La oposición israelí califica de «humillación» la influencia de Estados Unidos
El impacto del alto el fuego en el conflicto entre Israel y el Líbano
Benjamin Netanyahu se enfrenta a una tormenta política en Israel tras las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien afirmó que el gobierno israelí detendría sus planes de atacar a Hezbolá en Beirut.
Este escenario tenso al máximo la política interna del país, justo cuando las encuestas sitúan al primer ministro en una posición vulnerable de cara a las elecciones generales de octubre.
El anuncio de Trump sobre un acuerdo de cese de ataques mutuos llegó horas después de que Netanyahu ordenara bombardeos en los suburbios del sur de Beirut. La posterior confirmación del gobierno libanés sobre un nuevo alto el fuego encendió las alarmas de la oposición israelí, que acusa al mandatario de permitir que Washington dicte la política militar del país.
La oposición israelí califica de «humillación» la influencia de Estados Unidos
Los principales rivales políticos de Netanyahu no han tardado en capitalizar la situación. El ex primer ministro y referente de la derecha, Naftali Bennett, criticó duramente la pérdida de control sobre la soberanía israelí. Por su parte, el líder centrista Yair Lapid calificó la relación actual con EE. UU. de «protectorado total», acusando directamente al primer ministro de actuar como si Israel fuese un estado satélite estadounidense.
Incluso dentro del ala más radical del propio Gobierno de coalición han surgido grietas. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, afirmó públicamente que Israel debería haber rechazado las exigencias de Trump. A estas críticas se sumó el exjefe del Estado Mayor, Gadi Eisenkot, quien tildó la presión estadounidense de exigencia humillante y sin precedentes en la historia del país.

El impacto del alto el fuego en el conflicto entre Israel y el Líbano
A pesar de los esfuerzos diplomáticos de la administración de Donald Trump, la volatilidad en la frontera sigue siendo extrema. Desde el inicio de la escalada bélica en marzo, la ofensiva israelí en el sur del Líbano ha dejado miles de víctimas y más de un millón de desplazados, mientras que Hezbolá mantiene el lanzamiento de cohetes y drones contra el norte de Israel, cobrándose la vida de decenas de soldados y civiles israelíes.
Frente a las acusaciones, Netanyahu defiende que la postura militar de Israel permanece inalterable y que los ataques bajo su mando han debilitado severamente la estructura de Hezbolá. El ministro de Defensa, Israel Katz admitió que el ejército se abstuvo de golpear Beirut por petición expresa de Estados Unidos, pero advirtió que cualquier provocación del grupo chií desencadenará una respuesta inmediata contra sus bastiones en la capital libanesa.
Fuente:
www.atalayar.com



