Redacción — Se han conocido nuevos detalles sobre este tema.
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán dijo el viernes que el paso de todos los buques comerciales por el estrecho de Ormuz queda completamente abierto durante el periodo restante del alto el fuego, en respuesta a cese temporal de las hostilidades en el Líbano.
El mando naval de la Guardia Revolucionaria iraní ha establecido las condiciones para el tránsito por la ruta, señalando que los buques civiles podrán cruzar únicamente por rutas designadas y siempre con autorización previa de la marina del cuerpo, mientras que las embarcaciones militares seguirán teniendo prohibido el paso.
“El paso de los buques por el estrecho se realizará por la ruta coordinada, tal y como ya había anunciado la Organización de Puertos y Asuntos Marítimos de Irán”, añadió Abás Araqchi en una publicación en la red social X. Mahmoud Nabavian, citado por la agencia iraní ISNA, quien le identifica como miembro del equipo negociador de Irán, afirmó que el paso por la vía marítima estará condicionado al previo pago de tasas por parte de los buques, una medida a la que Wsahington se opone frontalmente.
La rápida apertura de Ormuz, una arteria vital por la que circula el 20% del gas y del petróleo del planeta, pero también materias primas para fertilizantes, aluminio, helio y otros compuestos básicos para la química, ha sido recibida con júbilo en los mercados financieros.
La decisión indica que el acuerdo de paz en el Líbano es la bóveda sobre la que se sostiene el edificio de un posible acuerdo de paz entre los Estados Unidos e Irán que dé fin a la guerra que se inició el 28 de febrero, que ha dejado miles de muertos y que mantiene en vilo a la economía mundial.
Ha sido justamente la mano dura de Trump la que ha forzado a los israelíes a aceptar un alto el fuego en el país de los cedros, pese a que Beniamin Netanyahu considera que la guerra contra Hizbulah, la milicia chií libanesa protegida por los iraníes, no está terminada.
De hecho, en las comunicaciones de Trump a través de Truth Social, el presidente de EE.UU. aseguró que Israel “no bombardeará más Líbano”, acción que está “prohibida” por Washington en una declaración inusual del presidente estadounidense para con su principal aliado en la región.
Pese a ello, Netanyahu declaró que “una mano sostiene el arma y la otra se extiende hacia la paz” y que la guerra con Hizbulah “aún no ha acabado”. En ese sentido, subrayó que, a petición de Trump, Israel está dispuesto a dar una oportunidad a una solución combinada, diplomática y militar, junto al Gobierno libanés. Las exigencias de Tel Aviv pasan por desmantelar al grupo armado y consolidar una “zona de seguridad” en territorio libanés
Como respuesta el presidente libanés, Joseph Aoun, advirtió de conversaciones “sensibles y decisivas” para garantizar la retirada israelí y la estabilidad. “Estas negociaciones no son un señal de debilidad. No son una retirada. No son una concesión. Son una decisión que nace de la firmeza en nuestra convicción sobre nuestros derechos, de la preocupación por nuestro pueblo y de nuestra responsabilidad de proteger nuestro país por todos los medios posibles”, afirmó en un discurso televisado.
Por su parte, la milicia chií, que no ha formado parte del diálogo pese a ser la principal parte implicada en el conflicto, expresó un compromiso “cauteloso” con la tregua, que condicionó al cese total de las hostilidades israelíes y el fin de la ofensiva terrestre de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
El alto el fuego en Líbano se inició el viernes con mal pie, después de que Israel bombardeara el sur del país pese a la entrada en vigor del pacto. Instantes después Hizbulah respondía con ataques. Sin embargo, después de estos primeros enfrentamientos, la calma se mantuvo a lo largo de todo el día.
Pese a tan frágil escenario, decenas de miles de libaneses regresaron a sus casas en el sur del país, colapsando las carreteras que van de norte a sur, en muchos casos para descubrir que sus hogares han sido destruidos por la artillería israelí. La aviación hebrea se ha cebado especialmente con las localidades fronterizas, donde, en al algunos casos, no queda un solo edificio en pie.
En Beirut, los seguidores de Hizbulah tardaron apenas minutos en rebasar las vallas que cerraban los suburbios -bastión central de la milicia y la zona más densamente poblada del país- para comenzar las celebraciones. Durante horas, el estruendo formado por las ráfagas de metralleta y el estruendo de los RPG, similar al de los bombardeos, sacudió la ciudad. La euforia armada dejó numerosos heridos y un muerto, mientras los primeros vecinos llegaban a sus pisos, abandonados hace más de un mes.
Israel mantiene que el alto el fuego no invalida su voluntad de ocupar temporalmente el sur del país en una franja que se extiende hasta el río Litani. El alto el fuego ha provocado numerosas críticas contra Netanyahu, procedentes en su mayor parte de los habitantes del norte del país, los más afectados por los cohetes que desde el otro lado de la frontera lanza Hizbulah.
Con la firma de la tregua, el gobierno libanés se abre a la idea de desarmar a la milicia desde dentro, un movimiento que podría derivar en un conflicto interno. El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha afirmado que su ejecutivo asumirá el control total de la gobernación de Beirut, incluida la capital, y limitará el uso de armas exclusivamente a las fuerzas del Estado. En un mensaje publicado en X, Salam señaló que la medida busca “salvaguardar la seguridad, la estabilidad y las propiedades de los ciudadanos”, y subrayó que la decisión es “irrevocable y se aplicará estrictamente”.
Sin embargo, la iniciativa ha generado críticas, ya que algunos sectores sostienen que el Ejército libanés ya controla todas las áreas de Beirut y que Hizbulah no mantiene una presencia militar visible en la capital.
En ese contexto aciago, los libaneses han recibido con escepticismo la noticia del alto el fuego, y dudan que “la paz duradera llegue” mientras las tropas israelíes “continúen en la tierra de Líbano” y “Hizbulah no se rinda”, dice Ibrahim, suní e indignado con los tiros al aire de los militantes del Partido de Dios. “Este país no tiene futuro. La guerra siempre vuelve”, sentencia.
Fuente:
www.lavanguardia.com




