Desafiando al calor de Madrid, miles de personas participaron este domingo en una nueva edición de la Marcha ‘Sí a la Vida’, una movilización convocada por la plataforma del mismo nombre que integra más 500 asociaciones unidas en defensa de la vida desde su … inicio hasta su fin natural. La acción reivindicó mayor protección de la vida humana, así como mayores ayudas para las mujeres embarazadas, las familias y las personas en situación de vulnerabilidad.
Al contrario que anteriores años, la marcha, encabezada por personalidades como Jaime Mayor Oreja, dirigente histórico del PP y ahora presidente de la Fundación NEOS, comenzó a las 12 del mediodía en la calle Serrano con Ortega y Gasset, y no en la tradicional salida desde Goya. Los responsables denunciaron «continuados obstáculos» para que la movilización no se realizara, con varios cambios de fecha que han provocado que el acto se haya retrasado del 22 de marzo hasta este domingo, 31 de mayo.
No obstante, y a pesar de todas las trabas, de los 35 grados en la capital y de un recorrido reducido a la mitad, la multitudinaria marcha verde, que abría un nutrido grupo de jóvenes animando al ritmo de canciones como ‘Viva la vida’ de Coldplay, o la versión electrónica del éxito ochentero de Ricchi e Poveri, ‘Será porque te amo’, terminaba en el Paseo de la Castellana entre cantos de «Sí a la vida», globos al aire y festividad en una cita que congregó a unas 15.000 personas, según datos de la organización.
Jóvenes sosteniendo una pancarta en la marcha.
(EP)
El blindaje del aborto, muy presente
Después del manifiesto, leído por diferentes representantes de las asociaciones llegadas desde ciudades tan dispares como Valladolid, Cuenca, Toledo o Sevilla, Alicia Latorre, coordinadora de la plataforma ‘Sí a la Vida’, defendió la necesidad de cambios legislativos en cuanto a las leyes del aborto y la eutanasia, y de una mayor protección de las personas más vulnerables. «Nos hemos reunido para proclamar y celebrar la grandeza de la dignidad de todo ser humano, para reclamar los cuidados y ayuda en positivo que no llegan a muchas personas y para dejar claro que las leyes que nos rigen pueden y deben cambiar ya», señaló.
Durante todo el acto estuvo muy presente la preocupación de la plataforma porque el aborto se blinde debido a la reforma constitucional impulsada por el Gobierno de Pedro Sánchez, una iniciativa que el pasado 30 de abril superó su primer trámite parlamentario después de que el Congreso rechazara las enmiendas a la totalidad presentadas por PP y Vox. Con 177 votos en contra y 171 a favor de las enmiendas de devolución, la propuesta siguió adelante en su tramitación parlamentaria, con el objetivo de incorporar a la Constitución garantías para el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo en todo el territorio nacional. No obstante, el proyecto necesitará el apoyo de tres quintos del Congreso para salir adelante, números que el PSOE y sus socios no poseen.
«PP: voten no a la constitucionalidad del aborto», rezaba al respecto una de las pancartas más grandes de la marcha, en donde también se podían leer frases como «El aborto mata una vida y deja rota otra» o un vistoso «¡Viva la madre que me parió!», lema de la asociación provida de Marina de Alcor (Sevilla).
Testimonios esperanzadores
Uno de los momentos más destacados del acto final fue el testimonio de Kevin, un joven que relató cómo logró superar una profunda crisis personal en la que llegó a contemplar seriamente el suicidio. «Cuando las cosas dejaron de funcionar, cuando empecé a sentir que no tenía control sobre nada de lo que me ocurría, decidí aferrarme a la forma de control más básica que encontraba: la posibilidad de quitarme la vida», explicó.
Kevin relató que durante aquel periodo, todo le parecía «insignificante» y no encontraba razones para seguir adelante. Sin embargo, aseguró que logró recuperar la esperanza gracias al apoyo recibido y a una nueva comprensión del sentido de su vida. Dirigiéndose a quienes atraviesan situaciones similares, lanzó un mensaje de ánimo: «Yo también estuve en ese lugar, donde la vida parecía demasiado pesada y donde desaparecer parecía una opción razonable. Sin embargo, desde ese mismo lugar puede empezar un cambio que uno todavía no es capaz de imaginar».
También subió al escenario Sintia, madre de una niña con síndrome de Down, que denunció presiones durante el embarazo para interrumpir la gestación. Acompañada por su hija Emile y por Pablo Siegrist, director general de la Fundación Jérôme Lejeune en España, Sintia defendió la importancia de ofrecer a las familias información y apoyo. Siegrist advirtió de que «muchas veces el problema no empieza en el diagnóstico, sino en la forma de comunicarlo y acompañarlo» y reclamó una atención centrada en la dignidad de cada persona. «El verdadero progreso humano y médico no consiste en eliminar al paciente, sino en cuidar de él», afirmó.
La última intervención correspondió a Miriam, una madre que compartió su experiencia tras haber abortado en dos ocasiones después de recibir diagnósticos prenatales adversos. Explicó que, durante un tercer embarazo, encontró apoyo en una asociación provida cuando atravesaba una situación de gran sufrimiento emocional. Embarazada actualmente de tres meses, quiso transmitir un mensaje de esperanza a otras mujeres que puedan encontrarse en circunstancias similares y pidió una atención sanitaria más humana y basada en el acompañamiento.
Tras la lectura del manifiesto y las distintas intervenciones, el acto concluyó con un minuto de silencio en recuerdo de «los niños no nacidos, las victimas del aborto y de la cultura de la muerte». No obstante, siguiendo con el tono festivo de la jornada, el broche final lo puso la cantante Lucía Torres Pascual, que interpretó una canción dedicada a las madres, y la suelta de cientos de globos. Un cierre cargado de simbolismo para una evento que, según sus organizadores, volvió a convertir Madrid en punto de encuentro para quienes defienden «la cultura de la vida».
Fuente:
www.abc.es



