InicioAnálisis y Investigaciones“La ultraderecha sabe que el Vaticano no es su aliado”: Massimo Faggioli

“La ultraderecha sabe que el Vaticano no es su aliado”: Massimo Faggioli

Publicado:

Esta funcionalidad está reservada a suscriptores. Suscríbete por solo 5€ al mes.Guardar artículo

León XIV se mantuvo alejado de los focos mediáticos durante sus primeros meses como papa, hasta que las provocaciones de Donald Trump —que amenazó con “hacer desaparecer una civilización entera” en Irán— lo llevaron a pronunciarse en contra. Trump acusaba al primer papa estadounidense de la historia de querer que Irán cuente con un arma nuclear o de “poner en peligro a muchos católicos”, de ser blando con la delincuencia o “pésimo en política exterior”. Sin embargo, el presidente estadounidense pasó a temer una pérdida de votos católicos en las elecciones de medio mandato de noviembre. Por su parte, el papa dedicará su primera encíclica a “la protección de la persona humana en la era de la inteligencia artificial”.

Uno de los mejores conocedores de la contradictoria relación entre el movimiento Make America Great Again (MAGA) y el Vaticano es Massimo Faggioli (Codigoro, Italia, 1970), historiador de la Iglesia y profesor de Teología y Estudios Religiosos en Villanova University. Faggioli es autor de más de veinte libros de teología, historia del Vaticano y su relación con la política estadounidense, entre ellos From God to Trump: Catholic Crisis and American Politics (2025) y Leo XIV and the Global Church: Unity and Peace (2026). Hablamos con él sobre la problemática relación entre la ultraderecha global y la Iglesia tras la muerte del papa Francisco, y del futuro de la Iglesia en Europa ante la visita de León XIV a España.

El papa Francisco fue uno de los principales opositores a la ultraderecha global en temas como la inmigración y la crisis climática. ¿León XIV va por el mismo camino?

Sí, aunque no creo que él quisiera. Pero la situación se ha vuelto tan complicada que, por fuerza, por la disposición de los otros actores —especialmente Estados Unidos—, su pontificado se ha vuelto más político de lo que pensábamos. Es un papa que claramente habla a favor de la protección de la democracia y del orden internacional, pero sigue siendo el papa de una Iglesia que no es democrática, no está gobernada por procesos democráticos, así que es una situación extraña.

También porque el foco de este pontificado en los últimos meses ha sido la política; los temas que conciernen más directamente a la Iglesia están en gran medida olvidados hasta ahora: [el papa] tendrá que decir algo sobre temas como el rol de las mujeres en la Iglesia. [Pero] Estados Unidos tendrá elecciones en unos meses, así que el aspecto político del pontificado continuará por un tiempo.

En abril se produjo un intercambio de ataques públicos entre Donald Trump y el papa por la guerra de Irán. ¿Por qué un presidente que dice inspirarse en principios cristianos y tiene como vicepresidente a J. D. Vance, convertido al catolicismo, decide chocar con el papa?

Cuando hablamos de Trump, es difícil saber si lo que está pasando es racional o si es sólo la táctica del caos. Debemos observar la dinámica entre J. D. Vance y [el secretario de Estado] Marco Rubio, ambos católicos. Vance se expuso mucho más contra el papa León que Rubio, que fue mucho más inteligente y simplemente decidió mantenerse al margen del asunto. Hay algo que está cambiando dentro de la administración Trump: veo a Marco Rubio ascendiendo y a Vance volviéndose un poco más marginal. 

El papa León XIV había tenido un perfil muy discreto en política internacional desde su elección en mayo de 2025, al contrario que Francisco, que daba titulares continuamente. ¿Por qué León rompió su silencio con Trump, con declaraciones tan contundentes como “no le tengo miedo”?

Porque el Vaticano se sintió amenazado por Trump y se tomó esas amenazas en serio; conocen los efectos de la Administración Trump sobre la Iglesia en Estados Unidos. Las tácticas antiinmigración apuntan a una población amplia, pero la mayoría son católicos. Muchos inmigrantes católicos dejaron de ir a misa porque tenían miedo, lo he escuchado de obispos estadounidenses. Los obispos lo han visto y el Vaticano lo sabe, porque lleva sucediendo desde hace un tiempo. Ya no piensan que se pueda controlar a Trump, que sea una transición, [sino que] es un cambio de régimen. Por eso, el Vaticano no quiere parecer débil o callado.

Creo que la respuesta del papa no fue personal, fue mesurada, como de “asuntos de negocios”. Fue ciertamente más mesurada de lo que probablemente habría dicho el papa Francisco, pero tenía que mostrar que no estaba intimidado por el presidente estadounidense. Habría sido muy malo para el Vaticano mostrar al papa estadounidense callado cuando el presidente dice ciertas cosas contra él. Pero fue Trump quien empezó. Hasta abril, las declaraciones del Vaticano en política internacional eran sin decir nombres.

“¿Cómo puedes ser un Gobierno prorreligión y al mismo tiempo insultar al papa?”

Se ha hablado mucho del posible efecto negativo del enfrentamiento entre Trump y el papa sobre el voto católico en las midterms de noviembre, pero el voto católico en Estados Unidos es muy diverso. ¿Este conflicto realmente puede perjudicar a los republicanos?

Podría no cambiar mucho, pero no es algo que ayude a Trump con los votantes católicos, que no ven con simpatía que ataque al Papa. Creo que las elecciones se decidirán más por la inflación, por el precio del petróleo y el gas, pero se está volviendo más difícil justificar la narrativa de “hacer América grande otra vez”, que tiene la religión en el centro. ¿Cómo puedes ser un Gobierno prorreligión y al mismo tiempo insultar al papa? De hecho, si miras las redes sociales de Marco Rubio, se han esforzado en enviar una señal de que son un Gobierno que aprecia el papel de la Iglesia católica en Estados Unidos.

Aparte de este conflicto, ¿cómo es la relación entre el movimiento MAGA y la Iglesia católica?

Inicialmente, el movimiento MAGA era una mezcla de la vieja derecha cristiana del Partido Republicano y de una nueva derecha cristiana que es más fundamentalista, más integrista, más antiliberal y antimoderna. Esto incluye a católicos y otras iglesias, pero con un papel creciente para los católicos, que se volvieron más influyentes en la ideología del trumpismo en comparación con el viejo Partido Republicano. Esto es lo que vimos hasta 2024.

En este último año hemos visto de nuevo un papel creciente para los tecnócratas de Silicon Valley: Elon Musk, Peter Thiel y demás. Y ellos tienen una agenda que es muy diferente; a veces dicen “somos culturalmente cristianos”, pero no es una agenda cristiana, es diferente de la vieja derecha religiosa.

En su primer mensaje como pontífice, León XIV advirtió precisamente sobre los peligros de la inteligencia artificial. ¿La importancia de estos tecnooligarcas en el movimiento MAGA es una razón de la creciente distancia con el Vaticano?

Los ataques contra el papa son mucho más una expresión de los tecnócratas de Silicon Valley que de la vieja derecha cristiana; es parte de la tensión. Lo vimos en marzo cuando Peter Thiel fue a [impartir] esas conferencias [sobre el Anticristo] a Roma. El papa León tiene una visión muy pesimista o muy realista de la inteligencia artificial; habrá una clara diferencia en la visión de la Iglesia católica sobre los desarrollos supertecnológicos y la idea cristiana de la persona humana, de la sociedad, de la verdad, del conocimiento.

En Europa, la primera ministra italiana Giorgia Meloni se distanció de Trump a raíz del choque con el papa. ¿Qué nos dice este episodio sobre la relación entre los partidos de ultraderecha europeos y la Iglesia católica?

Meloni se mantiene en el poder en Italia no haciendo nada, básicamente; es un Gobierno que sobrevive con señales o declaraciones en redes sociales, pero no hay una gran política de cambio de Italia comparable a lo que Trump le está haciendo a Estados Unidos, o incluso lo que Viktor Orbán le hizo a Hungría. Así que en ese momento Meloni eligió al papa sobre Trump porque pensó que le era perjudicial ir contra el pontífice.

De manera más general, esto es parte de una tensión creciente: los límites de la convergencia entre la derecha europea y el “Estados Unidos primero” del trumpismo. [Los primeros] se han dado cuenta de que el populismo nacionalista es un movimiento nacional, así que no puedes esperar que quienes son objetivo de los aranceles estadounidenses contra productos europeos estén contentos. Pueden tener intereses similares contra la izquierda, lo woke o la “agenda LGBT”, pero eso no basta para mantenerlos unidos.

Hay una contradicción entre aquellos que son nacionalistas en Europa y son pro-Trump, pero especialmente en Italia, donde todos los Gobiernos, de derecha o izquierda, tienen que tener una relación amistosa con el Vaticano. También porque saben que el único aliado realmente importante para Trump es Israel. Y lo que el Gobierno israelí le está haciendo a los cristianos en Israel y en Líbano se ve con cada vez más sospecha e ira, incluso dentro del Gobierno de Meloni.

¿Cuál es la postura de otros partidos europeos de ultraderecha respecto al Vaticano?

Se han vuelto más seculares. Es un populismo muy diferente de la vieja derecha cristiana del Partido Popular español, por ejemplo. Saben que el Vaticano se ha convertido en una voz que envía un cierto mensaje sobre inmigración y sobre internacionalismo desde el papa Francisco y ahora con León. Son conscientes de que el Vaticano no es su aliado; no tienen interés en crear un incidente, pero hay muy poco apetito por crear una relación especial. Saben que el Vaticano no va a estar contento con Alternativa para Alemania (AfD) o con la ultraderecha en Francia o España. Necesitan mantener en su agenda un mensaje cristiano o católico, las raíces cristianas de Europa, con una función antimusulmana, pero es bastante vago.

En países europeos como España están creciendo las iglesias evangélicas conservadoras, como las neopentecostales, que en muchos casos tienen vínculos con la ultraderecha. ¿Este crecimiento preocupa al Vaticano? ¿Cómo está reaccionando?

Están preocupados, pero no sé qué pueden hacer al respecto, porque esto viene de Estados Unidos, pero también de África y otros lugares [como América Latina], y no hay mucho que el Vaticano pueda hacer para detenerlo. Europa controla mucho menos el Vaticano [que antes], así que esto forma parte de una pregunta de futuro: ¿qué tipo de cristianismo será el cristianismo europeo? Será mucho más global, también con este tipo de movimientos evangélicos, a menudo influidos por la cultura estadounidense. Ninguna política puede prohibirles venir a España o Alemania, así que son parte del panorama.

“La migración está cambiando la composición de las iglesias en Europa”

La Iglesia católica española ha apoyado la regularización de personas migrantes impulsada por una alianza de entidades sociales y aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez, incluso presionando a los partidos conservadores para que se sumen. ¿Este apoyo puede tener una motivación estratégica, de hacer frente a la competencia de las iglesias evangélicas entre la población migrante?

No estoy seguro, pero las iglesias católicas de cada país tienen la sensación de que el fenómeno migratorio tiene diversos impactos. Hay una parte compuesta por otras confesiones, pero también hay un componente muy importante de cristianos de África, de Asia… En algunos países, los obispos saben que los migrantes católicos serán cada vez más importantes para el futuro de sus iglesias. Se ve en Irlanda, por ejemplo. Antes la mayoría de los migrantes eran musulmanes del norte de África; ahora la migración es más global y esto está cambiando la composición de las iglesias en cada país europeo.

El Vaticano también es un Estado con un importante peso diplomático. Francisco tuvo una postura cercana al Sur Global en conflictos como la colonización israelí de Palestina o la invasión rusa de Ucrania. También firmó un polémico acuerdo de nombramiento de obispos con el gobierno chino. ¿La posición del Vaticano ha cambiado desde la elección de León XIV?

No ha cambiado sobre Palestina, pero sí apoya mucho más la autodefensa de Ucrania. Sobre China, en cambio, no ha enviado señales. En general, el papa León es mucho más atlantista, más del siglo XX. Para él, Norteamérica, Europa y América Latina son el triángulo clave para el catolicismo. Por formación y por orígenes, es un papa menos del Sur Global que Francisco, aunque pasó muchos años en Perú. Su cosmovisión es diferente de la de Francisco, que lo veía todo desde el Sur del mundo. Pero ahora, debido a la Administración Trump, se está convirtiendo en una voz del Sur Global, del mundo en su conjunto.

¿Cómo se traduce en la práctica la visión del mundo de León XIV, menos centrada en el Sur?

El mayor signo de interrogación es cuál es la visión del papa León sobre Asia, que era muy importante para Francisco. En agosto del año que viene irá a Corea para la Jornada Mundial de la Juventud, pero no sabemos si habrá un viaje más largo por la región. Conocemos su visión sobre las Américas y que su mensaje sobre justicia económica internacional en África ha sido muy fuerte, no muy diferente a lo que Francisco dijo e hizo. Pero su relación con Europa tampoco está del todo clara. Por eso su viaje a España será tan importante: sabremos más sobre su visión de Europa y de la historia y el futuro del continente.

En los últimos meses el Vaticano ha presionado a la Conferencia Episcopal Española para que llegue a un acuerdo con el Gobierno para compensar a las víctimas de abusos sexuales. ¿Qué impacto tendrá la pederastia en el papado de León XIV? 

Todos los papados en los últimos cuarenta años se han visto muy afectados por esto. Muchos viajes del papa Francisco al extranjero fueron perturbados o eclipsados por crisis de abusos: en Perú, Irlanda, Bélgica, Canadá… Fue muy difícil para él viajar a esos países, donde sabía que había políticos que sólo esperaban que expusiera agravios públicos. Por eso el papa León quería tener este asunto resuelto antes de su viaje a España. Mucho de esto depende de cómo quieran manejarlo las autoridades políticas: si quieren darle tiempo a la Iglesia católica para operar, limpiarse y legislar, o si quieren desafiar abiertamente a la Iglesia.

Al principio decía que en algún momento León XIV tendrá que centrarse en aspectos más internos de la Iglesia. Francisco fue un papa reformista en este sentido. ¿León XIV lo está siendo también? 

En el escenario internacional y en la defensa de los pobres y los migrantes, sí. Internamente, aún no lo sabemos, ha sido muy cauteloso. Su principal prioridad es la unidad en la Iglesia, no quiere crear división, así que está procediendo con cuidado y lentamente con temas como la liturgia, la cuestión LGBTQ, las mujeres en la Iglesia, etcétera. León es más moderado que Francisco, pero hay división en la Iglesia sobre estos temas, y el papa tiene un trabajo difícil tratando de mantener unidas todas estas voces diferentes.


Fuente:

elordenmundial.com

Artículos relacionados

Publicidadspot_img

Artículos recientes

spot_img