Dos tardes en la Maestranza y dos orejas de ley sacando petróleo de donde no lo hay. Daniel Luque, que derrocha valor y raza, también una gran amplitud de recursos, pone todo aquello que les falta a sus oponentes si estos no colaboran. Tienen mucho … mérito los trofeos logrados en el coso del Baratillo por el torero de Gerena, que se fajó con ‘Idílico’, de Núñez de Cuvillo, hasta estructurar una faena casi de la nada, y repitió este viernes de farolillos con un ‘juampedro’ de nombre ‘Botinero’.
Reflexivo y pausado, así se expresaba el torero sevillano tras la faena al segundo de su lote. «No ha sido una Feria de mucha suerte en los sorteos, pero sí de asentamiento y disfrutar. En esta plaza es difícil poder expresarse como uno es, pero lo voy consiguiendo y este año tengo un sabor bonito y bueno, de regusto, de llevar los años que llevo y estar a gusto en la plaza». Que es la suya, de la que ha salido dos veces además por la Puerta del Príncipe y le ha permitido situarse en el escaparate de otras ferias importantes. «Sevilla ha sido estos años mi plaza fundamental para ponerme en el sitio que estoy, en todas las ferias y en los carteles que uno sueña. Se lo debo todo», destacaba el diestro de Gerena.
Sobre la faena en sí al cuarto de la tarde comentó que «tenía que tirar y llegarle mucho a la cara, sobre todo pegar ese paso adelante, porque la gente estaba dudando de si entraba o no; hay mucha sensibilidad en esta plaza y finalmente se ha metido», se felicitó. Con el primero, el que abrió plaza, ‘Puntero’, fue otra historia. «Tenía buena clase, pero estaba justo y le faltaba humillar. He disfrutado en el capote con él y he podido sentir los oles de esta plaza».
Pablo Aguado, mostrando siempre muy buenas maneras ante la cara de los toros, se llevó una ovación en el tercio con la faena que le realizó al primero de su lote, ‘Rugidor’, un animal al que «había que empezar a torear pronto» y al que «le faltó empuje para que fuera para arriba». En cualquier caso, añadió Aguado, «ha dado alguna arrancada con clase con la que pude sentirme torero». Al entrar a matar se cortó con la hoja del estoque, pero «me han dado unos cuantos puntos y ya está».
Juan Ortega, por su parte, nada pudo hacer con ‘Ambiguo’, segundo de la tarde, un toro sin transmisión, y con el quinto dibujó una faena con varios muletazos de eco en los tendidos ante un astado de nombre ‘Zozobra’ que fue, efectivamente, zozobrando en la muleta, perdiendo gas. «Era mansito», indicaba el torero, precisando que había que «aprovechar su movimiento sin molestarlo mucho». «La base del toreo es la entrega y a partir de ahí se van sumando las cosas», exponía Ortega, a quien le quedan aún dos fechas este año en Sevilla, una de ellas en el Corpus, cuya recuperación le hace «mucha ilusión» y le parece «un acierto».
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