Sevilla no mide a los toreros solo por lo que hacen, sino por lo que son. Por eso cuesta tanto quedarse. Por eso tiene tanto valor el momento de Daniel Luque, que llega a la Feria de Abril de 2026 instalado en esa frontera invisible … donde el respeto ya no se discute y la responsabilidad se multiplica. Tres tardes en el abono —con toros de Núñez del Cuvillo, Juan Pedro Domecq y el broche de Garcigrande en San Miguel— le sitúan en el corazón mismo de la temporada. Pero hay algo más. Algo que no se anuncia en los carteles. Luque no habla solo de torear: habla de mejorar como persona, de reconocer errores, de crecer cada día. Y en esa doble exigencia —la del ruedo y la de la vida— se explica su presente.
—Vuelve una nueva temporada y, con ella, Sevilla. ¿Con qué sensaciones llega?
—Contento, pero también responsabilizado. Sevilla ha sido clave para mí estos años. Aquí he podido entrar en el corazón de la afición, que es tan bonita como exigente. Me siento un privilegiado por estar una feria más en carteles de categoría y en fechas importantes. Pero ahora todo depende de uno mismo, de estar a la altura en la plaza.
—Después de lo conseguido, ¿se siente ya un torero de peso dentro del abono sevillano?
—Creo que he hecho méritos para ello. Pero lo que más valoro es el cariño y el respeto del público, y eso no se gana de cualquier manera. Han sido años muy importantes, con dos Puertas del Príncipe y muchas faenas en poco tiempo. Eso hace que la gente te espere cuando sales a la plaza, y si es en Sevilla, aún más.
«Sevilla ha sido clave para entrar en el corazón de la afición»
—Ese respeto del público también parece tener que ver con algo más que el toreo… con su forma de ser.
—Yo intento mejorar cada día como persona. Soy muy crítico conmigo mismo, reconozco mis errores y trato de aprender. Creo que eso también influye. El toreo no es solo lo que haces en la plaza, también es lo que eres fuera. Y cuando uno es capaz de crecer en ese sentido, luego todo se refleja.
—El aficionado tiene la sensación de que si está Daniel Luque en el cartel, algo va a pasar. ¿Lo siente así?
—Eso es bonito para el aficionado, pero para mí es una gran responsabilidad. Parece que no hay toro malo para uno, y sí los hay. Pero esa exigencia me obliga a renovarme cada día, a reinventarme para que el público siga teniendo esa ilusión de verme.
—El público de Sevilla le espera incluso con toros que no terminan de romper…
—Eso es muy importante. Ganarse eso en Sevilla es tocar el cielo. Es una plaza que me exigió mucho, pero ahora agradezco todo eso porque me hizo crecer. Y siento que aún me queda mucho por decir.
«Me obligo a renovarme cada día para que la gente siga esperando de mí»
—Este año tiene dos tardes de farolillos de mucho peso, una de ellas con Juan Ortega y Pablo Aguado…
—Son dos carteles muy importantes. Entiendo lo que se genera alrededor, pero intento aislarme de todo eso y centrarme en lo mío. A mis compañeros les deseo lo mejor, pero yo tengo que preocuparme de lo que tengo que hacer en la plaza. Si luego es una tarde redonda y triunfamos todos, mejor para todos.
—Se habla mucho de un posible cartel con Roca Rey en Sevilla o donde se estime oportuno. Usted nunca se ha negado…
—Yo ya he contestado muchas veces a eso. No tengo ningún problema en torear ni con Roca Rey ni con nadie. Esa pregunta habría que hacérsela a quien corresponda. Yo sigo mi camino y mi temporada.
«Yo no tengo ningún problema en torear ni con Roca Rey ni con nadie»
—En el abono, además, tres ganaderías de garantía…
—Sí, son ganaderías con las que he triunfado mucho. Están en fechas clave y son importantes. Ojalá acompañe la suerte, pero al final el triunfo depende en gran parte de uno mismo.
—En San Miguel, Lances de Futuro acaba de anunciar a Morante en el hueco que faltaba por rellenar.
—Por mí, encantado. Le tengo una gran admiración y respeto. Creo que es bueno para todos.
—Nueva etapa con Antonio Barrera como apoderado. ¿Cómo está siendo?
—Muy ilusionante. Lo veo con muchas ganas de hacer cosas, con motivación y con un proyecto bonito. Ojalá entre todos consigamos lo que buscamos.
—¿Cómo ha sido el inicio de temporada antes de Sevilla?
—Bastante bueno. He tenido actuaciones importantes en Olivenza y Castellón, con triunfos que quizás no se reflejaron numéricamente por la espada, pero con mucha entrega y conexión con el público. Ahora llega Sevilla, que es uno de los puertos más importantes de la temporada.
«El respeto de Sevilla es tocar el cielo y una responsabilidad que me obliga a mejorar cada día como persona»
—Después vendrá Madrid…
—Sí, pero primero Sevilla. Hay que centrarse en lo inmediato.
—¿Será una temporada de muchas plazas importantes?
—Sí, van a salir carteles y fechas que me hacen mucha ilusión. Voy a pisar plazas en las que hacía tiempo que no estaba y eso motiva mucho.
—Se habla mucho de pureza, de verdad… ¿Dónde se sitúa Daniel Luque?
—Intento ser yo mismo. Durante años he buscado mi sitio, mi forma de expresar lo que siento. A unos les gustará más, a otros menos, pero me siento un privilegiado por el reconocimiento del público y de los profesionales. Eso es lo que te hace crecer.
—Cumple veinte años como matador. ¿Se encuentra en su mejor momento?
—Creo que ahora estoy alcanzando una madurez importante. Cuando uno se mentaliza de verdad para triunfar, es cuando empiezan a salir las cosas que antes parecían imposibles.
—¿Qué es más difícil: levantarse o mantenerse arriba?
—Las dos cosas son muy difíciles. Para levantarme tuve que tocar fondo, y de ahí salir cuesta muchísimo. Pero todo eso te hace más fuerte. Hoy agradezco haber pasado por ahí porque me ha hecho crecer como torero y como persona.
—¿Le gusta que le definan como un torero completo?
—Soy muy crítico conmigo mismo. Intento mejorar cada día, reconocer mis errores y aprender. Luego en la plaza intento ser quien soy, que es lo que me ha traído hasta aquí.
Fuente:
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