este acuerdo permite pasar definitivamente la página de un litigio que pesaba desde hace varios años sobre sus actividades en Bélgica. Asimismo, ofrece una visibilidad jurídica indispensable para continuar sus operaciones en un entorno normativo que se ha vuelto particularmente exigente.
Por el lado de los clientes, no se espera ninguna consecuencia directa. Las cuentas, los depósitos y los servicios bancarios no se ven cuestionados por esta transacción. El grupo bancario ha subrayado, además, que su solidez financiera y sus compromisos con sus clientes permanecen inalterados.
Más allá de su aspecto judicial, este caso reviste también un alcance simbólico. Para Bélgica, confirma la voluntad de las autoridades de hacer respetar estrictamente las normas aplicables a todos los actores financieros que operan en su territorio. Para Marruecos, constituye un recordatorio de la creciente importancia de las exigencias regulatorias europeas a las que se enfrentan las empresas nacionales activas a nivel internacional.
El cierre de este expediente marca así el fin de un largo capítulo judicial y abre una nueva fase para una de las instituciones bancarias más emblemáticas de la comunidad marroquí en Europa. Aunque la transacción pone fin a las acciones judiciales, quedará sin duda como un precedente histórico en las relaciones financieras entre Bélgica y Marruecos.



